El horno no está para bollos

Empecemos el sábado con una expresión muy gastronómica también: no está el horno para bollos.

Si alguna vez habéis oído esta expresión es posible que os haya sorprendido bastante pero lo que en realidad significa es que nos encontramos en una situación tensa, complicada, difícil y no conviene que forcemos más la situación, que no hagamos nada que pueda agravar más esa complicación o dificultad. Es decir, que hagamos lo que hagamos, seremos inoportunos.

Por ejemplo, imaginad que acabáis de suspender un montón de asignaturas y se lo habéis dicho a vuestros padres, los cuales se han enfadado muchísimo por ello. Pues bien, ese no es precisamente el mejor momento para pedirles que os den permiso para iros de viaje o que os compren una moto, es decir, no está el horno para bollos.

O imaginad que tenéis que pedir a alguien un favor pero en ese momento esa persona está nerviosa, o enfadada… pues no es el mejor momento precisamente de pedirle el favor, porque probablemente os dirá que no ya que el horno no está para bollos.

En la vida como en la cocina, hay que saber muy bien cuál es el mejor momento para todo!

A la vuelta de la esquina

Decimos que algo está a la vuelta de la esquina (además de cuando real y físicamente está girando en la próxima esquina de la manzana de edificios en la que estemos) cuando algún acontecimiento está muy próximo a suceder, es decir, algo que va a ocurrir rápido.

«Voy a empezar a estudiar porque los exámenes están a la vuelta de la esquina» (significa que como los exámenes se acercan, hay que ponerse a estudiar ya).

«Tengo que ir a comprarme el traje ya porque el bautizo de mi ahijado está a la vuelta de la esquina» (significa que ya queda poco para el bautizo, por que lo tengo que ir a comprar ya el traje que debo llevar ese día).

La de hoy era facilita, ¿verdad?

Así que nada, id llamando a vuestros amigos e id pensando lo que vais a hacer estos días porque el fin de semana está a la vuelta de la esquina. Buen fin de semana!!!

La avaricia rompe el saco

Avaricia: Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas (según el diccionario de la Real Academia de la Lengua), es decir, querer tener más y más cosas con el fin de guardarlas para uno mismo (en un lenguaje un poco menos técnico).

Pues bien, imaginad que tenéis un saco en el que vais guardando todas esas cosas que vais consiguiendo y que nunca sacáis nada de él. Cada vez metéis más y más cosas y nunca sacáis nada. Llegará un momento que el saco ya no tendrá más capacidad y aunque sea de tela y ésta ceda, al final se romperá. Pues bien, esta es la forma gráfica que explica la frase de hoy.

Sus aplicaciones prácticas son que a veces hay que saber cuándo tenemos que parar de querer seguir queriendo más y más ya que si no sabemos cuándo para poder terminar perdiendo.

Por ejemplo, en un casino. Podemos estar en una racha de suerte y ganar algunas apuestas, pero si seguimos apostando y no sabemos retirarnos a tiempo, podemos perder todo lo que habíamos ganado. Y ¿por qué? Porque la avaricia rompe el saco.

Otro ejemplo pasa con muchos políticos, alcaldes de pueblos, etc. Utilizan su poder o influencia para ganar algo de dinero para ellos, y en lugar de conformarse con un poco, pues no, cada vez quieren más y más hasta que les descubren y muchos de ellos terminan en la cárcel o destituidos de su cargo.

Es bueno ser ambicioso en la vida y querer cosas, pero siempre hay que saber el límite y conocer el momento de parar.

Pan para hoy y hambre para mañana

En la expresión española de hoy tenemos un protagonista habitual: el pan. Con esta expresión, comúnmente utilizada por cierto, lo que se quiere decir es que alguna cosa supone un beneficio a corto plazo, no dejando nada para el futuro, no pensando en él. Es beneficio ya pero… ¿y después?

Y como viene siendo habitual, pasemos a explicar con ejemplos el significado de la expresión de hoy. Por ejemplo, un jugador de un equipo de fútbol que se lesiona a medio torneo de liga y que para jugar el siguiente partido le inyectan infiltraciones para que pueda jugar (una especie de anestesia para que no sienta el dolor de la lesión que tiene). Es posible que pueda jugar ese partido, pero en cuanto se le pase el efecto de la inyección la lesión habrá empeorado y posiblemente no pueda volver a jugar una buena temporada. A esto se le llama pan para hoy y hambre para mañana.

Otro ejemplo: un chico de 16 años al que no le gusta estudiar y antes de terminar los estudios básicos se pone a trabajar en cualquier cosilla para ganar dinero y poderse comprar una moto súper chula, las últimas deportivas Nike o el último modelo de MP3 o de móvil. Posiblemente a corto plazo pueda tener un montón de cosas que sus compañeros de colegio no puedan tener en ese momento pero ¿qué le espera en el futuro a una persona sin apenas formación? Pues bien, esto también es pan para hoy y hambre para mañana.

Tercer y último ejemplo del día de hoy, también relacionado por cierto con la comida: las dietas super restrictivas en las que apenas se come nada. Es posible que a corto plazo adelgacemos con mucha velocidad, pero en cuanto volvamos a comer un poquito más de la cuenta, veremos como, no sólo recuperamos el peso anterior, sino que, probablemente lo superemos. A esto también se le puede decir que es pan para hoy y hambre para mañana.

Pues nada, espero que ya tengáis la suficiente información como para poder utilizar esta expresión con soltura. ¿Podéis añadir vosotros algún ejemplo? Os esperamos!

Sin comerlo ni beberlo

Después de unos días de tanta fiesta y de tanto comer y beber, vamos a analizar una expresión española anti-gastronómica: Sin comerlo ni beberlo.

Esta expresión se usa cuando nos pasa algo que no pretendíamos o que no buscábamos, vamos que sin hacer nada, ocurre. Suele ser algo que pasa sin que uno se entere, sin saber cómo, sin poder hacer nada y/o de repente.

Por ejemplo, «el otro día iba paseando por la calle y sin comerlo ni beberlo me metieron en una pelea en la que no conocía a nadie», es decir, que iba tranquilamente por la calle y aunque no conocía a los que se peleaban ni tenía ninguna intención de introducirme en la pelea, me ví involucrado en ella.

Otro ejemplo: «llegué a mi casa y sin comerlo ni beberlo mis padres me pegaron una bronca que no veas», es decir, yo no había hecho nada malo y aún así y sin esperarlo, mis padres se enfadaron conmigo.

Otro ejemplo más «un reportero sin comerlo ni beberlo fue tomado como rehén en la guerra», es decir, él sólo estaba allí para cubrir una noticia y aunque no iba en contra de nadie en particular, fue tomado como rehén de uno de los bandos en guerra.

Espero que no os pasen muchas cosas «sin comerlo ni beberlo» sobretodo porque, aparte de ser inesperadas, os pillan con el estómago vacío. 😉

De bien nacidos es ser agradecidos

Hay cosas en esta vida, pocas pero las hay, que son gratis, como por ejemplo sonreir o dar las gracias.

Pues bien, ya que no cuesta nada hacer ninguna de esas dos cosas, ¿por qué no regalarlas a alguien que ha hecho algo bueno para nosotros, o que se preocupa por lo que nos pasa, o que simplemente está ahí siempre que le necesitamos?

La frase de hoy lo que significa es que está muy bien ser agradecidos en la vida porque, aunque parezca una tontería dar las gracias por algo que nos hayan hecho, esa palabra tiene un gran valor para el que la recibe, así que nunca olvidéis dar las gracias cuando hagan algo por vosotros. Antes o después ese gesto tendrá su recompensa.

Dedicado a Yoann, una de las personas más agradecidas que conozco.

Echar leña al fuego

Esta expresión seguro que sí que la habéis oído en más de una ocasión. Seguro que habéis escuchado a alguien decir: «venga, no le eches más leña al fuego» y vosotros pensando ¿fuego, qué fuego, dónde? Pues bien, tranquilos, no hay ningún fuego. Al menos físicamente.

Cuando alguien usa la expresión «echarle leña al fuego» lo que quiere decir es que uno hace crecer un tema conflictivo o problemático. Por ejemplo, imaginaos que vuestro hermano pequeño ha suspendido un examen de matemáticas y cuando vuestros padres le están echando la bronca (es decir, le están diciendo que eso está mal), vosotros empezáis a decir que además no ha recogido su cuarto, no ha hecho los deberes de literatura y se ha gastado toda la paga en chucherías y petardos. Pues bien, esto es echarle leña el fuego, porque es hacer más grande (aumentar) lo malo que ha hecho vuestro hermanito.

O por ejemplo, 2 equipos de fútbol que son eternos rivales van a jugar el próximo domingo un partido de fútbol y los periodistas empiezan a sacar informaciones que no hacen más que aumentar el conflicto entre ambos (que si el presidente de uno de los equipos ha insultado al otro, que si un jugador puede ser fichado por el otro equipo)… es decir, están echando leña al fuego.

Es como si el problema fuese la llama y esos comentarios fuesen como añadir más leña para que la llama crezca aún más. Bastante gráfico, ¿no? Pues ale, ya sabéis una cosa más. Que disfrutéis del finde!!!

No hay peor ciego que el que no quiere ver

He aquí una expresión que tal vez os sea un poco difícil de entender pero que, en cuanto desveléis su significado, os daréis cuenta de que estáis rodeados por gente que coincide exactamente con ella.

Hay gente que se empeña en no querer ver la verdad, ya sea porque le da miedo, porque no le gusta o porque simplemente está mejor creyendo sus propias mentiras.

Por ejemplo, un jefe que no quiere ver que sus empleados están descontentos con la forma en que dirige el departamento. Va viendo como poco a poco sus empleados bajan su rendimiento o poco a poco van abandonando la empresa, pero el jefe no quiere admitir que hay un problema y ni pregunta a nadie si se plantea que él pueda ser el problema.

Ejemplo 2. Unos padres que aunque ven que sus hijos cada día sacan peores notas en el colegio, pero ellos siguen pensando que sus hijos lo tienen todo, que no necesitan nada y que están bien. Es posible que sus hijos se sientan desatendidos por sus padres, que se dejen llevar por las drogas o por las malas compañías, pero los padres no quieren ver que sus hijos puedan tener ningún problema.

Ejemplo 3. Una persona que va a un médido quien le dianostica una grave enfermedad y sólo piensa que el médico no tiene ni idea, por lo que cambia de médico o directamente no le hace caso y no se deja curar.

Pues bien, cualquiera de las personas que hemos comentado realmente se pone una venda ante sus ojos para no ver la realidad, ya sea porque le tienen miedo o porque no la quieren ver, pero realmente están ciegos. Y decimos que realmente son ciegos porque no quieren ver, no porque tengan ninguna discapacidad congénita (de nacimiento) que les impida ver, sino porque no quieren. Por eso decirmos que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ahora bien, tened en cuenta que, aunque intentéis esconderos de ella, la realidad está ahí y por intentar evitar los problemas, no los solucionaréis, así que es mejor enfrentarse a ellos y dedicarles los 5 sentidos.

La cabra siempre tira al monte

La cabra siempre tira al monte

Y para hoy, una nueva expresión relacionada con las cabras, esas grandes amigas del refranero español.

Después de explicar en su día lo que significaba hacer la cabra, hoy vamos a intentar relatar el sentido que tiene la expresión española de hoy: la cabra siempre tira al monte.

Todo bicho viviente, por lo general y en este caso no sólo aplicable a los humanos, sino también a los animales, solemos tener un cariño especial a nuestros orígenes. En unos casos puede ser al lugar en el que nacimos, en otros a nuestra cultura, a nuestras costumbres, a nuestros instintos… o a todos ellos. Pues bien, lo que quiere decir la frase de hoy es que, aunque abandonemos nuestros orígenes en algún momento de nuestra vida, hay algo más fuerte que nuestra propia voluntad que nos hace volver o querer volver a ellos.

Como hoy estoy un poco filosófica en mis explicaciones, voy a intentar dar más detalles sobre el significado con unos cuantos ejemplos.

Ejemplo 1. Un mallorquín (habitante de la isla de Mallorca, España) que en un momento de su vida se va de la isla para encontrar un mejor trabajo, desarrollarse personalmente, conocer otros lugares, seguro que en algún momento de su vida quiere volver a su isla natal. Y os preguntaréis ¿por qué? Pues porque la cabra siempre tira al monte.

Ejemplo 2. Intentamos domesticar a un zorro. Es posible que durante mucho tiempo sea más o menos dócil y «se porte bien» pero un día, tendrá delante una gallina e irá a atacarla y a matarla porque el instinto es más fuerte que lo que haya podido aprender después. Y ¿por qué? Porque la cabra siempre tira al monte.

Ejemplo 3. ¿Y qué me decís de ese chico que siempre ha sido un bala perdida y que parece que ha ido mejorando y se porta mejor? Pues que probablemente en cuanto se le presente la ocasión volverá a beber, a drogarse… qué se yo… Porque la cabra siempre tira al monte.

Qué le vamos a hacer… la vida es así. Nuestros instintos son más fuertes que nada y no podemos evitarlo. Aunque yo pienso ¿y qué, acaso es malo?

Gracias a Yoann Grange por la foto del post de hoy.

Ponerse las pilas

A lo mejor habéis escuchado alguna vez a alguien decir: chico, ponte las pilas! No es que las personas tengamos ningún hueco para enchufarnos una batería ni nada por el estilo, pero bueno, metafóricamente podría decirse que sí.

Hay momentos en los que estamos como apagados, que nos dormimos o que simplemente nos relajamos y no hacemos las cosas que se supone que deberíamos hacer. Y claro, el tiempo pasa, los exámenes llegan, los plazos de entrega de proyectos se van cumpliendo o simplemente el resto de la gente avanza en su vida y nosotros no.

Pues ante cualquiera de estas situaciones nos pueden decir: PONTE LAS PILAS! Es decir, venga, ánimo, o te mueves o te quedas atrás.

Vayamos con los ejemplos. La fecha del próximo examen se acerca y no hemos estudiado nada. Pues o te pones las pilas y estudias o suspenderás! Otro ejemplo. Van pasando los años y no terminamos la carrera universitaria en la que estamos ni de casualidad. Pues o nos ponemos las pilas o cuando queramos empezar a trabajar seremos demasiado viejos para ello! Tercer y último ejemplo de hoy (por lo menos por mi parte): hay una chic@ que os gusta un montón y nunca os atrevéis a decirle nada. Pues o os ponéis las pilas y le decís algo, o alguien se adelantará y os quedaréis solos!

Así que nada, a ponerse las pilas!! Y si queréis compartir con nosotros la útima vez que os tuvisteis que poner las pilas por algo, esperamos vuestros comment