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No pegar ni con cola

Se acerca el fin de año y para despedir 2013 como corresponde voy a escribir una nueva entrada en este blog de expresiones españolas: no pegar ni con cola.

Como sabréis, y si no aquí estoy yo para explicarlo, la cola es un tipo de pegamento, algo que se utiliza para unir elementos entre sí. Si sois un poco manitas, alguna vez habréis utilizado cola blanca para pegar madera, papel, cerámica u otro tipo de material ya sea por gusto (creando bonitas manualidades) o porque no os ha quedado otro remedio (cuando algo se rompe lo mejor es volver a unirlo con cola o pegamento).

Pues bien, cuando hay dos cosas o personas que no combinan nada bien entre sí (no son compatibles) otra manera de expresarlo es utilizando la expresión española de hoy: no pegar ni con cola. Es como si nada las pudiese unir, ¡ni el pegamento! (en un sentido metafórico, claro está).

Y bueno, para que veáis un par de ejemplos de cómo utilizarlo, aquí incluyo un par de frases en las que se usa la frase no pegar ni con cola.

Ejemplo 1. Ese chándal que llevas no pega ni con cola con tus zapatos de tacón. Sería mejor que eligieses un calzado más deportivo para ir más conjuntada.

Ejemplo 2. Hoy he conocido a Marta y a Juan y no pegan ni con cola. ¡Son tan diferentes! No hacen más que pelearse todo el rato.

Bueno, pues espero que al menos os hayáis entretenido un ratito leyendo. Y si no lo he conseguido con mis palabras, al menos espero hacerlo con la imagen que viene a continuación de 2 abuelos muy entretenidos viendo pasar a la gente del pueblo. ¡Que tengáis un excelente 2014!

Dos ancianos viendo pasar a la gente del pueblo

Dos ancianos sentados en un banco

Gracias Diego por la foto del post de hoy.

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Olerse la tostada

Antes de empezar, dejadme que disfrute de ese instante en el que alguien está tostando pan y su embaucador aroma invade de forma inevitable toda la atmósfera que te rodea. Mmmmm… ¡qué momento! Hay que ver lo evocadoras que pueden ser algunas palabras. En fin, vayamos al grano y analicemos con cariño la expresión española de hoy, que además, nos va a servir para matar dos pájaros de un tiro.

Me explico. Hay una expresión que es “olerse algo” y otra que es “olerse la tostada”. Están relacionadas, pero tienen connotaciones diferentes. Así como cuando percibimos un aroma a café podemos imaginar que alguien está preparándolo, usamos la expresión “olerse algo” cuando intuyes (sospechas con bastante certeza) que algo va a pasar o que algo es de una determinada forma antes de que te confirmen que es así. Por otro lado, si a lo de “olerse” le añadimos lo de “la tostada”, estaremos indicando que estamos adivinando algo secreto que no interesa desvelar por algún motivo. De hecho, según la RAE, olerse la tostada es “Adivinar o descubrir algo oculto, como una artimaña, una trampa, etc.”, es decir, que oficialmente tiene una connotación negativa, al contrario de lo que ocurre con “olerse algo”, lo cual simplemente significa que ya te imaginabas que algo era así, pero no tenía que ser ni bueno ni malo. Dicho todo esto… ¡vamos con los ejemplos!

Ejemplo 1 (sin connotación negativa): Un amigo se acerca y nos dice: ¿Sabías que Juan y María están saliendo juntos? A lo que podría responder: Ya me lo olía yo, últimamente iban juntos a todas partes y cuando se hablaban el uno al otro utilizaban un tono muy dulce.

Ejemplo 2 (con más carga de querer ocultar el secreto): Como todo parecía demasiado bonito para ser cierto, antes de firmar por la nueva empresa pedí un contrato completo para leérmelo con tranquilidad porque me olía la tostada… y menos mal que lo hice. Según parece en este ejemplo, y como en ninguna empresa te dan mucho por nada, el que iba a firmar presentía que le iban a hacer trabajar más horas de las normales, o que iba a tener que viajar mucho, o afrontar él mismo determinados gastos, etc.

Bueno, tampoco ha sido tan complicado, ¿no? Si os queda alguna duda, ¡ya sabéis!

Y como no podría ser de otra forma, os dejo con una simpática imagen de una tostada, ideal para darse los buenos días 😀

Una buen forma de dar los buenos días
Muchas gracias a Vitamininmotion por la foto de hoy.

Dedicado, como no podría ser de otra forma, a Joaquín.

Dormirse en los laureles

Para empezar la semana vamos a analizar una locución que a primera vista no suena nada mal, ¿verdad? ¿Os imagináis durmiendo sobre un manto de laurel? No muy seco claro, porque si no, no sería muy cómodo, pero bueno, la imagen de verse a uno mismo sobre un lecho de hojas verdes y aromáticas es muy evocador, ¿verdad? Pues no os relajéis demasiado que si no os va a pasar lo que significa la expresión española de hoy 😉 .

Según la RAE, dormirse en los laureles es “descuidarse o abandonarse en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ha logrado”, es decir, que después de haber conseguido algún éxito, nos relajamos, ya no nos esforzamos más porque pretendemos que siempre se nos valore y se nos recuerde por lo buenos que fuimos algún día. Lo malo es que la vida es muy dura y eso no puede ser así, si queremos seguir siendo considerados buenos, tenemos que seguir demostrando que lo somos cada día.

Si os explico ahora el origen de esta frase, seguro que os queda mucho más claro y os será más fácil recordar su significado.

Resulta que el laurel era considerado por griegos y romanos como un árbol protector y curativo y lo tomaron como representación de gloria, así como de símbolo de resurrección ya que sus hojas tardan en marchitarse una vez cortadas (se secan bien sin hacer mucho esfuerzo y después pueden ser utilizadas para elaborar ricos platos como la paella).

Para encontrar el uso de la corona de laurel para honrar a los vencedores de las pruebas atléticas, debemos remontarnos a los Juegos Píticos que se desarrollaban junto al santuario de Delfos de forma similar a los Juegos Olímpicos que se celebraban en Olimpia. Para distinguir a unos y otros vencedores, por motivos mitológicos los vencedores de los Juegos Píticos eran condecorados con coronas de laurel mientras que los vencedores olímpicos eran premiados con ramas de olivo. Tanto unos juegos como otros tenían una cierta periodicidad (al final, ambos se repetían cada 4 años) y el que era laureado un año no tenía por qué repetir su triunfo en la siguiente edición de juegos, sino que tenía que volver a demostrar que era el mejor para volver a ser condecorado con tal distinción.

Una vez visto el origen, vamos a incluir un par de ejemplos para que veáis más claramente su uso.

Ejemplo 1: Desde que han ascendido a Juan, se ha dormido en los laureles. (Juan se esforzó muchísimo por conseguir su puesto y trabajaba muy duro, pero cuando ha conseguido su nuevo puesto, apenas se esfuerza y no hace casi nada).

Ejemplo 2: Los políticos siempre se duermen en los laureles. Una vez han conseguido ganar las elecciones, apenas hacen nada hasta que empieza la campaña electoral de las siguientes elecciones. (¿Hace falta que lo explique?).

Pues nada, después de un larguísimo post que espero que os haya servido para entender lo que significa lo de dormirse en los laureles, os dejo con una aplicación moderna de la corona de laurel que seguro que le alegra el día a más de una (Arantxa, te dedico la foto de este guapo italiano 😀 ).

Dormirse en los laureles
Muchas gracias a Chiara Ferragni por la foto de hoy.