Archivo de la categoría: dichos

Coser y cantar

Coser y cantar… qué bonita expresión, ¿verdad? ¿No habíais oído nunca esa expresión? Pues ya estoy aquí de nuevo para descubriros o recordaros una de esas combinaciones de palabras que, juntas, adoptan un nuevo significado. ¡Espero que os guste!

Se dice que algo es coser y cantar cuando es muy fácil. Sí, así de simple. Aunque no tengo ninguna fuente precisa en la que me pueda basar para indicar el origen de esta expresión, seguramente proviene de los grupos de mujeres que se pasaban el día haciendo ropa y cosiendo y que, para entretenerse, debían cantar en grupo. Cualquier persona que las viera debía pensar que hacer aquellas 2 cosas a la vez era muy fácil, con lo que tal combinación de verbos en infinitivo pasó a utilizarse siempre que se quería mostrar que algo era sencillo.

Si queréis un equivalente en inglés sería “piece of cake”. Y como no podía ser de otra forma, aquí llegan los ejemplos.

El examen de hoy ha sido coser y cantar. Estoy segura de que habré aprobado. (Pues eso, que el examen ha sido tan sencillo que no hay duda de que sacará una buena nota).

¿Que todavía no sabes hacer una tortilla? Pero si es coser y cantar. Ven y te enseño ahora mismo. (Igual que en el caso anterior, en esta ocasión se usa la expresión de hoy para quitar dificultad al asunto).

Bueno, la de hoy ha sido fácil, ¿verdad? Vamos, que entenderla ha sido coser y cantar 😀 Pues bien, para no perder la costumbre os dejo con una bella imagen para ilustrar el post de hoy. Que tengáis un buen día y ¡hasta pronto!

Coser y cantar

Muchas gracias a zalo_astur por la foto del post de hoy.

Ser flor de un día

Llevamos ya más de 250 expresiones españolas y aún no había publicado la de hoy: ser flor de un día. Será porque hace demasiado tiempo que quité Telecinco de mi lista de canales de televisión… En fin, la expresión de hoy es una de esas que me encantan por su alto nivel gráfico. En cuanto veais la analogía, no se os olvidará en la vida.

Primero quiero que penséis en un magnolio. Es un precioso árbol que, al final de la primavera o con los primeros días del verano, se llena de preciosas flores blanquecinas. El problema de dichas flores es que, si bien son hermosas y grandes, casi enseguida que se abren empiezan a marchitarse, con lo que a penas durante unos pocos días podemos ver cada una de esas flores en su máximo esplendor. Ya como curiosidad os comentaré que la floración del magnolio es secuencial, es decir, no florecen todas sus flores al mismo tiempo, por lo que a pesar de lo poco que dura cada una de sus flores, es común ver al magnolio plagado de bellas flores durante buena parte del verano.

Y bueno, ahora que hemos analizado la parte floral, vayamos al uso en sí de la frase.

Antiguamente, para ocupar un puesto relevante en un programa de televisión, en una revista, en un programa de radio, etc., tenías que ser alguien realmente importante. Tenías que haber alcanzado la fama a base de haber vendido muchos discos, haber actuado en varias películas, haber ganado muchos partidos, etc. Era lo que se llamaba gente famosa y normalmente para alcanzar dicha fama, como hemos comentado, ya habían realizado numerosos actos que les habían hecho ganar dicha fama. Hoy en día se llevan más los llamados famosillos, gente que no ha hecho por lo general nada importante para aparecer en los medios de comunicación, pero que sin embargo ahí están, ocupando portadas, minutos de radio y televisión y por supuesto, muchas horas de tertulias. Normalmente estos famosillos lo son porque se han relacionado de alguna manera con alguien famoso (han tenido relaciones sexuales o supuestas relaciones con alguien famoso, son el primo, la vecina, el amante del sastre de alguien famoso, han participado en un reality show de la tele pasando un casting en el que buscaban gente de un determinado perfil, etc). Es decir, realmente no es que hayan hecho nada bueno, pero han intentado subirse al mundo de la fama y aprovecharse de todo lo que conlleva (la propia fama, dinero, fiestas, apariciones estelares, etc.). Sin embargo, lo difícil de la fama no es llegar a ella sino mantenerla y si una persona famosa puede ser olvidada de forma más o menos rápida, imaginaos lo fácil que es olvidar a alguien que realmente no hizo casi nada por alcanzarla. A esas personas que fueron muy populares durante un breve espacio de tiempo pero que enseguida fueron apartadas por otras personas que ocuparon su lugar en portadas y programas de televisión se las llama flor de un día, porque son como las flores del magnolio, que cuando se abren son preciosas pero apenas duran bonitas unos pocos días ya que enseguida se marchitan.

¿A que os viene a la mente más de una “flor de un día”? Como la explicación ha sido larga, sólo pondré un breve ejemplo: Aquel cantante fue flor de un día. Sacó aquella canción del verano que tuvo tanto éxito pero ya no ha vuelto a sacar ningún tema más. Ya ni me acuerdo de cómo se llamaba.

Y bueno, para que podáis reconocer a un magnolio en cuanto lo veais, aquí os dejo con una bonita foto de una de sus flores. Que tengáis un buen día.

Flor del magnolio
Gracias a Snowesq por la bonita foto de hoy.

Porque hoy es hoy

De la misma forma en que el otro día desvelábamos el significado de “Un día es un día“, hoy vamos a explicar cuándo debe utilizarse la expresión española “Porque hoy es hoy”, ya que más de uno se habrá quedado a cuadros cuando la haya escuchado.

Muchas veces parece que tenemos que esperar a que sea un día especial para hacer algo memorable. Es cierto que no todos los días se puede brindar con champagne (el presupuesto de la media no lo permite) ni se puede comer tarta de chocolate de postre a diario (el colesterol terminaría asentándose para siempre en nuestras arterias). Sin embargo, hay otros detalles que son gratuitos o casi, por lo que podemos abusar cuanto queramos de ellos sin tener que esperar a que llegue una ocasión especial. Cuando hacemos eso, decimos que hacemos algo simplemente “porque hoy es hoy”.

Por ejemplo, ¿por qué siempre esperamos a la Navidad y al fin de año para desear lo mejor a los nuestros? ¿O por qué a veces sólo vamos a verles o les llamamos en esas fechas? ¿Por qué esperamos al día de San Valentín para regalarle algo a nuestra pareja? ¿Acaso hay que esperar a que sea un día especial para hacer esas cosas? Yo creo que no, y quien se inventó o dijo por primera vez lo de “porque hoy es hoy”, creo que tampoco. Cada día es único e irrepetible y sólo por eso cada día es tan especial que merece algo memorable. Al final, los días “especiales” lo son por motivos religiosos, por invenciones comerciales o por meros caprichos del destino por lo que ¿por qué tienen que ser esos días más relevantes o importantes que el resto?

Así que, si ponemos en práctica la expresión española de hoy, voy a llamar a mi madre para decirle lo mucho que la quiero simplemente porque hoy es hoy. Luego le dejaré un post-it sobre la almohada a mi novio con un beso porque hoy es hoy. O luego quedaré con mis amigas de siempre simplemente porque hoy es hoy.

Hoy en lugar de una foto os dejaré el vídeo de un anuncio que tiene más de 20 años pero en el que se usaba el concepto “porque hoy es hoy” como slogan. Si tras mi explicación aún no habéis entendido por completo el significado, espero que el anuncio os lo termine de aclarar. ¡Hasta pronto!

Un día es un día

En estos días en los que se sucede una fiesta tras otra tal vez hayáis oído en más de una ocasión decir a alguien, venga, que un día es un día… y si no sabéis lo que significa pues habréis pensado, pues claro, y una semana es una semana, un año es un año pero, ¿por qué y cuándo se dice eso? Es decir, ¿sabéis el significado de “Un día es un día”? Pues para todos aquellos que no lo sepan, aquí está el post de hoy.

Se dice lo de “Un día es un día” cuando se hace algo extraordinario por un motivo especial, como queriendo decir que ese día se hace algo único y especial que no se hace todos los días. Por ejemplo, en el trabajo normalmente no se brinda con cava o con champagne, pero cuando es Navidad hasta en el trabajo nos damos una alegría porque “un día es un día”. Laura normalmente lleva zapatos planos para ir cómoda a todas partes, pero como hoy va a una fiesta y quiere ir más elegante que de costumbre se ha puesto un vestido y unos buenos tacones porque “un día es un día”. Manuel está más gordito de lo que debiera y normalmente cuida mucho su dieta, pero el día de Nochebuena come un poco de turrón porque “un día es un día”.

Bueno, ahí tenéis unos cuantos ejemplos de lo que significa la frase de hoy “un día es un día”. Espero que ahora lo tengáis un poquito más claro. Y si no, espero vuestras dudas y comentarios.

Y para terminar el post de hoy, os dejo con un dulce postre porque… un día es un día 🙂

Un postre especial para celebrar que un día es un día
Muchas gracias a KatherineWu por la foto de hoy.

Quedarse frito

Para empezar la semana, después de la resaca de puentes que tuvimos la semana pasada, voy a explicar el significado de una expresión que seguro que habréis oído en alguna ocasión: quedarse frito.

Para ir entrando en materia, os diré que la expresión española de hoy está relacionada con el mundo de los sueños como otras frases ya vistas en este mismo blog como Dormir como un ceporro o Estar entre los brazos de Morfeo.

Pero… ¿qué significa quedarse frito? Pues no es nada más ni nada menos que quedarse dormido, pero de una forma inmediata, fulminante. Sería todo lo contrario a No pegar ojo.

Para que la podáis usar correctamente, vamos a verla en un par de ejemplos.

Ejemplo 1. Ayer estaba tan cansada que en cuanto me senté en el sofá de casa me quedé frita. (Quiere decir que al llegar a casa se quedó inmediatamente dormida en el sofá).

Ejemplo 2. Siento llegar tarde. Me ha sonado el despertador, pero al apagarlo me he vuelto a quedar frito. (Pues eso, que tenía tanto sueño que, aunque se haya despertado con el despertador, se ha vuelto a quedar dormido enseguida).

Y bueno, como la expresión de hoy ha sido muy breve, os dejo con preciosa imagen de una niña que se ha quedado frita en el sofá… Dulces sueños…

Quedarse frito
Muchas gracias a emmy75 por la foto de hoy.

Estar hecho un Cristo

Así como la última vez hablábamos de una expresión que provenía del mundo de la agricultura, hoy nos vamos a dedicar a otro campo que también ha generado no pocas expresiones y refranes: la religión. Espero que nadie se sienta ofendido por el post de hoy, simplemente intento explicar con cariño frases del español habitual con todo el respeto del mundo.

Además de otras expresiones con origen religioso que ya hemos comentado en este mismo blog como A la buena de Dios, A quien madruga Dios le ayuda o Ser más papista que el Papa, hoy vamos a desvelar el significado de otra expresión española que proviene del mundo católico: estar hecho un Cristo.
Cristo, como se conoció a Jesús de Nazaret, si conocéis un poco la Biblia, terminó los días de su vida terrenal crucificado y antes de llegar a la cruz fue azotado con un látigo, apedreado, castigado a llevar a hombros la cruz con la que posteriormente sería crucificado portando, además, una corona de espinas que hacía que ríos de sangre corrieran a lo largo de su rostro. Como podréis comprobar, el estado físico al que llegó Jesucristo a su muerte en vida humana fue bastante triste.

Pues bien, haciendo alusión al estado en el que Cristo terminó sus días en la tierra y como en España ya sabréis que somos un poco exagerados, se creó la expresión española de hoy estar hecho un Cristo para designar a algo o alguien que está en muy mal estado, está destrozado, está hecho polvo (otra expresión que comentaremos otro día). Vamos a poner un par de ejemplos.

Ejemplo 1. Juan estuvo en las fiestas del pueblo y ha vuelto hecho un Cristo. Probablemente, Juan habrá venido con la ropa muy sucia, muy cansado de no dormir en toda la noche, con resaca… Hecho un desastre, vamos.

Ejemplo 2. Después del concierto de ayer, la plaza ha quedado hecha un Cristo. Seguramente la plaza estará muy sucia, llena de papeles, botellas, con algún desperfecto… Pues a eso también se le llama estar hecho un Cristo.

Y bueno, como viene siendo habitual y para terminar el post de hoy, os dejo con una bonita foto de una iglesia, que es la casa de Dios. En concreto, se trata de la preciosa Iglesia del Salvador en Sevilla.
Iglesia del Salvador - Sevilla
Dedicado a Diego.

Como agua de mayo

Ya sé que estamos en pleno otoño, esa época del año que se caracteriza por la lluvia, los primeros fríos, el recogimiento y en muchos casos una leve depresión al ver como se acortan los días ya que el Sol parece que también se cansa y cada día se va a acostar antes… hasta la llegada de la próxima primavera. Bueno, pues en esta época en la que a veces la tristeza se apodera de nuestras almas, vengo a escribiros unas líneas de ánimo que espero que os vengan como agua de mayo… No desesperéis, para el que no haya entendido esa última parte, está el post de hoy.

Al igual que sucedía en otras frases como No ser trigo limpio la expresión española de hoy proviene del mundo del campo. Abril y mayo son meses en los que la lluvia es fundamental para que las plantaciones de gramíneas (básicamente, cereales) y los árboles frutales florezcan con su mayor esplendor. Si hay suficiente lluvia en esos meses, normalmente se asegura una buena cosecha que nos dará alimento hasta el próximo año. Por eso es tan importante y tan necesario que llueva en mayo.

Una vez visto esto, no será complicado recordar que cuando alguien dice que algo le viene como agua de mayo significa que le viene genial, que le viene en el momento justo, que le alegra un montón. Pero para que quede un poquito más claro, voy a poner un par de ejemplos.

Ejemplo 1. La paga extra de Navidad me viene como agua de Mayo. La Navidad suele ser una época en la que se gasta mucho dinero en regalos, comidas fuera de casa, celebraciones varias, etc., y si uno no tiene la cuenta bancaria muy boyante (mira, otra expresión por el mismo precio 😀 Boyante significa con fortuna o felicidad creciente) pues siempre va bien tener un ingreso extraordinario paa poder afrontar todos esos gastos que nos esperan. Así que cuando nos llega ese dinero, decimos que nos viene como agua de mayo.

Ejemplo 2. Sus palabras de ánimo me vinieron como agua de mayo. Hay veces en las que estamos tristones y unas simples palabras de ánimo y/ o dichas con cariño no pueden alegrar el día. Por hacer el símil con el campo, imaginad que somos un campo reseco sobre el que de repente caen unas dulces lluvias que vienen a calmar nuestra sed y a que nos sintamos reconfortados. Pues al igual que a la tierra seca le consuela la lluvia, nuestra tristeza se calma con cariño.

Y bueno, como creo que con los ejemplos ya habrá quedado más claro lo que significa la expresión española de hoy, os dejo una imagen de la mítica película Cantando bajo la lluvia, que por curiosidad os comentaré que esta escena en un principio no formaba parte del guión pero que al final se decidió incluir para darle más sentido al título de la película.

Como agua de mayo

Dedicado a Víctor.

Entre ceja y ceja

Tal vez hayáis escuchado alguna vez a alguien decir que tiene algo entre ceja y ceja. Literalmente, si somos sinceros, entre ceja y ceja suele haber poca cosa. Un trocito de piel, algún que otro pelillo, tal vez uno de esos granitos que nos amargan la juventud… pero poco más. Pero aquí estoy yo para abriros los ojos y demostraros que entre ceja y ceja puede haber mucho más. 😀

Decimos que alguien tiene algo entre ceja y ceja cuando está obsesionado con algo, cuando tiene una idea fijada en la memoria y que no hay forma de hacerle cambiar de idea. Sencillo, ¿verdad? Bueno, pues para quedarme tranquila y tener la certeza de que lo habéis entendido a la perfección, aquí llega un ejemplo:

Manuel es un cabezota, cuando algo se le mete entre ceja y ceja no hay forma de hacerle cambiar de opinión.

Pues eso, que si a Manuel se le mete una idea en la cabeza, no hay manera de hacerle cambiar de opinión.

Y para terminar, os dejo con otra bella imagen. No sé lo que tendrá esta chica entre ceja y ceja pero lo que sí tiene son unos ojos preciosos bajo ellas.
Entre ceja y ceja
Muchas gracias a José Antonio Baya García por la foto de hoy.

Dedicado a Diego.

Ser un peliculero (o una peliculera)

Después de analizar otras formas de ser como ser un bala perdida, un chaquetero, un tiquismiquis, un pelota, un gorrón o ser como un libro abierto, hoy vamos a analizar otra de esas formas coloquiales de calificar a alguien que seguramente os será muy útil porque ya os daréis cuenta de que hay mucho peliculero suelto.

A priori alguien podría pensar que un peliculero es aquel que siente gran afición por el cine. Pues siento deciros que a eso se le llama ser un cinéfilo (no os quejaréis, que por el mismo precio hoy estáis aprendiendo un montón de palabras nuevas :D) aunque se está empezando a aceptar también el uso de peliculero a los que les gustan mucho las películas. Pero el auténtico peliculero que nos ocupa hoy es una de esa personas que se deja llevar por la imaginación, una persona muy fantasiosa, a la que nunca le pasan cosas corrientes como al resto del mundo, sino que las vive y las adorna como si fuese el protagonista de una película de ciencia ficción y cuando las cuenta añade tal cantidad de fantasías que hace que su historia no parezca real. ¿Ya os va viniendo a la mente alguna persona con la que habéis tenido la sensación de que lo que estaba contando era tan sobrenatural que parecía que se lo estuviese inventando?. Pues a ese se le podría decir que es un peliculero o, como veíamos el otro día, que tiene más cuento que Calleja.

Los peliculeros tienen una habilidad por encima de lo normal para inventarse excusas y es que, claro, como les pasan las cosas que les pasan… pues cómo van a evitar llegar tarde u olvidarse de algo. Y como yo tampoco suelo estar falta de imaginación, intentaré poneros un ejemplo para que veáis cómo se utiliza.

La profesora: Manolito, ¿dónde están los deberes que os puse ayer?

Manolito: Uy, pues justo los había hecho, pero vino el perro del vecino, se puso a jugar con mis cosas y al final se los llevó sin que me diese cuenta y cuando intenté volver a repetirlos hubo un corte de luz que sólo afectó a mi casa pero que no nos dejó hacer nada durante más de 3 horas.

La profesora: Ay Manolito, que peliculero eres. Siempre se te ocurre alguna excusa para no traer los deberes hechos.

Y como hoy la cosa va de películas, para despedirme os dejo con una increíble imagen de un lugar que ha sido escenario de multitud de ellas, Nueva York. Muchas gracias a Songquan Deng por la foto de hoy.


Dedicado a la misteriosa y peliculera Sra. A.

El hábito no hace al monje

Como ya hemos pasado el ecuador de la semana, me voy a atrever con una expresión un poco más compleja que las de costumbre, el hábito no hace al monje (suena bien, ¿verdad?). Atención estudiantes Erasmus: ¡esta es para nota! Es una de esas frases solemnes con las que se puede quedar bien en una cena, no al nivel de desvelar los misterios de cómo funciona Google o qué es un Doodle, pero tampoco en cuanto a uso del lenguaje, tampoco está mal.

Antes de empezar quiero dejar bien claras las 2 principales palabras que se usan en la expresión: hábito y monje. Como viene siendo habitual, voy a echar mano del diccionario de la RAE para las definiciones, que dicen así:

Hábito (la definición que a nosotros nos interesa): Vestido o traje que cada persona usa según su estado, ministerio o nación, y especialmente el que usan los religiosos y religiosas.

Monje: Individuo de una de las órdenes religiosas sujeto a una regla común y que vive en un monasterio.

Pues bien, lo que quiere decir nuestra expresión española de hoy es que a veces las apariencias engañan y no sólo porque intentemos escondernos bajo un disfraz para intentar aparentar algo, somos ese algo que pretendemos. Me explico. No porque una persona vaya con ropa deportiva es un deportista de élite, ni otro porque lleve gafas es un erudito, ni el que lleve buena ropa tiene que ser necesariamente rico. A veces las apariencias engañan y cuando desvelamos la mentira, podemos utilizar entonces la frase de hoy, el hábito no hace al monje.

Como supongo que aún no os habrá quedado 100% claro y porque si no pongo algún ejemplo sospecharíais que alguien ha suplantado mi identidad, aquí va:

Ana: Qué decepción me he llevado con Juan. Parecía tan formal, tan bien peinado siempre, con sus gafas, con su ropa tan bien planchada… pero al final ha resultado ser un gamberro y un desordenado.

Amiga de Ana: Si es que el hábito no hace al monje.

Pues eso, que el chico intentaba aparentar con su exterior algo que no era y al conocerle mejor se ha descubierto su verdadero yo.

Y dado que la expresión española de hoy tiene un tono monacal, aquí os dejo una sobrecogedora imagen de un antiguo monje.


Muchas gracias a Paukrus por la foto de hoy.