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Como un libro abierto

Hoy empiezo el día con una nueva expresión relacionada con los libros, no por casualidad, sino gracias a Víctor, un buen amigo de un amigo mío, quien no sólo me animó a proseguir con mi actividad bloguera, sino que me hizo caer en la cuenta de que no había prestado atención a todas aquellas expresiones en las que el libro es el protagonista. Por todo ello, por el conocimiento que expresas y por los buenos ratos que pasamos durante tu visita, muchas gracias.

Dicho esto… ¡empezamos!

Si alguna vez habéis escuchado que alguien es como un libro abierto, probablemente habréis pensado ¿y dónde tiene las hojas? ¿es que va tan tieso como el lomo de un libro? ¿acaso se refiere a su peinado? En este caso, no hay que pensar tanto en la imagen real de un libro abierto como en su significado. Cuando un libro está abierto nos desvela todo lo que en sus páginas habita, no esconde nada, muestra todo su contenido, su conocimiento… Pensad en uno de esos diarios en los que una chica adolescente escribe cada día sus más íntimos secretos. Normalmente ese diario es guardado bajo llave, tiene un candado, porque no quiere que se descubran los secretos que en él se esconden. Sin embargo, cuando ese diario está abierto, ya no esconde nada, sino que al pasar nuestra mirada sobre él vamos descubriendo todos esos pensamientos que su autora ha ido plasmando día a día sobre las páginas.

Por tanto, cuando decimos que una persona es como un libro abierto significa que es una persona que no oculta nada, que se muestra tal y como es, que expresa sus verdaderos sentimientos. También podemos escuchar que alguien se expresa como un libro abierto, queriendo decir que habla con claridad, que se le entiende perfectamente, que no deja dudas sobre sus afirmaciones y es que no es lo mismo hablar que comunicar. Se puede hablar mucho sin decir nada y hay veces que pocas palabras tienen un gran significado, pero ese es un tema del que ya hablaremos otro día.

Y para terminar, os dejo con una bella imagen que representa la divulgación al mundo de las palabras que esconde un libro.


Muchas gracias a Rebeca Cygnus por tan bella imagen

PD: Aunque sé que a más de uno le da pereza, los libros están llenos de historias y están deseando que los abráis para que os las puedan contar.

Pasar página

Hoy vamos a analizar otra de esas frases que me encantan por su alto contenido gráfico, con lo que espero que seáis capaces de captar el sentido que esconde esta frase que a continuación y sin más dilación pasaré a explicar.

Pasar página significa dejar algo atrás, intentar olvidarlo, dar algo por terminado y seguir adelante, caminando hacia el frente. Esta expresión suele utilizarse tras un desengaño amoroso, tras una situación trágica, dolorosa o traumática o, en general, ante cualquier situación que suponga un antes y un después (ups, otra expresión :)). Como decíamos hace mucho tiempo, sería algo equivalente a “A otra cosa mariposa”.

Ahora voy a intentar que esta expresión se fije en vuestra memoria utilizando su grafismo. Imaginad que estáis leyendo un libro y que acabáis de leer el contenido de una de sus páginas. Esa página ya terminada no tiene nada nuevo que ofreceros, por lo que lo mejor es pasar página y ver lo que esconde la siguiente, porque siempre hay otra página detrás con nuevos conocimientos, experiencias y aventuras y siempre debemos tener la ilusión de pasar a la siguiente página porque un montón de nuevas situaciones nos esperan.

Y para no romper mi dinámica habitual, ahora incluiré un par de ejemplos.

Ejemplo 1: Tras varios intentos de reconciliación, Juan ha decidido pasar página y olvidar a María (Juan y María estaban juntos y aunque tras su ruptura Juan intentó arreglar las cosas entre ellos, tras varios intentos fallidos de reconciliación ha decidido aceptar que no volverán a ser pareja y a seguir su vida sin ella).

Ejemplo 2: Después de varios años de desenfreno, Antonio ha decidió pasar página y ser un poco más responsable (pues eso, que ha decidido cambiar y ser alguien más responsable después de haber sido un bala perdida casi toda su vida).

Y por último, os dejo con una bella imagen de un libro.

Pasar página

Muchas gracias a Ally Campbell por tan bonita imagen.

Llevarse el gato al agua

A pesar de que cada vez me cuesta más continuar con mi rutina bloguera, lo cierto es que gracias a vuestros comentarios y últimamente gracias a personas como Javi y Kasia, no puedo evitar encontrar un hueco de donde sea para seguir incluyendo nuevas entradas que sigan completando esta colección de expresiones españolas. Así que… ¡allá voy!

Siempre se ha comentado que los gatos son como el aceite: no les gusta mezclarse con el agua :D. Habrá algunos que se dejen mojar, pero en general huyen de cualquier baño, charco… agua en cualquier formato en general. Pues bien, en honor a ese capricho de la naturaleza, nació la expresión «Llevarse el gato al agua» cuando queremos expresar que hemos conseguido algo muy difícil. También se dice eso de «Me he salido con la mía» o refiriéndose a otro decimos que «Se ha salido con la suya», pero siempre refiriéndonos a conseguir algo que en principio supone dificultad.

Vamos a poner algún ejemplo: Mira a Alberto, parecía que no lo iba a conseguir, pero al final se ha llevado el gato al agua: ha conseguido salir con esa chica tan guapa que al principio tanto se le resistía.

Otro ejemplo: Mario es un hacha con los negocios. A pesar de que las negociaciones eran muy complicadas y las exigencias del cliente eran muy elevadas, se ha llevado el gato al agua: ha conseguido firmar un buen contrato con ellos para los próximos 2 años.

Y bueno, ya que de gatos va la cosa, a continuación os dejo con una preciosa foto de 2 lindos gatitos: Minnie y Henning.

Dedicado a Javi y Kasia, una encantadora pareja que actualmente residen en Polonia y que han creado el magnífico blog http://encantoespanol.blogspot.com/ en «polañol», es decir, una mezcla de polaco y español. Os deseo mucha suerte en vuestro proyecto y un millón de gracias por hacerme partícipe de él 😀

Morir de éxito

Es posible que en alguna ocasión en el lugar de trabajo hayais escuchado la expresión «ojalá que muramos de éxito». Para todos los que os hayáis quedado a cuadros escuchando esa frase va dedicado el post de hoy.

Morir de éxito significa que las cosas van tan bien que no somos capaces de asumir la demanda extra que supone ese éxito, es decir, que tanta gente quiere acceder a lo que ofrecéis, que no sois capaces de poder satisfacer a todas esas personas. Suele ser un problema debido a que no hemos sabido estimar bien cuál iba a ser nuestro éxito (cuánta gente o cuántas unidades nos iba a comprar) y por tanto no hemos podido prever los recursos que necesitaríamos para poder cubrir esa demanda. ¿Ha quedado demasiada técnica la explicación? Pues pasemos a lo que mejor se me da, poner ejemplos! 😀

Ejemplo 1. Imaginemos que nuestra madre, una gran cocinera, de repente abre una pequeña tienda de pasteles. De repente, sus pasteles empiezan a tener tanto éxito que todos los vecinos del barrio y otras personas que vienen con su propio coche desde lugares más lejanos compran a diario todos los pasteles que ella produce, acabándose estos a las 12 de la mañana, con lo que ella decide ampliar su horario de cocinera para poder hacer más, pero aunque se quede toda la noche no es capaz de producir todo lo que sería capaz de vender. Total, que nuestra madre termina cerrando el negocio, estresadísima. A este fin se le podría llamar «morir de éxito».

Ejemplo 2, más relacionado con el mundo de Internet. Imaginemos que tenemos una página web, que hasta el momento no ha tenido muchas visitas. Para conseguir que nuestra página sea más popular, enviamos un email a un grupo de contactos y de repente todos ellos se conectan a nuestra página interesados por el contenido que anunciamos en el mail. Son tantas las personas que se conectan a la vez a nuestra página web que nuestro servidor no es capaz de gestionar tantas visitas y se cae (no se puede acceder a la página porque el servidor está saturado). En ese caso, también podríamos decir que «morimos de éxito».

Como podréis entender, no siempre es malo morir de éxito, ya que si sabemos reaccionar a tiempo, podemos convertir nuestro éxito puntual en un éxito continuado.

¿Ahora lo tenéis más claro? Espero que sí! Aunque bueno, tampoco me importaría morir de éxito debido a la gran cantidad de comentarios que dejéis… 😉

Se me ha ido el santo al cielo

Bueno, bueno, bueno… creo que después de casi un año de no escribir nada (madre mía, cómo pasa el tiempo) ya va siendo hora de retomar mi actividad blogera, la cual se ha vuelto a despertar gracias a vuestro apoyo, a vuestras continuas visitas y vuestros comentarios que no han dejado de llegar en todo este tiempo a pesar de que no añadiese contenido extra a este blog. Por todos vosotros… aquí estoy de nuevo!

Y para volver a empezar, usaremos una expresión que no sé cómo aún no había incluido en este blog. Gracias a Carla Márcia Parisi Checchia por sugerirme que la incluyera. Para ti va dedicado este post.

Cuando alguien dice que se le ha ido el santo al cielo es que se le ha olvidado algo, ya sea algo que tenía que hacer o algo que iba a decir. Así, nos podemos encontrar esta expresión en momentos como… ¿María, has ido a la tintorería? Y María nos dice, ay, se me ha ido el santo al cielo y no fui (es decir, que se le ha olvidado pasar por la tintorería para ir a recoger la ropa que había dejado para lavar y planchar). Otro caso en el que se puede escuchar esa expresión y que, según parece, se acerca más al origen de la expresión, es cuando alguien va a decir algo y de repente se queda en blanco (mira, otra expresión), se queda sin saber qué decir. Al verle así la otra persona, le pregunta ¿qué querías decir?, a lo que el primero responde: «ay, no lo sé, se me ha ido el santo al cielo», o lo que es lo mismo, se le ha olvidado lo que iba a decir.

Como os comentaba y, según parece, la expresión de hoy proviene de que durante una misa un predicador hacía alusión a la historia de algún santo cuyo nombre olvidó en aquel momento y para salir del apuro dijo: se me ha ido el santo al cielo (adónde si no van los santos y durante aquel momento en que le estaba citando, como el santo no se quedó con él hasta terminar su sermón sino que salió de su mente, por eso dijo lo de que se le había ido el santo al cielo). Curioso, ¿verdad? Pues bueno, si conocéis a alguien interesado en el significado de esta expresión o de otras similares, espero que no se os vaya el santo al cielo y que le recomendéis este blog. Hasta pronto!

Hoy por ti mañana por mí

He aquí una de esas frases que seguro que más de una vez escucharéis. Lo mejor de todo es que no guarda ningún significado oculto (ya que expresa claramente lo que quiere decir). Lo más aburrido de todo es que nos dará muchas oportunidades para hacer juegos de palabras, averiguar su origen, etc., pero como esto es una recopilación de expresiones españolas en general… tiene que haber de todo! Así que… empezamos!

Lo de hoy por ti mañana por mí se basa en la necesidad que tenemos las personas de otras personas. La gente siempre necesita a otras personas para hacer cosas (algunas pueden hacerse de forma individual, pero otras, es mucho mejor hacerlas con otras personas o por lo menos compartirlas).

Sin intención de ser moralista (es decir, imponer ninguna orden de que seáis buenos), el mundo es mejor si nos ayudamos los unos a los otros y siempre está bien ayudar a la gente que tenemos a nuestro alrededor porque nunca sabemos si el día de mañana les podemos necesitar nosotros a ellos. Es decir, aunque sólo sea de forma egoísta (por si el día de mañana tú necesitas la ayuda de otro), es mejor ayudar cuando tenemos la oportunidad que no hacerlo.

Pues bien, de todo eso trata la expresión española de hoy: hoy por ti y mañana por mí, significa que hoy te ayudo yo y mañana (no literalmente, sino que puede ser cualquier día en el futuro) me ayudas tú. Así que cuando le hagáis un favor a alguien (o ayudéis en general a otra persona) y os dé las gracias, podéis responderle con un «hoy por ti y mañana por mí» (para hacerle ver que si otro día necesitáis un favor de esa persona, contáis con ella para que os ayude).

¿Ha quedado más o menos claro? Espero que sí!

Y bueno, para dar buen ejemplo, a continuación os incluyo una preciosa imagen de Venezia de noche para alegraros el día. Hoy por vosotros, y mañana… ¿quién sabe? 😉

Venezia

Dedicado a Yoann Grange por cederme esta foto tan bonita.

Arrimar el hombro

Para hoy, una expresión española que veréis que, en cuanto expliquemos las bases de la misma, seguro que entendéis a la primera sin ningún problema. Y para ello, voy a empezar dándoos la clave de la frase: el significado del verbo arrimar. Arrimar significa acercar, aproximar. Así que arrimar el hombro sería algo equivalente a acercar el hombro.

Para entender la frase de hoy, necesito vuestra imaginación. Imaginad que estáis solos, trabajando. Hay demasiado trabajo para una sola persona y de repente alguien se acerca a vosotros (arrima (acerca) su hombro al vuestro) y se pone a ayudaros. Pues bien, ese es el verdadero y sencillo significado de la expresión española de hoy. Arrimar el hombro no es nada más que ayudar a alguien, apoyarlo en sus tareas, para intentar hacer su labor más llevadera.

Como os podréis imaginar, esta expresión viene del campo, cuando se trabajaba con las manos labrando el campo, recogiendo las cosechas o sembrando las nuevas y cuando se veía a alguien ocioso (sin hacer nada) se le decía: ven aquí a arrimar el hombro (lo cual era equivalente a decir, ven aquí a ayudar un poco).

Y para terminar el post de hoy, hoy dejo con una bella imagen de un campo mallorquín.

Arrimar el hombro
Muchas gracias a Yoann Grange por la foto de hoy.

Dedicado a Anny

Poner cara de póquer

El otro día, en uno de los comentarios recibidos en la página About de este blog, Víctor incluyó un par de expresiones que, aunque expliqué brevemente en la respuesta a su comentario, considero muy interesantes para incluir en este blog de expresiones españolas dedicándoles un mayor espacio.

Vayamos con la primera de ellas: quedarse con cara de póquer o poner cara de póquer. ¿Qué significa eso? ¿Que se nos queda cara de trébol? ¿Que se nos pone cara de diamante? Pues no, aunque en esta ocasión y al igual que sucedía en frases como tener un as en la manga o cantar las cuarenta, la expresión de hoy también tiene su origen en los juegos de cartas.

En el póquer es muy importante que los contrincantes no sepan si llevas buenas cartas o no, ya que si fuese así, probablemente no ganaríamos demasiadas partidas. Por ello, el buen jugador de póquer no pone cara de alegría cuando recibe buenas cartas ni se pone triste o desanimado cuando sus cartas son malas. Es decir, el buen jugador de póquer se mantiene con una expresión neutra, es decir, inexpresivo, ocultando sus sentimientos o apreciaciones. Y de ahí que cuando alguien se queda impasible, inexpresivo, con una cara neutra ante una situación, se le dice qe se queda (o pone) cara de póquer. Curioso ¿verdad? Pues bueno, ya sabéis una nueva expresión española que podéis utilizar con soltura y si alguien se queda con cara de póquer al escucharla, invitadle a que se pase por este blog, a ver si convertimos esa inexpresividad en una buena sonrisa 😉

Dedicado a Victor, que nos visita desde Winnipeg (Canada)

Estar hecho un trapo

La expresión española de hoy lo cierto es que me encanta porque tiene un poder gráfico impresionante.

Imaginad un trapo de esos que se utilizan en la cocina, un par de días después de haberlo sacado limpito del cajón. Seguramente ese trapo ya estará arrugado, en un rincón. Pues bien, cuando decimos que alguien está hecho un trapo, lo que queremos decir es que se siente como ese trapo, arrugado, cansado, hecho un desastre. Muy gráfico, ¿verdad?

Pues sí, se puede venir hecho un trapo del trabajo, de una excursión, de una noche de fiesta… de cualquier actividad que nos suponga cansarnos, ya sea física o intelectualmente. En el caso de la excursión, si venimos muy sucios porque nos hemos llenado de barro o tierra, también podemos decir que venimos hechos un trapo por eso. Así que… ya sabéis todos los usos que se le pueden dedicar a la expresión española de hoy.

Dedicado a Anny.

El mundo es un pañuelo

A pesar de que no he logrado encontrar el origen de la expresión española el mundo es un pañuelo, voy a intentar relatar su significado para que a todos nos quede claro, ya que es probable que antes o después escuchéis una expresión como esta.

Se dice que el mundo es un pañuelo cuando se quiere expresar que no es tan grande como parece, ya que en numerosas ocasiones nos encontramos que nuestros vecinos son amigos de nuestros amigos (y no a través de nosotros sino por otras circunstancias), que nos vamos de viaje y en el lugar de destino nos encontramos a personas de nuestro lugar de origen o que después de muchos años, coincidimos en nuestro trabajo con aquel niño con el que apenas hablábamos en el colegio aunque iba a nuestra clase.

Pues bien, cuando se quiere expresar esa sensación de que el mundo es mucho más pequeño de lo que parece, existe la expresión española de hoy: el mundo es un pañuelo. Y es que, aunque el mundo parezca inmenso, al final unos y otros terminamos encontrándonos en los lugares más extraños e insospechados o en las situaciones más insólitas.

Un antiguo compañero de instituto es el que portero de la discoteca a la que vas, el currículum de una antigua compañera de clase aparece de repente en la mesa de tu jefe, tu mejor amigo de instituto te encuentra bailando en un bar de moda o te enteras que tu cuñado era vecino de uno de tus antiguos compañeros de instituto. Y bueno, hoy en día con utilidades como facebook, todas estas inter-relaciones se hacen mucho más visibles, ya que de repente nos encontramos a uno de nuestros amigos en la lista de contactos de alguien que no sospechábamos que podía conocerle.

Y es que, así es el mundo, tan pequeño y tan sencillo como un pañuelo.

Y para terminar el post de hoy, os dejo con otra de las brillantes imágenes de Yoann Grange con la que espero que a partir de ahora veáis el mundo de otra forma.

El mundo es un pañuelo

Dedicado a Miss Missing.