Ni harto de vino

Bueno, después de unos días sin hacer alusión alguna (es decir, sin hablar de ello) a ningún tema gastronómico, volvemos a utilizar uno de los elementos básicos de toda buena mesa española: el vino.

Una vez conocida una parte de la expresión, pasemos a hablar de la otra. Estar harto de algo es no poder más, es haber llegado al límite, no tener capacidad de soportar más.

Ahora imaginemos que alguien está harto de vino. Es decir, que ha bebido mucho mucho mucho, o sea, que está borracho perdido (si quieres recordar más formas de decir que alguien está borracho haz click sobre el link). Cuando alguien está muy borracho, no suele ser dueño de sus actos, es decir, que no sabe o que no es demasiado consciente de lo que hace.

Pues bien, una vez sabido esto, ya tendréis una idea de lo que significa la expresión de hoy. Cuando dices que no harías algo ni harto de vino significa que no lo harías de ninguna manera, que no, que ni hablar, que ni estando borracho te convencerían a hacerlo.

Y ahora… los ejemplos!

Ejemplo 1: Uf, no voy a esa fiesta ni harto de vino! Van 3 de mis ex-novias y paso de encontrarme con ellas juntas en el mismo sitio.

Ejemplo 2: Yo no aceptaría ese trabajo ni harto de vino. Se trabaja mucho, pagan mal y además el jefe es un incompetente.

Hoy creo que con 2 es suficiente, ¿verdad? Y vosotros, ¿qué cosas no haríais ni hartos de vino? Esperamos vuestros comentarios!

Ahuecar el ala

La explicación de hoy me parece a mí que será breve ya que creo que la entenderéis enseguida.

Ahuecar el ala significa irse, marcharse de algún sitio. Otros sinónimos de esta expresión también muy usuales son «pirarse», «largarse» o «abrirse». Por ejemplo, se dice, «oye, yo me piro» o «yo me largo» o «yo me abro» queriendo decir «me voy».

Retomando el uso de nuestra frase de hoy, se dice, «venga, hay que ahuecar el ala», como sinónimo de «venga, hay que irse».

Esta expresión proviene de un símil con las aves. Las aves, antes de emprender el vuelo (es decir, antes de empezar a volar), ahuecan sus alas (es decir, las extienden y las agitan), y las personas, como si de aves se tratase, hemos cogido esa expresión para indicar que estamos a punto de irnos. Hay que ver todo lo que nos aportan los animales en la vida…

Tirar los tejos

En casi cualquier lugar del mundo hay un juego que consiste en lanzar un objeto hacia una diana, hacia un punto… es decir, un juego de puntería.

Normalmente se tiran piedras, bolas, fichas… y hace mucho tiempo, en España también se jugaba tirando trozos de teja que había por las calles cuando un fragmento de los tejados de las casas se caía. Ese juego recibió el nombre de «tejo» y cuando los chicos jugaban en las plazas de los pueblos, a veces desviaban sus tiros hacia la chica que les gustaba para atraer su atención (apuntaban cerca de los pies de las muchachas, no vayáis a pensar que golpeaban con las tejas a las pobres chicas) y de esa forma tenían excusa para acercarse a ellas cuando iban a recoger su tejo y sonreírles, comentarles algo, etc.

Poco a poco se fue ampliando el uso de esta expresión, «tirar los tejos», a cuando una persona hace o dice algo para intentar ligar con otra, hasta hoy en día, porque la verdad es que todavía se usa mucho.

Se suele decir, «uy, mira a José, parece que le está tirando los tejos a María, no para de mirarla y decirle cosas bonitas».

También se puede decir «tirar los trastos», lo cual significa lo mismo, pero cuidado, no hay que confundirse con «tirarse los trastos a la cabeza«, lo cual significa algo muy distinto. Pero eso ya lo veremos otro día…

De tal palo tal astilla

La expresión española de hoy hace referencia a la similitud entre padres e hijos, a la herencia genética.

Un palo es un trozo de madera, normalmente de forma cilíndrica y una astilla es uno de esos pequeños fragmentos que se desprenden de la madera cuando ésta es cortada con un hacha, una sierra, etc. Normalmente la astilla será de una u otra forma (color, textura, etc.) despendiendo de la madera (o del palo) de la cual sea extraída.

Pues bien, utilizando una metáfora, se podría considerar que los padres son el palo y los hijos la astilla, y vendría a ser algo así como que tal y como son los padres, así serán los hijos. No siempre es así pero, para los casos en los que sí, se usa esta expresión. Para los otros casos ya tenemos expresiones como le ha salido rana o ser la oveja negra (haciendo click sobre esas expresiones podréis recordar su significado).

Por ejemplo, un chico que se convierte en un gran médico como lo fue su padre. Pues lo normal es que los de su alrededor digan: si es que claro, de tal palo, tal astilla. También se usa en el caso en que el parecido sea malo: «míralo, se ha convertido en un delincuente como su padre. Se veía venir, y es que, de tal palo tal astilla». Esto es así porque, como dijimos antes, esta frase simplemente indica parecido entre padres e hijos, sin distinguir si el parecido es bueno o malo.

Y vosotros, ¿sois astillas de los palos de vuestros padres o sois más bien ovejas negras? Espero vuestros comments!

Llegar y besar el santo

La expresión de hoy os puede parecer un poco rara pero en cuanto veáis su origen y significado seguro que cambiais de opinión respecto a ella.

España es un país de tradición católica, bastante religioso, sobretodo hace unos años. Pues bien, imaginad que una persona va de peregrinación a visitar al Santo por el cual siente gran devoción (amor, veneración y fervor (entusiasmo) religiosos, una afición especial) y que después de pasar horas y horas de camino hasta llegar al santuario (templo en el que se encuentra el Santo) hay una larga cola de otras personas que también han ido a visitar al mismo santo, con lo que tendrá que esperar otro par de horas hasta poder por fin ver, tocar y besar a su santo. Qué mala suerte, ¿verdad? Pues bien, ahora imaginad que ocurre todo lo contrario, es decir, que cuando llega al santuario no hay nadie allí, sólo el santo al cual ha ido a ver, por lo que puede ir directamente a tocarle y besarle los pies (que es lo que se suele hacer en estos casos). Qué suerte! ¿verdad?

Pues bien, a eso precisamente se refiere la frase de hoy. Llegar y besar el santo significa tener suerte nada más llegar, desde el principio.

Por ejemplo: «Empezó el partido y la primera vez que llegaron a la portería contraria, metieron un gol. Fue llegar y besar el santo». Pues eso, que tuvieron mucha suerte nada más llegar.

Otro ejemplo. «Envió su curriculum a la empresa y enseguida la llamaron para empezar a trabajar en ella. Fue llegar y besar el santo», es decir, que tuvo mucha suerte porque en cuanto necesitó el trabajo, lo encontró.

El último de hoy: «El otro día entré en una discoteca y nada más entrar una chica guapísima se acercó a hablar conmigo. Chico, fue llegar y besar el santo», je je, lo dicho antes, que el chico tuvo una suerte inmensa nada más entrar en la discoteca.

Y ahora a disfrutar del fin de semana!!

Expresiones para decir que uno está gordo o que está delgado

Como lo prometido es deuda, ya toca que cumpla mi palabra de hacer un especial gordos vs flacos en este blog. ¿Os acordáis de los comments del post Estar espeso? Pues bien, ha llegado el momento de que conozcáis algunas formas de decir que uno está gordo o que uno está flaco.

Cualquiera de las siguientes expresiones / palabras significan que una persona tiene sobrepeso: estar de buen ver, estar de buen año, estar como el quico, estar zamproño, estar hermoso, alguien que es más fácil saltarlo que darle la vuelta, ser alguien inmenso, de abultadas carnes, estar entrado en carnes, obeso, pingüe, seboso, corpulento, estar rollizo…

Y sin embargo, cualquiera de las siguientes palabras indican que la persona a cual os referís está más bien delgada: estar flaco, estar tan delgado que llueve y no te mojas, parecer un spaguetti, escuálido, cenceño, de pocas carnes, enjuto, seco, magro, delgaducho…

Bueno, pues aquí hay sólo algunos sinónimos de gordo y flaco, pero seguro que conocéis muchos más. ¿Os animáis a compartirlos? Esperamos vuestros comments!

Como Pedro por su casa

Esta es otra de las frases divertidas que tenemos los españoles en nuestro amplio abanico de expresiones que usamos a diario.

Se dice que alguien está «como Pedro por su casa» cuando llega a un sitio nuevo o desconocido y sin embargo enseguida se mueve por él como si lo conociera perfectamente. También se usa cuando alguien tiene mucha confianza y se comporta con toda naturalidad, saltándose a veces la prudencia que se supone que hay que tener ante lo desconocido.

Pero vayamos a lo nuestro, es decir, a los ejemplos: «Juan ha empezado hace 2 días en la nueva oficina y ya está como Pedro por su casa» (es decir, que parece que lleva allí toda la vida, que ya se conoce cómo va todo y se siente cómodo allí).

Otro ejemplo: «María acaba de llegar a Madrid y aunque nunca había estado allí, se mueve por la ciudad como Pedro por su casa», pues eso, que a pesar de que la ciudad es desconocida para ella, no lo parece y se maneja perfectamente para desplazarse, llegar a los sitios, etc.

Pues nada, espero que con cada uno de los posts de este blog, muy pronto os manejéis en el idioma español «como Pedro por su casa».

Faltar un tornillo

Decimos que a alguien le falta un tornillo cuando está loco o tiene alguna idea descabellada. Cuando decimos loco no nos referimos a esa locura por la cual hay que internar a esa persona en un centro especial, pero sí a todas esas personas que hacen pequeñas locuras, cosas que se escapan del sentido común.

Por ejemplo, alguien que para avisar a otra persona empieza a tirarle piedras (con el posible riesgo de hacerle mucho daño). A este podríamos decirle «¿qué haces, es que te falta un tornillo?».

O alguien que empieza a decir cosas sin sentido, teorías que no son ciertas, etc. Así puedes decir: «uy, a este no le hagas caso que le falta un tornillo».

Pues nada, espero que tengáis todos vuestros tornillos bien puestos y apretados y que no se os escape ninguno! 😉

Al tun tun

La expresión española de hoy es muy sonora y divertida, y también bastante popular.

Seguro que habéis escuchado a alguien alguna vez decir que algo está hecho al tun tun. Pues bien, este es el momento de averiguar exactamente el origen y significado de esta frase.

Según he podido averiguar después de consultar varias fuentes, esta expresión proviene de la locución latina «ad vultum tuum», que más o menos vendría a significar algo así como «a bulto».

Y es que cuando algo está hecho «al tun tun» significa que está hecho de forma aleatoria, regido por el azar, sin un partrón definido, es decir, y como también se dice comúnmente, a boleo.

Y de esa forma se puede elegir algo al tun tun (es decir, sin pensarlo mucho, sino cogiendo una cualquiera de las distintas posibilidades que haya para elegir) o se pueden decir cosas al tun tun (o sea, sin pensarlas demasiado).

A disfrutar de un buen día!

Llover a mares o llover a cántaros

Si lleváis un tiempo en España o hace tiempo que conocéis a alguien español, os habréis dado cuenta de que, en general somos un poquito exagerados. Bueno, lo reconozco, somos muy exagerados. Y por ello tenemos frases como las que nos ocupan el día de hoy.

Las expresiones de hoy (ambas sinónimas, es decir, con el mismo significado) hablan por sí mismas, pero es bueno que sepáis que existen y que las podéis utilizar. Y después de haber explicado en otra ocasión lo que significa llover sobre mojado, vamos a hacer una nueva mención a frases en las que la lluvia es la protagonista.

Llover a mares o llover a cántaros significa que llueve mucho mucho mucho… pero mucho. Es como si lloviese un mar (metafóricamente hablando, ya he avisado que somos un poquito exagerados) o como si echasen cántaros de agua (un cántaro es como una garrafa de agua pero de barro) desde el cielo.

Pues nada, esos días que parece que va a caer el diluvio universal, ya sabéis que podéis decir: «madre mía, está lloviendo a mares» o también, «llueve a cántaros». Si es así, que os pille con paraguas.