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Un día es un día

En estos días en los que se sucede una fiesta tras otra tal vez hayáis oído en más de una ocasión decir a alguien, venga, que un día es un día… y si no sabéis lo que significa pues habréis pensado, pues claro, y una semana es una semana, un año es un año pero, ¿por qué y cuándo se dice eso? Es decir, ¿sabéis el significado de «Un día es un día»? Pues para todos aquellos que no lo sepan, aquí está el post de hoy.

Se dice lo de «Un día es un día» cuando se hace algo extraordinario por un motivo especial, como queriendo decir que ese día se hace algo único y especial que no se hace todos los días. Por ejemplo, en el trabajo normalmente no se brinda con cava o con champagne, pero cuando es Navidad hasta en el trabajo nos damos una alegría porque «un día es un día». Laura normalmente lleva zapatos planos para ir cómoda a todas partes, pero como hoy va a una fiesta y quiere ir más elegante que de costumbre se ha puesto un vestido y unos buenos tacones porque «un día es un día». Manuel está más gordito de lo que debiera y normalmente cuida mucho su dieta, pero el día de Nochebuena come un poco de turrón porque «un día es un día».

Bueno, ahí tenéis unos cuantos ejemplos de lo que significa la frase de hoy «un día es un día». Espero que ahora lo tengáis un poquito más claro. Y si no, espero vuestras dudas y comentarios.

Y para terminar el post de hoy, os dejo con un dulce postre porque… un día es un día 🙂

Un postre especial para celebrar que un día es un día
Muchas gracias a KatherineWu por la foto de hoy.

Quedarse frito

Para empezar la semana, después de la resaca de puentes que tuvimos la semana pasada, voy a explicar el significado de una expresión que seguro que habréis oído en alguna ocasión: quedarse frito.

Para ir entrando en materia, os diré que la expresión española de hoy está relacionada con el mundo de los sueños como otras frases ya vistas en este mismo blog como Dormir como un ceporro o Estar entre los brazos de Morfeo.

Pero… ¿qué significa quedarse frito? Pues no es nada más ni nada menos que quedarse dormido, pero de una forma inmediata, fulminante. Sería todo lo contrario a No pegar ojo.

Para que la podáis usar correctamente, vamos a verla en un par de ejemplos.

Ejemplo 1. Ayer estaba tan cansada que en cuanto me senté en el sofá de casa me quedé frita. (Quiere decir que al llegar a casa se quedó inmediatamente dormida en el sofá).

Ejemplo 2. Siento llegar tarde. Me ha sonado el despertador, pero al apagarlo me he vuelto a quedar frito. (Pues eso, que tenía tanto sueño que, aunque se haya despertado con el despertador, se ha vuelto a quedar dormido enseguida).

Y bueno, como la expresión de hoy ha sido muy breve, os dejo con preciosa imagen de una niña que se ha quedado frita en el sofá… Dulces sueños…

Quedarse frito
Muchas gracias a emmy75 por la foto de hoy.

Estar hecho un Cristo

Así como la última vez hablábamos de una expresión que provenía del mundo de la agricultura, hoy nos vamos a dedicar a otro campo que también ha generado no pocas expresiones y refranes: la religión. Espero que nadie se sienta ofendido por el post de hoy, simplemente intento explicar con cariño frases del español habitual con todo el respeto del mundo.

Además de otras expresiones con origen religioso que ya hemos comentado en este mismo blog como A la buena de Dios, A quien madruga Dios le ayuda o Ser más papista que el Papa, hoy vamos a desvelar el significado de otra expresión española que proviene del mundo católico: estar hecho un Cristo.
Cristo, como se conoció a Jesús de Nazaret, si conocéis un poco la Biblia, terminó los días de su vida terrenal crucificado y antes de llegar a la cruz fue azotado con un látigo, apedreado, castigado a llevar a hombros la cruz con la que posteriormente sería crucificado portando, además, una corona de espinas que hacía que ríos de sangre corrieran a lo largo de su rostro. Como podréis comprobar, el estado físico al que llegó Jesucristo a su muerte en vida humana fue bastante triste.

Pues bien, haciendo alusión al estado en el que Cristo terminó sus días en la tierra y como en España ya sabréis que somos un poco exagerados, se creó la expresión española de hoy estar hecho un Cristo para designar a algo o alguien que está en muy mal estado, está destrozado, está hecho polvo (otra expresión que comentaremos otro día). Vamos a poner un par de ejemplos.

Ejemplo 1. Juan estuvo en las fiestas del pueblo y ha vuelto hecho un Cristo. Probablemente, Juan habrá venido con la ropa muy sucia, muy cansado de no dormir en toda la noche, con resaca… Hecho un desastre, vamos.

Ejemplo 2. Después del concierto de ayer, la plaza ha quedado hecha un Cristo. Seguramente la plaza estará muy sucia, llena de papeles, botellas, con algún desperfecto… Pues a eso también se le llama estar hecho un Cristo.

Y bueno, como viene siendo habitual y para terminar el post de hoy, os dejo con una bonita foto de una iglesia, que es la casa de Dios. En concreto, se trata de la preciosa Iglesia del Salvador en Sevilla.
Iglesia del Salvador - Sevilla
Dedicado a Diego.

Como agua de mayo

Ya sé que estamos en pleno otoño, esa época del año que se caracteriza por la lluvia, los primeros fríos, el recogimiento y en muchos casos una leve depresión al ver como se acortan los días ya que el Sol parece que también se cansa y cada día se va a acostar antes… hasta la llegada de la próxima primavera. Bueno, pues en esta época en la que a veces la tristeza se apodera de nuestras almas, vengo a escribiros unas líneas de ánimo que espero que os vengan como agua de mayo… No desesperéis, para el que no haya entendido esa última parte, está el post de hoy.

Al igual que sucedía en otras frases como No ser trigo limpio la expresión española de hoy proviene del mundo del campo. Abril y mayo son meses en los que la lluvia es fundamental para que las plantaciones de gramíneas (básicamente, cereales) y los árboles frutales florezcan con su mayor esplendor. Si hay suficiente lluvia en esos meses, normalmente se asegura una buena cosecha que nos dará alimento hasta el próximo año. Por eso es tan importante y tan necesario que llueva en mayo.

Una vez visto esto, no será complicado recordar que cuando alguien dice que algo le viene como agua de mayo significa que le viene genial, que le viene en el momento justo, que le alegra un montón. Pero para que quede un poquito más claro, voy a poner un par de ejemplos.

Ejemplo 1. La paga extra de Navidad me viene como agua de Mayo. La Navidad suele ser una época en la que se gasta mucho dinero en regalos, comidas fuera de casa, celebraciones varias, etc., y si uno no tiene la cuenta bancaria muy boyante (mira, otra expresión por el mismo precio 😀 Boyante significa con fortuna o felicidad creciente) pues siempre va bien tener un ingreso extraordinario paa poder afrontar todos esos gastos que nos esperan. Así que cuando nos llega ese dinero, decimos que nos viene como agua de mayo.

Ejemplo 2. Sus palabras de ánimo me vinieron como agua de mayo. Hay veces en las que estamos tristones y unas simples palabras de ánimo y/ o dichas con cariño no pueden alegrar el día. Por hacer el símil con el campo, imaginad que somos un campo reseco sobre el que de repente caen unas dulces lluvias que vienen a calmar nuestra sed y a que nos sintamos reconfortados. Pues al igual que a la tierra seca le consuela la lluvia, nuestra tristeza se calma con cariño.

Y bueno, como creo que con los ejemplos ya habrá quedado más claro lo que significa la expresión española de hoy, os dejo una imagen de la mítica película Cantando bajo la lluvia, que por curiosidad os comentaré que esta escena en un principio no formaba parte del guión pero que al final se decidió incluir para darle más sentido al título de la película.

Como agua de mayo

Dedicado a Víctor.

Estar cascado

Hoy vamos a analizar una formar de estar que seguro que a más de uno le define a la perfección a estas alturas de la semana: estar cascado.

Seguro que todos sabéis qué pasa cuando un huevo está cascado. Si cuando volvéis de la compra y veis que uno de los huevos que habéis comprado está cascado, seguro que pensáis lo siguiente: hoy toca comer tortilla. ¿Por qué? Porque como está cascado en breve se pondrá malo y ya no lo podremos usar.

Pues bien a partir de esta idea será más fácil entender que decimos que alguien está cascado cuando no está en plenas condiciones físicas por algún motivo: puede ser por enfermedad, por beber demasiado, por la edad… Cualquier cosa que pueda afectar a nuestra integridad física puede dejarnos cascados. Después de una noche de mucha juerga y mucho beber te levantas cascado. Al llegar a cierta edad, si no has hecho ejercicio y no te has cuidado mucho, también estás bastante cascado. Si hemos fumado durante muchos años, cuando intentemos hacer alguna actividad física seguro que nos costará más que a una persona que no fuma, con lo cual también podemos decir que estamos cascados. Y si un día nos levantamos con gripe, también podemos llamar al trabajo diciendo: Hoy no puedo ir a trabajar porque me he levantado muy cascado (con fiebre, tos, moquillo…). Lo vais pillando, ¿verdad?

Sé que no os lo vais a creer, pero es que como hoy ya he contextualizado muchas situaciones en las que se puede decir que uno está cascado, no hay lugar para los ejemplos, aunque sí para las imágenes :D. Y como hemos empezado el post hablando de huevos y los huevos son un ingrediente indispensable de muchas expresiones españolas, aquí os dejo con una imagen con huevos para hacerles un homenaje.

Estar cascado
Muchas gracias a Chamitart por la imagen del post de hoy.

Entre ceja y ceja

Tal vez hayáis escuchado alguna vez a alguien decir que tiene algo entre ceja y ceja. Literalmente, si somos sinceros, entre ceja y ceja suele haber poca cosa. Un trocito de piel, algún que otro pelillo, tal vez uno de esos granitos que nos amargan la juventud… pero poco más. Pero aquí estoy yo para abriros los ojos y demostraros que entre ceja y ceja puede haber mucho más. 😀

Decimos que alguien tiene algo entre ceja y ceja cuando está obsesionado con algo, cuando tiene una idea fijada en la memoria y que no hay forma de hacerle cambiar de idea. Sencillo, ¿verdad? Bueno, pues para quedarme tranquila y tener la certeza de que lo habéis entendido a la perfección, aquí llega un ejemplo:

Manuel es un cabezota, cuando algo se le mete entre ceja y ceja no hay forma de hacerle cambiar de opinión.

Pues eso, que si a Manuel se le mete una idea en la cabeza, no hay manera de hacerle cambiar de opinión.

Y para terminar, os dejo con otra bella imagen. No sé lo que tendrá esta chica entre ceja y ceja pero lo que sí tiene son unos ojos preciosos bajo ellas.
Entre ceja y ceja
Muchas gracias a José Antonio Baya García por la foto de hoy.

Dedicado a Diego.

Ser un peliculero (o una peliculera)

Después de analizar otras formas de ser como ser un bala perdida, un chaquetero, un tiquismiquis, un pelota, un gorrón o ser como un libro abierto, hoy vamos a analizar otra de esas formas coloquiales de calificar a alguien que seguramente os será muy útil porque ya os daréis cuenta de que hay mucho peliculero suelto.

A priori alguien podría pensar que un peliculero es aquel que siente gran afición por el cine. Pues siento deciros que a eso se le llama ser un cinéfilo (no os quejaréis, que por el mismo precio hoy estáis aprendiendo un montón de palabras nuevas :D) aunque se está empezando a aceptar también el uso de peliculero a los que les gustan mucho las películas. Pero el auténtico peliculero que nos ocupa hoy es una de esa personas que se deja llevar por la imaginación, una persona muy fantasiosa, a la que nunca le pasan cosas corrientes como al resto del mundo, sino que las vive y las adorna como si fuese el protagonista de una película de ciencia ficción y cuando las cuenta añade tal cantidad de fantasías que hace que su historia no parezca real. ¿Ya os va viniendo a la mente alguna persona con la que habéis tenido la sensación de que lo que estaba contando era tan sobrenatural que parecía que se lo estuviese inventando?. Pues a ese se le podría decir que es un peliculero o, como veíamos el otro día, que tiene más cuento que Calleja.

Los peliculeros tienen una habilidad por encima de lo normal para inventarse excusas y es que, claro, como les pasan las cosas que les pasan… pues cómo van a evitar llegar tarde u olvidarse de algo. Y como yo tampoco suelo estar falta de imaginación, intentaré poneros un ejemplo para que veáis cómo se utiliza.

La profesora: Manolito, ¿dónde están los deberes que os puse ayer?

Manolito: Uy, pues justo los había hecho, pero vino el perro del vecino, se puso a jugar con mis cosas y al final se los llevó sin que me diese cuenta y cuando intenté volver a repetirlos hubo un corte de luz que sólo afectó a mi casa pero que no nos dejó hacer nada durante más de 3 horas.

La profesora: Ay Manolito, que peliculero eres. Siempre se te ocurre alguna excusa para no traer los deberes hechos.

Y como hoy la cosa va de películas, para despedirme os dejo con una increíble imagen de un lugar que ha sido escenario de multitud de ellas, Nueva York. Muchas gracias a Songquan Deng por la foto de hoy.


Dedicado a la misteriosa y peliculera Sra. A.

El hábito no hace al monje

Como ya hemos pasado el ecuador de la semana, me voy a atrever con una expresión un poco más compleja que las de costumbre, el hábito no hace al monje (suena bien, ¿verdad?). Atención estudiantes Erasmus: ¡esta es para nota! Es una de esas frases solemnes con las que se puede quedar bien en una cena, no al nivel de desvelar los misterios de cómo funciona Google o qué es un Doodle, pero tampoco en cuanto a uso del lenguaje, tampoco está mal.

Antes de empezar quiero dejar bien claras las 2 principales palabras que se usan en la expresión: hábito y monje. Como viene siendo habitual, voy a echar mano del diccionario de la RAE para las definiciones, que dicen así:

Hábito (la definición que a nosotros nos interesa): Vestido o traje que cada persona usa según su estado, ministerio o nación, y especialmente el que usan los religiosos y religiosas.

Monje: Individuo de una de las órdenes religiosas sujeto a una regla común y que vive en un monasterio.

Pues bien, lo que quiere decir nuestra expresión española de hoy es que a veces las apariencias engañan y no sólo porque intentemos escondernos bajo un disfraz para intentar aparentar algo, somos ese algo que pretendemos. Me explico. No porque una persona vaya con ropa deportiva es un deportista de élite, ni otro porque lleve gafas es un erudito, ni el que lleve buena ropa tiene que ser necesariamente rico. A veces las apariencias engañan y cuando desvelamos la mentira, podemos utilizar entonces la frase de hoy, el hábito no hace al monje.

Como supongo que aún no os habrá quedado 100% claro y porque si no pongo algún ejemplo sospecharíais que alguien ha suplantado mi identidad, aquí va:

Ana: Qué decepción me he llevado con Juan. Parecía tan formal, tan bien peinado siempre, con sus gafas, con su ropa tan bien planchada… pero al final ha resultado ser un gamberro y un desordenado.

Amiga de Ana: Si es que el hábito no hace al monje.

Pues eso, que el chico intentaba aparentar con su exterior algo que no era y al conocerle mejor se ha descubierto su verdadero yo.

Y dado que la expresión española de hoy tiene un tono monacal, aquí os dejo una sobrecogedora imagen de un antiguo monje.


Muchas gracias a Paukrus por la foto de hoy.

Dormir como un ceporro

Hoy vamos a empezar el día con una de esas expresiones divertidas que tanto me gustan por su alto contenido visual (si se sabe de lo que se está hablando) pero que a más de uno le pueden dejar boquiabierto: dormir como un ceporro. Si no sabemos lo que es un ceporro y como la imaginación suele ser una traviesa y caprichosa compañera, podemos pensar en mil y una formas de dormir que podrían igualar al ceporro. Como diría aquel… ¿es un pájaro? ¿es un avión? Pues no, un ceporro, palabra de RAE, no es nada más que una cepa vieja que se arranca para la lumbre, es decir, un gran trozo de madera que se había quedado anclado a la tierra, inmóvil, y que tenemos que arrancarlo del suelo para poder moverlo. Por esa similitud podréis entender que alguien que duerme como un ceporro es que lo hace tan profundamente que para levantarle tenemos que hacer verdaderos esfuerzos, que parece que tenemos que arrancarle de la cama porque se ha quedado pegado a ella. !Qué imagen!

Tal vez habías oído la expresión similar dormir como un tronco. Pues en realidad tienen el mismo significado y es que son casi iguales. Pero como esta era más fácil, he preferido describir la del ceporro. Así soy yo, qué le vamos a hacer.

Hoy no es un día de ejemplos, porque, ¿qué podría poner? He visto a Juan y estaba durmiendo como un ceporro. Pues eso, que estaba durmiendo muy profundamente, tanto, que parecía un tronco anclado al colchón. (No, si al final siempre pongo alguno).

Y para terminar el post de hoy, el momentazo visual. Además, hoy os dejo con una preciosa imagen de una bella señorita durmiendo plácidamente. Gracias a Mayte Pons por la foto de hoy.

Dedicado a Marc.

Olerse la tostada

Antes de empezar, dejadme que disfrute de ese instante en el que alguien está tostando pan y su embaucador aroma invade de forma inevitable toda la atmósfera que te rodea. Mmmmm… ¡qué momento! Hay que ver lo evocadoras que pueden ser algunas palabras. En fin, vayamos al grano y analicemos con cariño la expresión española de hoy, que además, nos va a servir para matar dos pájaros de un tiro.

Me explico. Hay una expresión que es “olerse algo” y otra que es “olerse la tostada”. Están relacionadas, pero tienen connotaciones diferentes. Así como cuando percibimos un aroma a café podemos imaginar que alguien está preparándolo, usamos la expresión “olerse algo” cuando intuyes (sospechas con bastante certeza) que algo va a pasar o que algo es de una determinada forma antes de que te confirmen que es así. Por otro lado, si a lo de “olerse” le añadimos lo de “la tostada”, estaremos indicando que estamos adivinando algo secreto que no interesa desvelar por algún motivo. De hecho, según la RAE, olerse la tostada es “Adivinar o descubrir algo oculto, como una artimaña, una trampa, etc.”, es decir, que oficialmente tiene una connotación negativa, al contrario de lo que ocurre con “olerse algo”, lo cual simplemente significa que ya te imaginabas que algo era así, pero no tenía que ser ni bueno ni malo. Dicho todo esto… ¡vamos con los ejemplos!

Ejemplo 1 (sin connotación negativa): Un amigo se acerca y nos dice: ¿Sabías que Juan y María están saliendo juntos? A lo que podría responder: Ya me lo olía yo, últimamente iban juntos a todas partes y cuando se hablaban el uno al otro utilizaban un tono muy dulce.

Ejemplo 2 (con más carga de querer ocultar el secreto): Como todo parecía demasiado bonito para ser cierto, antes de firmar por la nueva empresa pedí un contrato completo para leérmelo con tranquilidad porque me olía la tostada… y menos mal que lo hice. Según parece en este ejemplo, y como en ninguna empresa te dan mucho por nada, el que iba a firmar presentía que le iban a hacer trabajar más horas de las normales, o que iba a tener que viajar mucho, o afrontar él mismo determinados gastos, etc.

Bueno, tampoco ha sido tan complicado, ¿no? Si os queda alguna duda, ¡ya sabéis!

Y como no podría ser de otra forma, os dejo con una simpática imagen de una tostada, ideal para darse los buenos días 😀

Una buen forma de dar los buenos días
Muchas gracias a Vitamininmotion por la foto de hoy.

Dedicado, como no podría ser de otra forma, a Joaquín.