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No pegar ojo

Seguro que más de una mañana os habéis despertado con los ojos pegados de tanto dormir. Los franceses dicen que es cosa de «le marchand de sable» (el comercial de la arena), que por la noche riega con arena a las personas que duermen y es la excusa perfecta para mandar a los peques a la cama (aquí decimos que el coco va a pasar). Así que bueno, sean las segregaciones lacrimosas del movimiento de los ojos por la noche, o sea le marchand de sable o cualquier otro, el caso es que, cuando dormimos mucho es muy común despertarse con los ojos pegados.

Pues bien, precisamente como se asocia el hecho de haber dormido mucho, al echo de no dormir nada se le atribuye el hecho contrario, no pegar ojo. Así, cuando alguien pasa la noche sin dormir, dice que no ha podido pegar ojo.

Bueno, la de hoy también ha sido facilita, ¿verdad? Pues nada,con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho! 😀

Tropezar dos veces con la misma piedra

Se dice que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, es decir, que somos la única especie que caemos varias veces en los mismos errores, nos tropezamos ante los mismos obstáculos, caemos en la misma trampa varias veces. Nuestra capacidad de aprendizaje debe limitar esas reinicidencias al máximo, pero hay personas que, ya sea por su ingenuidad, por su despiste o porque no quieren asumirlo, se tropiezan una y otra vez con una misma piedra (en un sentido metafórico, ya que la piedra simboliza cualquier obstáculo que podamos encontrar en la vida).

Veamos un par de ejemplos para intentar entender mejor la frase. Por ejemplo, María no aprende de sus errores y mira que la avisé. Le dije, ten cuidado con Luis, que sólo busca tu dinero como lo hizo Manuel. Pues nada, ella ha tropezado dos veces con la misma piedra y se ha vuelto a dejar engañar por ese chico.

Pues nada, lo dicho, intentad utilizar experiencias pasadas para no volver a equivocaros de nuevo, ya que es un poco tonto tropezar dos o más veces con la misma piedra.

Y bueno, para terminar el post de hoy, os dejo con una buena cantidad de piedras. Espero que no os tropeceis con ninguna! 😉

Tropezar dos veces con la misma piedra

En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey

Wow, empezamos el día con toda un frase que invita a la reflexión. En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey. Si lo pensáis, en un conjunto de personas que no pueden ver nada (ya que son ciegas) si hay alguien que puede ver, aunque sólo sea por un ojo (un tuerto), tiene una ventaja sobre el resto y por tanto, destacará en el grupo por ello (exagerando un poco, podríamos decir que es el rey). Ese mismo tuerto, en un grupo en el que todos pudiesen ver correctamente por ambos ojos estaría en desventaja, lo cual nos hace ver que, dependiendo de con quién nos comparemos, podemos pasar de ser el rey a ser uno más o uno de los últimos.

Pues bien, la frase de hoy precisamente viene a decir que nadie es bueno ni es malo sino que depende de con quién se le compare. Es posible que alguno de vosotros destacase en su clase en el colegio por sus buenas notas y al llegar a la universidad fuese uno del montón (uno más, alguien que no destaca). No es que de repente seáis peores o más tontos, sino que probablemente el nivel del grupo de personas que compartían clases con vosotros en el colegio era más bajo que el vuestro y sin embargo en la universidad hay otras personas que os aventajan en conocimientos o experiencia. Lo mismo ocurre con un deportista. Es posible que en su país sea el mejor pero al llegar a las Olimpiadas y tener que competir con los campeones de otros países quede de los últimos. ¿Y es que acaso es peor ahora que cuando corría en su país? Pues la respuesta es no, sólo que como no compite contra las mismas personas, su situación de liderazgo es diferente.

Interesante, ¿verdad? Pues bien, ya que hoy me he levantado filosófica y en beneficio de la duda, os dejo otra frase con la que remato el post de hoy:

Nada es verdad ni es mentira. Todo depende del cristal con que se mira.

Cada maestrillo tiene su librillo

Bueno, empieza una semana más y con ella, una nueva tanda de expresiones españolas, así que… empezamos!

A lo largo del tiempo y al ir conociendo a más y más gente os habréis dado cuenta de que cada persona tiene su propia manera de hacer las cosas. Cada uno tiene su método para trabajar, para explicar las cosas, para organizarse… Y bueno, buscando una comparación que pudiese abarcar todos los ámbitos, se recurrió a la frase de hoy: cada maestro tiene su libro (o sus diminutivos, con lo que la rima gana mucho, cada maestrillo tiene su librillo), precisamente para resaltar eso, que cada uno tiene su propio método para llevar a cabo su tarea, sus responsabilidades, las cosas que tiene que hacer.

Así que nada, cuando alquien se queje de que el nuevo jefe organiza las cosas de un modo distinto al anterior, cuando un niño pequeño os diga que no entiende la manera de explicar de la nueva profesora o que un compañero de trabajo haga las cosas de un modo distinto al vuestro, recordad la frase de hoy: cada maestrillo tiene su librillo.

Y para acabar con el post de hoy, os dejo con una nueva imagen relacionada con el tema de los libros que nos ha proporcionado nuestro colaborador habitual. Una vez más, mil gracias Yoann Grange!!

Cada maestrillo tiene su librillo

A ojo de buen cubero

Tras una serie de expresiones bastante fáciles de entender, aquí llega una de esas en las que, además de aprender nuevo vocabulario, os servirá para enriquecer aún más vuestro conocimiento de la lengua española.

Cuando alguien dice lo de a ojo de buen cubero se refiere a que se hace de forma aproximada, sin precisión exacta y sin usar ningún instrumento o herramienta de medición.

Pero ¿de dónde viene esta frase? ¿Recordáis aquel famoso post en el que se desvelaban diversas formas de decir en español que uno va borracho? Pues entre ellas había una que era estar como una cuba. Una cuba es un recipiente de madera, que sirve para contener agua, vino, aceite u otros líquidos. Como podréis comprender, al hacer alusión a la comparación de estar como una cuba para significar que uno está borracho, hacemos referencia a las cubas que contienen vino, que como podréis suponer, al tener todo el tiempo vino dentro, éste llega a impregnar la madera de tal manera que se dice que esas cubas siempre están borrachas. De ahí el origen de esa expresión (cuánto estamos aprendiendo hoy!). 😉

Y bueno, volviendo a la expresión de hoy, el cubero era quien hacía las cubas, las cuales antiguamente se hacían artesanalmente una a una, sin otra forma de medir su tamaño (capacidad) que con la habilidad y el «buen ojo» del cubero, quien como comprenderéis debía tener buena vista para poder calcular el tamaño de las distintas cubas para que fueran todas ellas más o menos iguales. Y así, cuando algo se hace «a ojo» (sin medir, sin usar ninguna herramienta de medición), se coge la comparación del ojo de buen cubero. Interesante, ¿verdad?

A otra cosa, mariposa

La expresión española de hoy, la verdad es que se explica por sí sola, aunque a lo mejor hay algún elemento que os «despista» un poco y que puede haceros creer que puede llevar un significado oculto que no habéis sido capaces de interpretar.

Se dice lo de a otra cosa mariposa cuando, en tono familiar, se quiere cambiar de tema de conversación ya que se considera que por mucho que se siga hablando de él, no se va a llegar a ningún fin. Es como decir, bueno, pasemos al siguiente punto o hablemos de otra cosa, pero en un tono mucho más familiar. La verdad es que no queda bien decirlo en ambientes serios o con personas desconocidas. Es mejor guardar esta frase para cuando estemos con la familia o con los amigos.

Y seguramente os preguntaréis ¿y lo de mariposa, a qué viene? Pues la verdad es que viene a que es una palabra que rima con «cosa» y de esta manera conseguimos que la frase sea más musical y agradable al oído. Podríamos haber dicho a otra cosa, osa (que aunque rime me reconoceréis que no suena tan bien) o a otra cosa pesado (lo cual ni rima ni suena bien, ¿verdad?).

Pues bueno, aprovechando que tan bello animal protagoniza la frase de hoy, os dejo con una preciosa fotografía de nuestro amigo y colaborador habitual. Muchas gracias por la foto Yoann Grange!

A otra cosa, mariposa

En boca cerrada no entran moscas

Después de unos días de inactividad bloggera, vamos a retomar la recopilación de frases hechas y expresiones españolas con un refrán en el que las protagonitas son las moscas (espero que no os mosqueéis conmigo por eso). Tiempo atrás ya vimos otras expresiones con este «simpático» animal como tener la mosca detrás de la oreja, por si las moscas o matar moscas a cañonazos.

Pues bien dicho esto y una vez repasadas otras alusiones a nuestras amigas las moscas, vamos a explicar la expresión española de hoy. Supongo que entenderéis que el hecho de que os entre una mosca en la boca es algo muy desagradable, ¿verdad? Pues bien, hay veces en las que es más prudente saber callar o no decir algo inapropiado para evitar consecuencias desagradables. Si os fijáis, la frase es bastante gráfica: si tienes cerrada la boca, no te puede entrar una mosca en ella. Si se tiene la boca cerrada (es decir, si no se habla), se evitan posibles efectos desagradables o por lo menos no deseados.

No es que de ahora en adelante tengamos que ir mudos por la vida, pero sí que es prudente saber callar a tiempo y para indicárselo a otra persona se puede usar lo de en boca cerrada no entran moscas (si sabemos que alguien va a decir algo inapropiado, podemos decírselo sin ninguna duda).

Una frase casi casi igual a la de hoy, aunque en un entorno más acuático, es la de por la boca muere el pez. ¿La recordáis? Aunque así como la de en boca cerrada no entran moscas intenta prevenirnos para que no digamos algo que pueda meternos en un lío, la de por la boca muere el pez suele usarse más bien cuando «el daño ya está hecho».

Espero que mi retorno os sea provechoso. Que tengáis un buen día!

A palabras necias, oídos sordos

Una palabra necia es aquella que ha sido dicha con ignorancia (sin saber lo que se dice), imprudencia (en el momento en el que no se debe) o presunción (con mala intención). Normalmente son aquellas palabras que resultan críticas destructivas (en lugar de constructivas), es decir, para machacar a alguien en lugar de para intentar ayudarle, lo cual normalmente hacen nuestros enemigos y no nuestros amigos, por lo que no hay que hacerles demasiado caso porque pueden decirlas, no porque sea verdad, sino simplemente para hacer daño.

Hacer oídos sordos significa no escuchar, hacer como si no se oyese nada, como si fuésemos sordos de verdad.

Si sumamos las dos partes de la frase veremos como lo de a palabras necias, oídos sordos significa que no hay que hacer caso a la gente que habla sin conocimiento o sólo dice cosas malas de nosotros para hacernos daño, sin ningún ánimo de ayudarnos o aconsejarnos.

Así que antes de que os afecten los comentarios negativos que podáis recibir, primero mirad quién los hace y con qué ánimo (intención), porque si son palabras necias es mejor hacer oídos sordos.

Y a continuación os voy a incluir una frase equivalente a la anterior pero sólo apta para los «usuarios» avanzados: a vocablos malsonantes pronunciados por laringes atrofiadas, trompas de Eustaquio en estado letárgico. Ahí queda eso…

A buen entendedor, pocas palabras bastan

Para empezar la semana… una facilita 😉

Entender algo es comprenderlo, saber lo que significa. Hasta aquí, bien, ¿verdad?

Pues bueno, aunque la frase de hoy parezca muy evidente (a alguien que comprende bien las cosas, le hacen falta pocas explicaciones), lleva un sentido un tanto oculto que hace que esta frase se utilice tanto en sentido positivo (para alabar (elogiar) la inteligencia de alguien), como en sentido negativo (para hacer ver que si alguien no se entera de lo que intentamos explicarle, es porque no quiere o hace como que no quiere entender lo que se le intenta decir).

De esa forma, cuando lo usamos en el sentido positivo, podríamos decir, por ejemplo: En cuanto se lo comenté a Pedro lo entendió enseguida y es que a buen entendedor, pocas palabras bastan (con las pocas palabras con las que se las explicaron y con su inteligencia o con su conocimiento sobre el tema que se estaba tratando, a Pedro le fue suficiente para comprender perfectamente el asunto).

Sin embargo, también lo podríamos usar para llamar la atención de alguien a quien intentamos decirle algo y no se entera o hace como que no se entera. Así podríamos decir, chico, pues a buen entendedor pocas palabras bastan (como diciendo, si no te enteras es porque no quieres porque más claro no lo puedo explicar).

Pues eso, como sé que vosotros ya sois muy buenos entendedores y que os basta con pocas palabras, no me voy a extender más en este post, ¿ok? 😉

Que tengáis un buen día!

A mal tiempo, buena cara

Ayer empezó el otoño, y seguramente con él empezarán a llegar las lluvias, el frío, los días se irán haciendo cada vez más cortos… Pero bueno, como dice la frase de hoy, a mal tiempo, buena cara!

Y bueno, aunque sé que no tiene ningún misterio entender la frase de hoy, quería incluirla en esta recopilación no sólo porque se usa frecuentemente sino porque, además, se usa en otros ámbitos.

Aunque también puede usarse cuando hace mal tiempo (no porque llueva o haga frío tenemos que dejar de divertirnos y salir por ahí a hacer un millón de cosas), lo más común es utilizarla cuando hay cosas en general que no funcionan como nos gustaría. Es como si dijésemos, ante los reveses de la vida (ante los momentos duros, difíciles, giros inesperados, etc.) hay que sacar toda nuestra energía y hacerles frente y no dejarnos llevar por la creencia de que no podremos superarlos. Esa es la verdadera esencia de la frase de hoy.

Sé que es muy fácil decirle a alguien que lo está pasando mal que tiene que ser fuerte y pensar en positivo, pero es que la verdad es que es lo mejor que se puede hacer, ya que si contamos con todas nuestras fuerzas, seguramente podremos salir antes del «bache» en el que nos encontramos. Así que eso, a mal tiempo, buena cara!

¿Recordáis aquel fantástico post que decía que Si lloras por no haber visto el Sol las lágrimas te impedirán ver las estrellas? Pues eso.

Y para que veáis que el otoño es un momento precioso, os dejo con una impresionante fotografía de nuestro colaborador habitual que con sus fotos consigue darle un toque diferente a este blog. Una vez más… un millón de gracias Yoann Grange!

A mal tiempo buena cara