No es oro todo lo que reluce

En esta vida hay que tener mucho cuidado con las apariencias. Las cosas no siempre son lo que parecen, sino que hay que investigar un poco para llegar a averiguar cómo son realmente.

Con esta expresión española, no es oro todo lo que reluce, lo que queremos decir es que, aunque a primera vista algo parece ser bueno, alomejor (o bueno, a lo peor) no lo es, sino que tenemos que mirar bien de cerca, investigarlo, para ver si realmente es así.

¿No os ha pasado nunca que habéis visto algo en el suelo que brillaba mucho y, después de pensar por unos segundos que sería algún objeto valioso de joyería ha resultado ser un simple cristal que reflejaba la luz del sol? Pues esto es lo mismo.

Si veis una oferta de trabajo en la que os ofrecen un excelente salario desde el principio, coche de empresa, ordenador personal, gastos pagados, etc., cuidado, es posible que sea un trabajo tan estresante que no os deje vivir.

Así que, como no es oro todo lo que reluce, antes de aceptar que algo es bueno, investigad un poco para ver si realmente lo es. Os llevaréis muchas menos decepciones a lo largo de vuestra vida.

Que me quiten lo bailao

Esta expresión también es una de mis preferidas, ya que es sinónimo de pasarlo bien y disfrutar la vida… aunque luego nos cueste recuperarnos… 😉

Que me quiten lo bailao (bailao = bailado, el participio de bailar) se usa cuando llegas una mañana a trabajar, hecho polvo, después de casi no haber dormido nada, con una resaca muy grande por la GRAN FIESTA que te pegaste la noche anterior. Entonces, dices, mira, hoy estoy muy mal, pero que me quiten lo bailao, queriendo decir que te merece la pena el sufrimiento que vas a pasar hoy por no haber dormido lo que tocaba por haberte ido de fiesta.

Así que nada, a disfrutar la vida y, aunque tengo que recomendar que seais responsables, si alguna vez os encontrais mal por la resaca o llegais tarde por haberos quedado dormidos tras una gran juerga… que os quiten lo bailao!

A lo hecho, pecho

En la vida hay veces que nos equivocamos. Que tomamos decisiones que después de un tiempo, nos arrepentimos de haberlas tomado, pero ya no podemos volver  atrás. Hay veces que nos hemos arriesgado y hemos perdido, pero si no hubiésemos arriesgado ¿habríamos tenido alguna posibilidad de haber ganado?

Pues bueno, después de haber pasado por cualquiera de las situaciones anteriores, hay que asumir nuestros errores y ponernos firmes. Aceptar que nos hemos equivocado, pero no intentar evadirnos de la situación. Hay que decir, sí, lo he hecho, ¿y qué?

Pues en ese momento es cuando se usa la expresión española de hoy: A lo hecho, pecho. Que es como decir, de lo que hayas hecho, hay que sacar pecho, es decir, no esconder la cabeza bajo la tierra como si fueses una avestruz, sino sacar pecho y aguantar la lluvia de críticas que te puedan caer por tus decisiones.

Y bueno, como rectificar es de sabios, pues ya intentaréis arreglar las cosas que han ido mal, pero sin avergonzaros nunca ni arrepentiros de vuestras acciones pasadas. En la vida hay que ir siempre con la cabeza bien alta.

Tener la sartén por el mango

Es un país en el que la gastronomía es uno de los principales pilares que sostienen la alegría y el buen vivir de sus gentes, no podía faltar una expresión que hiciese alusión (es decir, en la que apareciese) algún elemento de la cocina. En este caso, la sartén.

Tener la sartén por el mango significa que ser el que tiene el poder absoluto, el que domina la situación. También puede usarse la expresión «Es el que corta el bacalao» o «Es el que maneja el cotarro».

En todas las situaciones de la vida siempre hay alguien que tiene el poder, y las veces que no somos nosotros, pues tenemos que aguantarnos y hacer caso a quien lo tiene. Pero si soy listos y observadores, no os preocupéis que dentro de muy poco seréis vosotros quienes tengáis la sartén por el mango.

Ser todo oídos (o ser toda oídos)

Si alguien os dice alguna vez «soy todo oídos», no te preocupes, no se va a convertir en una oreja gigante, aunque metafóricamente hablando, si tiene algo ver. Ser todo oídos significa que estás dispuesto a escuchar, que estás esperando que alguien te cuente algo, así que es vuestro momento de gloria para ser escuchados.

Imaginaos que estáis en un problema muy grande y alguno de vuestros amigos os propone una posible solución. Ese es el momento de decir «soy todo oídos».

O que pillais a vuestro novio besando a otra chica y él os dice: esto no es lo que parece. Ese también es el momento de decir: soy toda oídos.

Como veis, es una expresión que tiene una gran utilidad.

Dios los cría y ellos se juntan

Otra vez vuelve a estar Dios presente en nuestra comunicación diaria.

¿Nunca os habéis fijado en que la gente buena va junta? ¿Nunca habéis visto a un grupo de freakys que comparten risas aunque cualquiera que oiga sus chistes no entiende nada? ¿O un grupo de personas inteligentes que disfrutan debatiendo sobre las cosas importantes del mundo? ¿No os habeis dado cuenta de que la gente normalmente se une con otra gente afín a sus gustos, intereses o formas de ser? Pues bien, para designar este hecho, los españoles nos inventamos la frase «Dios los cría y ellos se juntan», precisamente para hacer ver que es posible que dos personas (o más) nazcan alejadas, o trabajen en sitios diferentes, o tengan orígenes muy distintos, pero al final, hay una fuerza sobrehumana que los une. Y la frase dice esactamente eso, vienen al mundo tal y como son, y luego entre ellos se buscan alguien con quien estar y compartir aficiones, intereses…. El mundo es así.

Perder el Norte

Hay mucha gente en este país que ha perdido el Norte. Y vosotros os preguntaréis, pero ¿qué es eso? Pues aquí estoy yo, una vez más, para iluminaros, es decir, para orientaros sobre su significado.

Cuando alguien pierde el norte significa que pierde la razón, que se comporta de forma desordenada y errática, como si estuviese desorientado, como no supiera dónde está, quién es, ni cómo debe comportarse.

El origen de esta frase proviene de la forma original que se tenía antiguamente para orientarse, es decir, gracias a la Estrella del Norte o Estrella Polar, principal medio de orientación para los navegantes cuando el Sol se encondía tras el horizonte y no podían ver el camino de ninguna forma. Si ellos perdían el Norte, estaban perdidos, a la deriva, sin saber a dónde iban. Y desde entonces hasta ahora se ha mantenido esa gran expresión que es «Perder el Norte».

Tener la mosca detrás de la oreja

Como avisé en mi post anterior, tenemos algunas expresiones españolas en las que la mosca es la principal protagonista.

En este caso, nos fijaremos en un aspecto intrínseco (es decir, inseparable) de las moscas. Lo pesadas que son, lo inagotables que son, siempre están ahí, detrás de la oreja y cuando intentas aplastarlas, escapan zigzagueantes para después volver y dejar en nuestros oídos un zumbido que suena a carcajada burlona.

Cuando alguien dice que tiene la mosca detrás de la oreja es que se teme algo, que está mosqueado por algo (je je, otra expresión mosquera), que hay algo que no le deja tranquilo, que tiene el presentimiento de que algo no va o no va a ir bien. También se usa cuando no puedes dejar de pensar en algo, cuando le das muchas vueltas a una cosa y no terminas de resolver. Realmente es como si sintieses que esa cosa que te preocupa zumba en tus oídos y no te deja pensar en otra cosa porque no puedes dejar de pensar en ella.

Si presentís que os van a echar del trabajo, que alguien está tramando algo a vuestras espaldas, que va a suceder algo inesperado… tenéis la mosca detrás de la oreja.

Por si las moscas

Las moscas son compañeras inseparables de las tardes veraniegas españolas. Por eso hacemos referencia a ellas en multitud de expresiones, libros, canciones… ya lo iréis viendo.

De momento, seamos prudentes y definamos esta expresión que también escucharéis tarde o temprano, si es que no la habéis oído ya: Por si las moscas. Esta expresión significa «por si acaso», es decir, por prudencia.

Vamos a salir con suficiente antelación hacia el aeropuerto por si las moscas. Significa que, para ser prudentes y evitar cualquier imprevisto que pueda hacernos perder un avión, saldremos con la suficiente antelación.

El origen de esta expresión más antiguo encontrado corresponde la una novela española escrita en el año 1930 por Ramón J. Sender. Su título era Imán y ella aparece el siguiente fragmento: «¡Tonterías! ¿Dicen que pué que salgamos mañana? Pues me gasto ahora ocho perras que tengo, por si las moscas.».

Así es que nada, por si las moscas, he preferido explicaros esta expresión antes de que cuando la escuchéis vayáis corriendo a comprar un insecticida.

Pasarse 3 pueblos

Los españoles, somos, por naturaleza, muy exagerados, con lo que está es otra de esas expresiones españolas que utilizamos con frecuencia, con lo que seguro que ya la habréis escuchado en alguna ocasión.

Pasarse tres pueblos es ser muy muy exagerado, pasarse mucho con alguien o con algo.

Por ejemplo, uno dice: «¿cuánto cuesta cenar en ese restaurante?» Y otro dice: «Unos 200 euros por persona más o menos». Entonces, el primero le contesta: «Ale, te has pasado 3 pueblos». En realidad no es tan caro y para demostrar la gran exageración, se utiliza esa expresión.

Otro ejemplo: A una chica que está un poco rellenita un chico le dice: «Estás más gorda que una ballena». Ese también se ha pasado 3 pueblos, porque ni es verdad, ni se puede decir, porque se hieren los sentimientos de la chica.

Pues nada, supongo que vosotros no os pasaréis normalmente tanto, pero seguro que os encontráis un montón de españoles a los que les podéis aplicar este dicho.