Para terminar la semana, vamos a explicar una expresión dulce por los ingredientes que utiliza, aunque no por su significado (ya veréis por qué lo digo). Como supongo que todas las palabras que se incluyen en la expresión española de hoy son de sobra conocidas por todos los lectores, empecemos con la explicación.
Quedarse con la miel en los labios es quedarse con las ganas de hacer algo, quedarse a punto de hacer algo que nos gusta, pero no llegar a hacerlo del todo. Si os fijáis bien, es muy gráfica la frase en sí, porque es como si quisiéramos comer miel, pero no pudiésemos, sólo llega a nuestros labios pero nunca llega a nuestra boca, por lo que no llegamos a ingerirla nunca.
Pongamos algunos ejemplos. Imaginad que vais a una gran ciudad y justo cuando vais a entrar a ese museo que habéis soñado visitar desde hace mucho tiempo, os sale al paso un guardia de seguridad y os dice: vamos a cerrar. Eso sería quedarse con la miel en los labios.
Otro ejemplo. Imaginad que estáis en la cola para comprar entradas para ese concierto que tanto tiempo habéis esperado que se celebrase, o para ese partido mítico que no os queréis perder, y poco antes de que llegue vuestro turno, en la taquilla cuelgan el cartel de «No quedan más entradas». Pues esa sería otra ocasión en la que os dejarían con la miel en los labios.
¿Veis como el significado de la frase no es tan dulce como sus ingredientes? Bueno pues para dejaros con un buen sabor de boca, os dejo con una bella imagen de una de las responsables productoras del dulce manjar de hoy: las abejas. Que disfrutéis de un buen fin de semana!!!
Gracias a Yoann Grange por la foto de hoy.




