Rizar el rizo

La expresión española de hoy es una de esas que, seguramente, si la habéis escuchado alguna vez habréis pensado… ¿quééééééééééééééé? Y es que no es sólo difícil de entender a a la primera, sino también es complicada de explicar. Madre mía, ya me estoy arrepintiendo de haber empezado este post y aún no hemos dicho ni lo que es un rizo. 😉

Pues nada, para empezar, un rizo es un mechón de pelo (un conjunto de pelos) que tiene forma de sortija, bucle o tirabuzón. Seguro que conocéis a much@s chic@s con el pelo rizado. Pues bien, tener un pelo rizado significa que tiene muchos rizos. Y la acción de creación de esos rizos (ya sea de forma natural o artificial) se le llama rizar.

En fin, dicho esto, imaginad que ahora alguien quiere rizar el rizo. Y vosotros diréis, ¿pero si ya está rizado, para qué se quiere rizar más? Pues porque siempre hay alguien que está dispuesto a complicar la vida hasta el infinito. La expresión española de hoy se usa en aquellos casos en los que alguien quiere complicar las cosas más de lo necesario o llevar al extremo algo que tampoco era necesario que llegase tan lejos.

Por ejemplo, en una actuación circense (del circo), algo complicado pasar por una cuerda suspendida a 3 metros de altura con los ojos tapados. Y rizar el rizo sería hacerlo con las manos atadas a la espala, caminando hacia atrás y con un solo pie (o lo que comúnmente se denomina, a la pata coja).

Ahora ya está más claro, ¿verdad ? Eso espero!

Dedicado a Félix, no por sus rizos, sino por dar la idea para la creación del post de hoy.

No se puede vender la piel del oso antes de cazarlo

La expresión española de hoy, está dedicada a aquellas personas que dan por hechas cosas que todavía no se han cumplido, pero que sin embargo actúan como si estuviesen hechas. Pero la realidad nos demuestra que no siempre se cumplen nuestras expectativas y como el refranero español es un sabio consejero, también se inventó una frase para esas situaciones.

Se dice que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Si os paráis a pensarlo, es fácil de saber el significado de la expresión española de hoy. No podemos vender algo que todavía no tenemos, sobretodo si el hecho de conseguirlo entraña (lleva asociado) un riesgo.

No podemos o más bien no debemos hacer una fiesta para celebrar nuestra graduación hasta que no tengamos todas las notas del curso. No podemos gastar el dinero que suponemos que vamos a ganar con la lotería si todavía no nos ha tocado. No se debe cantar victoria hasta que el árbitro no pita el final del partido. Es decir, no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo.

Sé que a veces es complicado resistir a la tentación de celebrar cosas que aún no se han celebrado pero, si lo hacéis, os podéis llevar un buen chasco.

Ser más caro el collar que el perro

Bueno, ya que hemos dedicado esta semana un pequeño espacio para el mejor amigo del hombre, vamos a terminar la semana con otra expresión española que utiliza al perro como elemento original para simblizar algo.

Cuando se dice que sale más caro el collar que el perro es cuando algo cuesta poco pero todo lo que necesitamos para tenerlo, mantenerlo, instalarlo, etc., sale incluso más caro que el objeto original o que todos los gastos que conlleva, no compensan. Con un par de ejemplos, lo veréis enseguida.

Ejemplo 1:
Juan: Acabo de encontrar un chollazo por Internet. He visto una zapatillas Nike que normalmente cuestan 100€ por tan sólo 70€. Estoy súper entusiasmado.

Pepe: ¿Y cuánto te cuestan los gastos de envío?

Juan: Me cobran 25€ por gastos de envío y tengo que ir a 100 kilómetros de mi casa a ir a recoger el paquete a la empresa de mensajería. Después tengo que pagar una pequeña suscripción a la página de 10€ y me cobran 5€ más por uso de tarjeta de crédito. Pero nada más.

Pepe: Pues chico, te va a costar más el collar que el perro.

Ejemplo 2: Imaginad que encontramos unos billetes de avión por tan sólo 20€ para ir de Barcelona a Madrid. Barato, ¿verdad? Pero si resulta que llego a Madrid a las 11 de la noche, tengo que coger un taxi para llegar al hotel y pagar una noche de hotel sin haber disfrutado nada de Madrid ese día, pues… nos sale más caro el pan que perro. Porque para aprovechar ese billete de tan sólo 20€ a lo mejor me tengo que gastar 120€ más que de otra forma no hubiese hecho falta gastar.

Así que nada, como a veces lo barato sale caro, calculad bien los costes reales de las cosas. No vaya a ser que os salga más el collar que el perro. Buen fin de semana!!!

Es peor el remedio que la enfermedad

Hay ocasiones en las que se dice aquello de a grandes males, grandes remedios, lo cual significa que los problemas de gran envergadura requieren soluciones acordes (es decir, soluciones drásticas o grandes soluciones). Pero a veces esas soluciones o remedios al problema son peores que el problema en sí.

Por ejemplo: imaginemos que tenemos una infección de garganta y el médico nos receta unos antibióticos, así que empezamos a tomarlos y éstos nos crean un dolor en el estómago tremendo. En este caso podríamos decir que es peor el remedio que la enfermedad (ya que antes sólo nos dolía la garganta y gracias al remedio, no sólo nos sigue doliendo la garganta, sino que además nos duele el estómago).

Otro ejemplo: resulta que inventan los biocostumbles para respetar el medioambiente y para poder producirlos se están cargando la selva amazónica brasileña en la que talan los árboles para poder cultivar la soja necesaria para la generación de biocombustibles. Este sería otro claro ejemplo de que es peor el remedio que la enfermedad.

Así que nada, la próxima vez que tengáis un problema, pensad bien en las consecuencias de adoptar una posible solución, no vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad.

Muerto el perro, se acabó la rabia

Después de grandes expresiones como a perro flaco todo son pulgas, perro ladrador poco mordedor, a otro perro con ese hueso o ser como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, hoy vamos a analizar otra frase en la que el perro es el protagonista: muerto el perro se acabó la rabia (antes de nada pido perdón a todos aquellos amantes de los animales que puedan sentirse heridos a pesadumbrados por la expresión de hoy, pero tengo que decir en mi favor que no fui yo quien la inventó).

Dicho todo esto, entremos en acción.

Para aquellos que no lo sepan la rabia es una enfermedad que se produce en algunos animales y se transmite por mordedura a otros o al hombre, al inocularse el virus por la saliva o baba del animal rabioso. Cuando un perro tiene la rabia, muestra un comportamiento muy agresivo y peligroso y como esa enfermedad no puede curarse, la única forma que hay para eliminarla es sacrificando (matando) al animal que la ha contraido. De ahí viene el origen de muerto el perro se acabó la rabia.

Poco a poco se ha ido extendiendo el uso de esa frase para hechos más cotidianos en los que no necesariamente debe haber víctimas, sino que se usa cuando se percibe que algún mal termina cuando se extermina el elemento que lo causa. Por ejemplo: había mucho ruido en clase y como el profesor vio que Juan era el que incitaba a sus compañeros a hablar fuerte, le sacó de la clase. Así, muerto el perro se acabó la rabia.

Otro ejemplo: En la oficina se dieron cuenta de que Elena estaba enfrentando a unos empleados contra otros, lo cual estaba causando un mal ambiente increíble. Así que el jefe decidió despedirla y la relación entre los compañeros volvió a ser cordial. Muerto el perro, se acabó la rabia.

El último ejemplo de hoy. El otro día María llevaba unas sandalias muy bonitas pero que le hacían mucho daño en los pies. Como no podía soportar más el dolor, decidió quitárselas y seguir caminando descalza, con lo que el dolor provocado por el roce de las sandalias desapareció. Muerto el perro se acabó la rabia.

Pues nada, ya sabéis, si está en vuestra mano hacerlo y no cometéis ninguna ilegalidad ni matáis a nadie, eliminad de vuestro día a día todas aquellas cosas que os hacen daño u os perjudican. Seguro que seréis más felices!

A la fuerza ahorcan

La expresión española de hoy es una forma un tanto violenta de empezar la semana… pero bueno, como los lunes suelen ser un día que no le gusta a nadie (y si no que le pregunten a Garfield) pues también es el mejor momento para incluirla (porque un viernes… como que no).

Bueno va, vayamos al grano. Cuando alguien dice lo de a la fuerza ahorcan lo que quiere decir es que hay veces que la situación obliga a hacer algo que en otras circunstancias no haríamos, pero que como no nos queda más remedio, pues al final lo hacemos. Es cuando se hace algo sin querer (de mala gana) pero que se hace porque no hay más remedio.

Esta expresión puede ser usada en un sinfin de escenarios así que vamos a poner algunos ejemplos prácticos para que quede bien clarito.

Ejemplo 1. A María no le gustaba nada el idioma alemán, pero cuando la destinaron a la oficina de Berlín tuvo que ponerse las pilas y aprenderlo. Y es que… a la fuerza ahorcan.

Ejemplo 2. A Juan no le gusta mucho el queso, pero como no había ninguna otra cosa para comer, se lo tuvo que comer. Ya se sabe, a la fuerza ahorcan.

Ejemplo 3. Pepe odia volar, pero como quería ir a New York a conocer la ciudad pues no tuvo más remedio que subirse al avión. Y es que ya se sabe, a la fuerza ahorcan.

Pues nada, no os explico el origen de la frase porque supongo que ya lo habréis imaginado: nadie va a la horca por gusto, sino porque no hay más remedio.

Que tengáis una buena semana!!!

El que espera, desespera

El que espera, desespera

Lo de hoy, más que una expresión, es en realidad un refrán, pero como en este blog tienen cabida todas aquellas frases hechas que usamos los españoles en nuestro día a día… pues allá vamos.

Supongo que en alguna ocasión habréis estado esperando a un amigo, a un familiar o incluso a un desconocido en un parque, en el aeropuerto, en la calle, a la entrada de un cine… y en alguna ocasión la persona a la que habéis estado esperando ha llegado tarde. Mientras se espera a alguien siempre hay varias fases:

Primera fase (autocontrol): siempre hay primera en la que nos decimos, tranquilo, todavía no es la hora, por lo que es normal que no haya llegado aún.

Segunda fase (leve irritación): llega cuando se cumple la hora establecida en la que habíamos quedado. En este punto nuestra cabeza ya está pensando, jo, menos mal que le dije a esta hora, desde luego, que impuntualidad.

Tercera fase (la duda): ya pasan unos minutos de la hora pactada. En ese momento en nuestra cabeza empiezan a circular ideas como ¿era esta la hora a la quedamos, no? ¿era hoy, verdad? ¿era en este sitio, no?.

Cuarta fase (desesperación): cuando han pasado más de 15 minutos del horario establecido empezamos a pensar lo peor: ¿le habrá pasado algo? ¿se habrá arrepentido de venir? ¿habrá tenido un accidente?

Como veis, la desesperación (la fase que recoge nuestra expresión de hoy), no suele llegar hasta pasados unos 15 miuntos del momento en el que habíamos quedado, pero lo cierto es que nuestra cabeza empieza a llenarse de pensamientos de lo más diverso desde el primer minuto de espera en soledad. Por eso decimos que el que espera, (se) desespera.

Y bueno, no sólo se puede esperar a alguien en un lugar concreto, también se puede esperar (y desesperarse esperando) una llamada, un mensaje, una señal, un día señalado, al amor de tu vida, un evento concreto, un reconocimiento especial, el arreglo de un avería…

El significado de la frase de hoy supongo que lo habréis entendido nada más leerlo, pero tal vez no sabíais que había una frase ya hecha para estos casos y ahora ya la conocéis bien para poder usarla.

¿Y vosotros? ¿Cuál ha sido la última vez que os habéis desesperado esperando? Espero vuestros comments!!

Gracias a Yoann Grange por la foto del post de hoy.

Ser de la cofradía del puño o ser de la virgen del puño

Hoy vamos a empezar el día con una de esas expresiones divertidas de escuchar, sobre todo cuando se sabe lo que significan (aunque espero que no tengais muchos amigos / conocidos a los que se les pueda aplicar la expresión española de hoy).

Antes de nada, y por si acaso, una cofradía es un congregación (grupo) o hermandad que forman algunos devotos (creyentes en algo común) o también un gremio, compañía o unión de gentes para un fin determinado.

Y un tacaño, ¿sabéis lo que es? Una persona tacaña es una persona miserable, ruin, mezquina, rácana, avara, agarrada, que no se estira (os pongo algunos adjetivos sinónimos por si algunos de ellos os suena). Es lo totalmente contrario a una persona generosa y así como la generosidad se simboliza con una mano abierta, que lo da todo sin esperar nada y que siempre está dispuesta para ayudar, pues para simbolizar a una persona tacaña o avara se usa el símbolo totalmente contrario, es decir, una mano cerrada o lo que es lo mismo, un puño.

Así, cuando alguien dice: jo, este es de la cofradía del puño lo que quiere decir es que es muy rácano, que nunca gasta nada, que nunca invita, que sólo piensa en guardar y guardar, pero nunca en dar.

En el ámbito coloquial, podemos encontrar algunas expresiones sinónimas de la frase de hoy tales como ser más agarrado que un chotis (el chotis es un baile típico madrileño en el que los bailarines están muy pegados el uno al otro, es decir, agarrados) o estirarse menos que el portero de un futbolín (el futbolín es un juego en que unas figuras pequeñas accionadas mecánicamente simulan un partido de fútbol y estirarse es sinónimo de ser espléndido, ser generoso… y como podréis comprender, el portero de un futbolín, al ser una figura estática, no se estira nada de nada) o uy, por no dar, este no da ni la hora (dar la hora es algo gratuito, ya que sólo es informar de qué hora es a quien pregunta, por eso, cuando alguien es muy muy tacaño, también se le puede decir que no da ni la hora).

Pues nada, espero que el post de hoy os haya gustado y que os estiréis con los comments (que no os tenga que decir que sois de la cofradía del puño). 😉

No se hizo la miel para la boca del asno

Jeje, una nueva expresión en la que participan un elemento de la gastronomía y un animal. Madre mía, son los grandes protagonistas al final de este blog!

Para quien no lo sepa, un asno es un burro, un mulo, un borrico, es decir y citando a la Real Academia de la Lengua Española, un asno es un animal solípedo, como de metro y medio de altura, de color, por lo común, ceniciento, con las orejas largas y la extremidad de la cola poblada de cerdas el cual es muy sufrido y se le emplea como caballería y como bestia de carga y a veces también de tiro.

Y la miel, qué os voy a decir de la miel, ese dulce producto natural elaborado por las abejas en sus panales que tanto nos endulza la vida.

Pues bien, cuando alguien dice lo de no se hizo la miel para la boca del asno, lo que quiere decir es lo mismo que queríamos decir con expresiones como echar margaritas a los cerdos o arrojar perlas a los cerdos. Es invertir tu tiempo, tus ganas, tu generosidad con alguien que no sabe apreciarlos. Sería como usar muchos recursos de forma inútil porque en quien los gastamos, no saca ningún provecho de ello. Sería como echar agua al mar.

Así que nada, ya conocéis una nueva expresión española que podéis usar en caso de que os encontréis en alguna de las situaciones que acabamos de comentar. Aunque bueno, sinceramente, espero que nunca tengáis que usarla!

Hacer la visita del médico

Hoy vamos a ver una expresión española muy utilizada, sobre todo, por las madres y abuelas de este país: hacer la visita del médico.

Exceptuando cuando efectivamente se va al doctor, cuando alguien dice que se ha hecho la visita del médico es cuando ha ido a ver a alguien y ha estado el tiempo mínimo e imprescindible que tenía que estar (es decir, no se ha enrollado más de la cuenta sino que ha ido, ha hecho lo que tenía que hacer y enseguida se ha marchado).

Por ejemplo: nuestros padres nos invitan a comer a su casa y llegamos justo para empezar a comer y enseguida que terminamos la comida, nos vamos de nuevo. En este caso nos dirían: jo hijos, nos habéis hecho la visita del médico.

Ejemplo 2: Vamos a ver a nuestra abuela porque tenemos que llevarle algo que nos ha pedido. Así que llegamos, le damos lo que le traemos y después de darle un beso, nos vamos. Aquí, seguramente, nuestra abuela nos diría: me has hecho la visita del médico.

Así que nada, si alguna vez escucháis que alguien os dice esta expresión, no es que haya nadie enfermo, sino que consideran que la visita que les habéis hecho es muy corta (querrían haber pasado más tiempo con vosotros).

Dedicado a mi madre, quien una y otra vez me repite y me recuerda la expresión española de hoy.