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Post nº 200

Pues sí, parece que fue ayer cuando empecé a escribir este blog… y hoy ya estoy publicando el post número 200!

Más de 200 expresiones españolas ya comentadas en él, muchas de ellas sugeridas por vosotros y que me han dado la oportunidad de entrar en contacto con muchas personas de diversos lugares del mundo atraídas por diversos motivos: estudios, curiosidad, diversión…

Y bueno, para celebrar este gran momento, he creado una página en la que se recopilan por orden alfabético todas las diversas expresiones, dichos, refranes y frases que a lo largo de los 10 meses de vida que tiene ya este blog han ido apareciendo. Dicha lista de expresiones españolas irá siendo actualizada a medida que crezca el número de posts y espero que os sea muy útil para encontrar lo que necesitéis.

Muchas gracias a todos los que consultáis este blog, ya sea a diario o eventualmente y muy especialmente a…

Yoann, por animarme a escribir el blog y llenarlo de fotos preciosas

Vyrz, por sus continuas visitas, comentarios e incluso premios y cuyo blog os animo a descubrir

Félix y Pau, por inspirarme tan a menudo y ayudarme a practicar en las explicaciones

Nir, porque aunque ha tardado en descubrir este blog, ya ha aportado un montón de comentarios

y, en general a todas esas personas que, de forma anónima, me ayudan a escribir cada día con toda la ilusión. A todos…

MUCHAS GRACIAS!

Ponerse morado

¿Sabéis qué color es el morado?

Sí es ese color de las moras, el que se obtiene al mezclar el rojo y el azul. Más concretamente, este:

Ponerse morado

Pues bien, es España decimos que alguien se ha puesto morado cuando ha comido mucho mucho mucho. Esa gran cantidad ingerida puede ser de una sola cosa (con lo que diríamos se ha puesto morado de dulces, por ejemplo) o en general (con lo que simplemente diríamos, jo, hoy Juan se ha puesto morado).

Y ¿de dónde vendrá eso de ponerse morado? ¿Por qué no decimos se ha puesto rojo, o verde o naranja? Pues por lo visto existe una enfermedad llamada cianosis, un trastorno del cuerpo humano con el que se adquiere un color azulado / morado debido a una alteración de la cantidad de oxígeno que hay en la sangre y como una de las principales causas de cianosis siempre han sido las comilonas o los empachos (es decir, por haber comido demasiado), relacionamos el hecho de pasarnos en la ingesta de alimentos (que inspirada que estoy hoy!) con el color morado. Interesante, ¿verdad?

Romper el hielo

Seguramente en alguna ocasión os habréis encontrado en una situacón tensa, en una situación en la que se ha hecho el silencio y no sabéis qué decir. También es posible que os encontréis en un bar, una discoteca, hayáis visto a una chica que os gusta, os acercáis a ella pero no sabéis cómo iniciar una conversación. Pues bien, todas esas situaciones, frías como el hielo porque en ellas falta la calidez de una agradable conversación, podrían ser el inicio de la explicación de nuestra expresión española de hoy: romper el hielo.

Romper el hielo significa, precisamente, terminar con esas situaciones tensas iniciando una conversación o diciendo algo que anime a la otra persona a interactuar también con nosotros. Se puede usar un «¿y tú, a que te dedicas?» para romper el hielo, se puede hablar del tiempo para romper el hielo (muy socorrido cuando nos encontramos en el ascensor con un vecino con el que apenas hemos tratado nunca) y los más hábiles en esto de romper el hielo pueden utilizar un chiste como punto de inicio de una conversación. Pero no todo el mundo tiene esa facilidad para romper el hielo, porque la comparación es realmente buena: hay que contar con herramientas para poder romper el hielo y en el símil, esas herramientas serían la creatividad, el ingenio y la ocurrencia de decir algo adecuado.

Bueno, espero que el post de hoy no os haya dejado fríos. Y para terminar con el post de hoy, os dejo con una bonita imagen cubierta de hielo. Gracias a Yoann Grange por la foto de hoy.

Romper el hielo

Pasar por el aro

Se utiliza la expresión pasar por el aro cuando una persona se ve obligada a realizar actos con los que no está de acuerdo, pero que debe hacer por exigencia de otra persona, para conseguir un determinado fin.

Hay muchas veces que, en determinados puestos de trabajo, hay que pasar por el aro para progresar. Estos actos pueden ser desde hacer horas extra de forma gratuita, hasta tener que «mimar» al jefe trayéndole la bebida que le gusta, haciendo sus informes sin que nadie lo sepa… Ahora ya está en cada uno la decisión si merece o no la pena pasar por el aro y si se está dispuesto a hacerlo para conseguir el fin deseado.

El origen de esta frase probablemente esté en los circos, donde los domadores hacen pasar por un aro (muchas veces envuelto en llamas) a algunos animales, los cuales, evidentemente no quieren atravesar ese aro y mucho menos si corren el peligro de quemarse, pero como el domador tiene un látigo, o pasan por el aro o el domador los azota (y probablemente en una próxima actuación ya se hayan deshecho de ellos porque no les sirven para su espectáculo), así que los pobres animales no tienen más alternativa que pasar por el aro.

Bueno, siento haber empezado la semana de esta forma tan cruda pero en las expresiones españolas no todo el monte es orégano, así que, de vez en cuando, también nos tenemos que enfrentar a expresiones como la de hoy. Que tengáis un buen día!

No todo el monte es orégano

¿Habéis escuchado alguna vez lo de que no todo el monte es orégano?

Si no lo habíais escuchado nunca, pues hoy aprenderéis una frase nueva y si ya la conocíais, seguramente aprenderéis una nueva curiosidad sobre el origen y significado de esta frase española.

Decimos que no todo el monte es orégano cuando queremos expresar que a veces no todo es fácil, no todo es bueno o no todo tiene ventajas, sino que también hay cosas difíciles o trabas que impiden que podamos hacer las cosas de manera fácil.

Y os preguntaréis ¿y por qué se usa el orégano como referencia de facilidad, de ventaja, de algo tan bueno? Porque en la frase de no es oro todo lo que reluce se utilizaba como referente algo de mucho valor (el oro), pero el orégano… si es el único ingrediente que si lo añades no te cobran nada en las pizzerías! Pues resulta que, a pesar de que hoy en día sea una especia a la que apenas aportamos valor, su etimología griega significa ‘planta que alegra el monte’ y son tantas las virtudes que antiguamente se le atribuían que era sinónimo de remedio o solución general para cualquier mal.

Así que nada, ya sabéis una nueva expresión española, con su origen y todo. Dedicado a Pau.

A fin de cuentas

Para empezar el día de hoy, una frase que es más común de lo que parece y que ya veréis como es muy sencilla de entender.

Seguramente en alguna ocasión habéis visto el balance de una empresa o en general, las cuentas de algo. Supongo que también os habréis fijado en que al final de esas cuentas siempre aparece la conclusión, el resumen de cómo queda el balance, si positivo o negativo (es decir, si tengo beneficios o pérdidas). Pues por eso, como al final de las cuentas hay un resumen, una conclusión de cómo estamos, decir lo de a fin de cuentas, es sinónimo de decir: resumiendo, como conclusión, en definitiva.

Vamos a ver algún ejemplo: Juan ha dejado su trabajo. A fin de cuentas, lo que más le importaba era su familia, y como su trabajo no le permitía pasar tiempo con ella, prefirió dejarlo.

Otro ejemplo: ¿Qué es un móvil? Pues a fin de cuentas, es un medio para comunicarse desde cualquier lugar del mundo sin necesidad de estar enchufado físicamente a ningún sitio.

Bueno pues, espero que hayáis entendido el significado de la expresión española de hoy porque, a fin de cuentas, esa es mi intención.

El quinto pino

Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado eso de: Uf, eso está en el quinto pino. Pero… ¿qué sentido tiene? ¿Acaso está colgado de un pino? ¿Por qué siempre del que hace número 5? Pues bien, todas esas dudas, se resolverán (o por lo menos eso espero) en el día de hoy.

Decimos que algo está en el quinto pino cuando está muy lejos. Ya está. Sin más complicación. Por ejemplo, la casa de un amigo puede estar en el quinto pino, la panadería en la que venden esos pasteles que tanto nos gustan puede estar en el quinto pino o la oficina de correos a la que tenemos que ir a buscar un paquete puede estar también en el quinto pino. Y seguramente junto a ninguno de esos lugares haya ningún pino. Entonces, ¿de dónde viene la expresión española de hoy para designar que algo está lejos?

Pues bien, resulta que a principios del siglo XX, entre Recoletos y la calle de Alcalá (2 calles muy famosas de la capital de España, Madrid), había 5 maravillosos pinos muy frondosos que formaban una fila perfecta. Según parece, en torno al gran tronco del último de ellos, los enamorados madrileños se escondían para besarse y abrazarse (cosa que en aquellos tiempos no estaba bien visto hacer en público, por lo que los enamorados tenían que ir a un sitio lejano y poco concurrido para poder demostrarse su amor). De ahí que irse al quinto pino era como irse a un lugar lejano a donde nadie llegaba, expresión que se ha mantenido hasta el día de hoy con el sentido explicado. Curioso, ¿verdad? Pues para rematar la faena de hoy, os dejo con una nueva imagen en la que, se muestra un bello pinar.

El quinto pino

Gracias a Yoann Grange por la foto de hoy.

Zapatero a tus zapatos

Como ocurría con otras expresiones como en casa de herrero, cuchillo de palo, hoy vamos a analizar una expresión española cuyo origen proviene de los oficios artesanos.

Hay mucha gente que, sin saber o sin tener demasiado conocimiento sobre algo, se atreve a opinar y a criticar el trabajo de otras personas, lo cual puede afectar muy negativamente a quien con todo el esfuerzo y la buena voluntad han hecho un buen trabajo. Pues bien, precisamente para ahuyentar (alejar, evitar) esas opiniones y críticas de personas que no conocen una determinada materia se inventó la expresión española de hoy: zapatero a tus zapatos, como queriendo decir que cada uno se ocupe de lo que sabe, cada uno a lo suyo.

Bueno, como la de hoy ha sido cortita, os dejo con una bonita foto del zapato (bueno, más bien la zapatilla) de un muy buen colega.

Zapatero a tus zapatos

Dedicado a Yoann Grange y a Pau.

Cantar las cuarenta

Ya que uno de los seguidores así lo ha solicitado (gracias Nir, este post va por ti) vamos a explicar 2 expresiones interesantes, ambas relacionadas con los juegos de cartas: Cantar las cuarenta y Pintan bastos. Hoy, veremos la primera parte: cantar las cuarenta.

Cantar las cuarenta se utiliza cuando alguien amenaza con regañar o regaña a otra persona por algo que ha hecho, y normalmente con tanta razón que el regañado no tendrá excusa para defenderse ante las acusaciones recibidas. Hay otra expresión muy similar a esta a la que dedicaremos otro post: leer la cartilla. Pero bueno, no desviemos nuestra atención. A ver si me vais a tener que cantar las cuarenta por irme por los cerros de Úbeda! 😉

Pero… ¿de dónde viene la expresión española de hoy? Pues proviene de algo tan español como el tute, un juego de cartas (naipes) en el que gana quien más puntos acumula (a cada carta se le da un valor, y al final del juego se cuentan los puntos que cada uno ha podido reunir). Pues bien, al principio del juego, se saca una carta cuyo palo (de entre los 4 posibles de la baraja española, es decir, oros, copas, espadas y bastos) hace de triunfo (es decir, las cartas de ese palo son las que tienen más valor). Y durante la partida, quien consigue reunir el caballo y el rey (la dama (Q) y el rey (K) para quien no conozca la baraja española) del palo de triunfo, consigue 40 puntos, los cuales se «cantan» (de dicen en voz alta) para que el resto de jugadores lo sepa. Así, durante el juego se amenaza a los demás jugadores con frases como «cuidado que te voy a cantar las cuarenta», siendo una amenaza para los demás, la cual se ha extendido al lenguaje cotidiano tal y como habréis podido apreciar.

Espero que os haya sido útil el post de hoy!

Que si quieres arroz Catalina

Para el día de hoy, una divertida frase muy usada por algunos de los que me rodean.

Cuando alguien dice lo de «que si quieres arroz Catalina» es cuando no le hacen caso de ninguna de las maneras a algo que ha dicho o hecho. Uy, para ser yo, la explicación me ha quedado corta, así que lo ilustraré con un par de ejemplos para que lo entendáis mejor.

Primer ejemplo: ayer le dije a Juan que recogiese la mesa después de comer, y que si quieres arroz Catalina (lo cual significa que Juan no le hizo caso y no recogió la mesa).

Otro ejemplo: Ayer mandé un e-mail solicitando mis vacaciones y que si quieres arroz Catalina (lo cual indica que no le han respondido al e-mail, que no le han hecho caso a su mensaje).

Divertido, ¿verdad? Pues este extraño dicho parece tener su origen en una señora llamada Catalina que vivía en los tiempos de Juan II de Castilla (o lo que es lo mismo, por el Siglo XV) y que por lo visto, además de consumir grandes cantidades de arroz, lo recomendaba a todo el mundo como remedio a cualquier mal. En su lecho de muerte, los vecinos se reunieron en torno a ella y recitaron a coro: «¿quieres arroz Catalina?» y otra vez «¿quieres arroz Catalina?» y al ver que ésta no respondía (la pobre estaba tan débil que no era capaz de articular palabra) le dijeron todos a coro: «¡que si quieres arroz, Catalina!». Y ella, moribunda, tampoco fue capaz de contestar, pareciendo que hacía oídos sordos a lo que le decían. Desde entonces, esta frase se dice cuando alguien no hace caso a lo que dicen.

Y para terminar, os dejo con un arroz muy apetecible y con mi agradecimiento a Yoann Grange por esta foto tan genial.

Que si quieres arroz Catalina

Dedicado a Félix.