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A mal tiempo, buena cara

Ayer empezó el otoño, y seguramente con él empezarán a llegar las lluvias, el frío, los días se irán haciendo cada vez más cortos… Pero bueno, como dice la frase de hoy, a mal tiempo, buena cara!

Y bueno, aunque sé que no tiene ningún misterio entender la frase de hoy, quería incluirla en esta recopilación no sólo porque se usa frecuentemente sino porque, además, se usa en otros ámbitos.

Aunque también puede usarse cuando hace mal tiempo (no porque llueva o haga frío tenemos que dejar de divertirnos y salir por ahí a hacer un millón de cosas), lo más común es utilizarla cuando hay cosas en general que no funcionan como nos gustaría. Es como si dijésemos, ante los reveses de la vida (ante los momentos duros, difíciles, giros inesperados, etc.) hay que sacar toda nuestra energía y hacerles frente y no dejarnos llevar por la creencia de que no podremos superarlos. Esa es la verdadera esencia de la frase de hoy.

Sé que es muy fácil decirle a alguien que lo está pasando mal que tiene que ser fuerte y pensar en positivo, pero es que la verdad es que es lo mejor que se puede hacer, ya que si contamos con todas nuestras fuerzas, seguramente podremos salir antes del «bache» en el que nos encontramos. Así que eso, a mal tiempo, buena cara!

¿Recordáis aquel fantástico post que decía que Si lloras por no haber visto el Sol las lágrimas te impedirán ver las estrellas? Pues eso.

Y para que veáis que el otoño es un momento precioso, os dejo con una impresionante fotografía de nuestro colaborador habitual que con sus fotos consigue darle un toque diferente a este blog. Una vez más… un millón de gracias Yoann Grange!

A mal tiempo buena cara

Ser pan comido

Como la frase de hoy es muy fácil, vamos a ir directamente al grano.

Decimos que algo es pan comido cuando es muy fácil. Ya está, así de simple y sencillo.

Como recordaréis en otros posts anteriores ya recogidos en este blog como no sólo de pan vive el hombre, a falta de pan buenas son tortas, pan para hoy y hambre para mañana o al pan, pan y al vino, vino, el pan es el elemento principal en muchas expresiones y refranes españoles y es que no en vano, al ser un ingrediente esencial en el día a día de los españoles (el pan fue alimento básico y fundamental, y a veces incluso único, durante mucho tiempo), es normal que en el hablar cotidiano se haga tanta referencia a él.

Cuando se inventó esta frase, había pocas cosas tan fáciles de comer como el pan, por lo que, cuando se buscó un símil para hacer referencia a facilidades, se pensó en el hecho de comer pan. Hoy en día, si lo pensáis, también tiene sentido, porque sin ninguna duda, es mucho más fácil comer pan que comerse una langosta a la que no le hayan quitado el exoesqueleto (vamos, la cáscara). Un día tuve que comer una langosta «sin pelar» en una boda y casi termina en el plato del chico de enfrente! 😀

¿A que ha sido pan comido entender la frase de hoy?

A la buena de Dios

Hoy vamos a ver una expresión bastante utilizada que hace referencia al divino al igual que otras expresiones ya vistas como a quien madruga Dios le ayuda, Dios los cría y ellos se juntan o a Dios rogando y con el mazo dando.

Pues bien, dejar algo a la buena de Dios es descuidar algo, despreocuparse por algo, dejarlo «a la deriva» como un barco sin timón ni capitán en el mar. Se dice que se deja a la buena de Dios porque como nadie atiende a lo dejado, sólo queda Dios (ser omnipresente) para que lo ayude. Como a Dios se le supone que va a aplicar su buena voluntad para que lo abandonado consiga un buen término, se dice lo de «a la buena», siendo una forma abreviada de decir «a la buena voluntad».

Y ahora… sí! los ejemplos (bueno, yo creo que con uno hoy será suficiente): Pedro dejó a su aprendiz a la buena de Dios: ni se preocupa por él, ni le enseña el oficio… (con esta frase queremos decir que Pedro desatendió totalmente a su aprendiz, dejando el futuro de éste al aire, sin ninguna seguridad, sino a lo que quiera el destino).

¿Captado? Espero que sí! Y que nunca me puedan decir que dejo a los Erasmus a la buena de Dios…

Adonde fueres haz lo que vieres

Es posible que muchos de los estudiantes que hayan decidido participar en el programa Erasmus este año ya estén en su lugar de destino y si alguno de vosotros cae por primera vez en este blog… BIENVENIDOS!

Hoy, además de explicar un nuevo refrán español, os voy a dar un consejo que seguro que os será muy útil, estéis en el lugar en el que estéis, aunque es solamente un consejo o sugerencia, luego ya cada uno que haga lo que quiera 😉

En español decimos lo de adonde fueres haz lo que vieres o lo que es lo mismo, allá donde vayas haz lo que veas (sé que la primera estructura es mucho más complicada y rara que la segunda, pero como tiene rima, queda más elegante usarla). Aunque supongo que con la segunda forma de decir la frase de hoy ya habréis entendido más o menos lo que quiere decir, para estar totalmente seguros os diré que este dicho no es nada más que una sugerencia para que a las personas que salen de su entorno habitual les resulte más fácil ser aceptadas en su nuevo destino. Es bueno observar las costumbres del lugar para saber cómo comportarse o qué hacer ante cualquier situación (por lo menos al principio, hasta que cojais confianza).

Si algunos de vosotros habéis viajado desde algún país de Europa hacia España, pronto observaréis que tenemos algunas costumbres diferentes a las vuestras, y aunque al principio algunas de ellas os resulten «raras», muy pronto las veréis de forma natural. Así que nada, si no sabéis cómo actuar ante una determinada situación, cómo vestiros, cómo saludar a la gente, etc., observad lo que hace la gente a vuestro alrededor, seguid su ejemplo y así seguro que no actuareis de forma inapropiada. Por lo que si veis una fiesta como la que se están pegando los de la foto de abajo, uniros a ella! Como ya dije en su día, carpe diem y a vivir, que son dos días!

Y bueno, os dejo con una foto de Yoann Grange, un antiguo estudiante Erasmus, durante las fiestas de San Jorge en Cáceres.

Adonde fueres haz lo que vieres

Cuando a uno le quedan 2 telediarios

¿Sabéis lo que es un Telediario? Es un programa de televisión, que suele durar unos 30 minutos y durante el cual se relatan las noticias más relevantes del día. Si bien hoy en día el telediario es un programa que se realiza varias veces al día (normalmente en turnos de mañana, mediodía y noche), anteriormente sólo se realizaba una vez al día, momento en el cual toda la familia se sentaba frente al televisor para conocer las noticias que sucedían a su alrededor.

Pues bien, si alguna vez escucháis a alguien decir lo de «a este le quedan 2 telediarios» es como decir que queda muy poco tiempo para que algo llegue a su fin, como si esa situación que está a punto de terminar sólo pudiese durar un par de días más (se cogía como referente lo de los telediarios por ser algo que se repite a diario, pero si os sirve de ayuda, también se podría decir, a este le quedan 2 días, le quedan 2 amaneceres, le quedan 2 puestas de sol… etc.).

Ejemplo 1: A esta camisa le quedan 2 telediarios (significa que está ya muy usada, o que ha perdido color y su dueño está pensando en renovarla pronto).

Ejemplo 2: A Juan le quedan 2 telediarios en esta empresa (por algún motivo, Juan no seguirá por mucho más tiempo en la empresa en la que actualmente trabaja).

Ejemplo 3: A estos dos les quedan 2 telediarios juntos (se podría usar esta frase cuando se ve que una pareja no va bien y que probablemente se separarán en un breve espacio de tiempo).

Ojo, no hay que tomarse al pie de la letra lo de 2 (puede ser que pasen 3, 5 , 10 días hasta que realmente llegue el fin anunciado, pero normalmente se usa cuando falta un corto espacio de tiempo).

Curioso, ¿verdad? Pues a vivir que son dos días!

Hasta el rabo todo es toro

Seguro que teniendo en cuenta que esto es un blog de expresiones españolas, ya eschabais de menos alguna expresión en la que el toro fuese el protagonista. Pues bien, tanto si es así como si no, aquí llega!

Como creo que entenderéis todas las palabras que se usan en la expresión de hoy (el rabo es la cola del animal y un toro es el animal que se muestra en la foto de más abajo) vamos a ir al grano y explicar directamente cuándo podemos usar lo de hasta el rabo todo es toro.

En casi cualquier cosa en la vida (un trabajo, una tarea, un viaje, un negocio, una carrera universitaria) no debe cantarse victoria (es decir, no debe celebrarse el triunfo) hasta que no ha terminado completamente la situación, ya que antes de que llegue a su fin cualquiera de las cosas anteriomente anunciadas, puede surgir cualquier imprevisto que convierta nuestro posible éxito en una gran derrota. Aunque vayan bien las cosas y estemos contentos por ello, no hay que adelantar acontecimientos sino que hay que saber esperar a que cada proceso termine por completo para celebrar la posible victoria. ¿Y eso por qué? Pues porque hasta el rabo, todo es toro 😉

Como podréis imaginar, el origen se debe al ámbito taurino (de los toros), señalando que en cada pase de muleta del torero, éste no debe despitarse ni un solo momento mientras el toro hace su recorrido ya que, hasta que no ha pasado por completo, en cualquier instante puede darse media vuelta y cornear (clavar sus cuernos) al torero. Por eso, hasta que el torero no le ve el rabo al toro (lo último que se ve de él), no debe celebrar el éxito de cada pase, ni el público celebrar el éxito del mismo.

Pues con una dedicación a Diego por sugerir el post de hoy y un agradecimiento a Yoann Grange por ilustrar con una magnífica foto el post de hoy me despido hasta mañana. Que tengáis un buen día.

Hasta el rabo todo es toro

En casa de herrero, cuchillo de palo

Para terminar la semana vamos a ver otra de esas expresiones que son muy comúnmente utilizadas en el día a día del lenguaje español. La expresión española de hoy la he escuchado en 2 modalidades: en casa de herrero, cuchillo de palo y en casa de herrero, cuchara de palo. La más utilizada es la primera, pero como el significado real de la frase acepta ambas posibilidades, pasemos a explicar cuándo podemos usar esta expresión.

Por si alguno tiene alguna duda, un herrero es aquel que trabaja el metal (el hierro) y un palo es una pieza normalmente de madera, mucho más larga que gruesa, generalmente cilíndrica y fácil de manejar. En general, si decimos que algo es de palo, es como si dijésemos que es de madera.

Dicho esto, ya habréis intuido el significado de la frase: hay veces en las que las cosas no son como se esperan o como deberían ser. Lo lógico y normal es que el herrero tuviese todos sus cubiertos de metal, pero como veremos, no siempre es así, sino que donde menos lo esperas, se encuentran rarezas de este tipo.

Por ejemplo, conozco a un chico que es mecánico y sin embargo lleva su propio coche hecho un desastre: va sin frenos, los amortiguadores casi ni existen y de la chapa del coche ya ni hablamos (Mariano, esta va por ti!). Lo lógico sería que llevase el coche impecable, pero después de pasarse el día entero arreglando coches, lo que menos le apetece en sus ratos libres es precisamente arreglar el suyo, y así le pasa, que lleva el coche hecho un auténtico desastre. Pues bien, este es un ejemplo perfecto para mostrar un caso en el que se podría utilizar la expresión de hoy: en casa de herrero, cuchillo de palo.

Y para terminar, una curiosidad: en inglés el equivalente a en casa de herrero cuchillo de palo sería algo como the shoemaker’s son always goes barefoot. Como veis, cambian al herrero por un zapatero, pero en el fondo, el sentido es el mismo.

Y ahora… a disfrutar de un excelente fin de semana!

Cargar con el mochuelo

Aprovechando que ayer conocimos qué era un mochuelo, no quería perder la oportunidad de incluir aquí otra de esas expresiones en las que el mochuelo es el principal protagonista, ya que, aunque parezca un significante animal, es el principal elemento de al menos 2 expresiones españolas bastante utilizadas, la de ayer (cada mochuelo a su olivo) y la que nos ocupa el día de hoy.

Pues bien, cargar con el mochuelo significa tener que ocuparse de alguna tarea o trabajo de la que nadie quiere encargarse por algún motivo: porque es un rollo, porque es poco enriquecedora, porque supone mucho esfuerzo…

Ejemplo: Pobre Juan, como es tan bueno y acaba de llegar siempre le cargan el mochuelo de cerrar la caja. (es decir, le asignan la nada gratificante tarea de cerrar la caja lo cual implica quedarse el último, tener la responsabilidad de que todo cuadre, y en caso de que no sea así, hacer malabarismos para que no le descuenten el descuadre de su nómina).

¿Lo veis más o menos claro? Espero que sí! Y si no es así, ya sabéis, sólo tenéis que incluir vuestras dudas en un comment. Que disfrutéis de un buen día!

Cada mochuelo a su olivo

Para empezar el día, otra de esas expresiones que, si alguna vez habéis escuchado, os habréis quedado a cuadros ya que no hace falta que haya ni mochuelos ni olivos para poder usarla.

Supongo que como sí sabréis lo que es un olivo (ese árbol que tiene como fruto las aceitunas), podemos pasar directamente a definir lo que es un mochuelo (lo cual no creais que es tan evidente ni para la gente española). Pues bien, un mochuelo es, según la Real Academia Española un ave rapaz nocturna, de unos dos decímetros desde lo alto de la cabeza hasta la extremidad de la cola, y medio metro aproximadamente de envergadura, con plumaje muy suave, de color leonado, con pintas pardas en las partes superiores, y amarillento claro con manchas alargadas grises en el pecho y vientre, cuerpo erguido, cabeza redonda, pico corto y encorvado, ojos grandes de iris amarillo, cara circular, alas redondeadas, cola corta y tarsos y dedos cubiertos de plumas blanquecinas y sedosas. Es común en España y se alimenta ordinariamente de roedores y reptiles. Vamos, un pajarillo que suele dormir en los árboles. Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras… pues aquí tenéis a un mochuelo hecho y derecho.

Cada mochuelo a su olivo

Pues bien, dicho esto, cuando alguien dice lo de cada mochuelo a su olivo lo que quiere decir es que ya es hora de cada uno vuelva a su casa (es decir, que se ha terminado la fiesta o que se ha hecho muy tarde y hay que irse) o que cada uno debe volver a su puesto para seguir haciendo lo que se supone que debe hacer (cada uno debe seguir con su trabajo o con sus tareas). Sería el equivalente a decir, venga, cada uno a su casa, o que cada uno vuelva a lo suyo (lo que pasa es que con lo del mochuelo y lo del olivo, queda como más fino y elegante, más metafórico).

Dedicado a Pau, quien sugirió la creación del post de hoy.

Con la iglesia hemos topado

Dedicándosela a Vyrz, hoy vamos a analizar una expresión divertida en su composición pero no tanto en su significado.

Como todos sabreis qué es una iglesia, pasemos a explicar lo que significa topar con algo. Topar es chocar, encontrarse de frente con algo, hallar algo que buscábamos o que nos encontramos por casualidad, tropezar con algún obstáculo en el camino.

Pues bien, decimos lo de «con la iglesia hemos topado» cuando queremos mostrar nuestra impotencia o resignación a poder hacer algo debido a que existe un poder superior que nos impide hacerlo. También se usa mucho cuando nuestras ideas son muy liberales y progesistas y nos encontramos con un entorno hostil que no las acepta y frena nuestra intención de desarrollo e innovación.

El origen de esta expresión lo encontramos en el capítulo IX de la segunda parte del Quijote, donde literalmente se dice: «Con la iglesia hemos dado, Sancho». En el citado libro, no se utilizaba la frase en el sentido que hoy en día usamos, sino para mostrar que efectivamente se encontraban frente a la Iglesia de la aldea de El Toboso. El Quijote, pensando que llegaría al alcázar en el que se encontraba su amada Dulcinea fue a dar con la Iglesia de la aldea (escena que de la siguiente manera escribía el genial Miguel de Cervantes: «habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que tal edificio no era el alcázar, sino la iglesia principal del pueblo», y dijo: «Con la iglesia hemos dado, Sancho»).

Pero como la Iglesia siempre ha tenido fama de imponer estrictos criterios morales y fácticos (de fe) que han llevado a la hoguera a científicos y sabios de todos los tiempos, actualmente se utiliza la expresión «con la iglesia hemos topado» precisamente para designar ese freno que se nos impone a nuestro avance, y aunque se utilice a la iglesia como referente de freno en la frase, se puede utilizar en ámbitos muy diferentes en los que no tiene por qué intervenir la iglesia.

Pues nada, os dejo con una preciosa fotografía de una iglesia hecha por Yoann Grange. Muchas gracias por la foto! Que disfrutéis del día!

Con la iglesia hemos topado