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A todo cerdo le llega su San Martín

Una vez más es un animal el protagonista de la frase de hoy. 

Y como viene siendo costumbre, vamos primero a poner las cosas claras y explicar a cada uno de los protagonistas de la expresión española que nos ocupa.

Un cerdo todos sabéis lo que es, ¿verdad? Pero lo que probablemente no sabréis es que el día de San Martín era el día tradicional de la matanza (el día en que se mata a los cerdos para poder sacar todos los productos que se obtienen de él: la carne, los jamones…).

Pues bueno, como habréis podido intuir, esta frase lo que significa es que en algún momento todo se acaba, si estás haciendo algo malo te pillan o la vida te pone en tu lugar. Si un político hace cosas malas, en algún momento de su vida le juzgarán y tendrá que pagar por ello (y si no que le pregunten a Sadam Hussein o a los del caso Malaya de Marbella). Si una chica en un grupo de amigas no hace más que criticar a las demás durante su ausencia, en breve será descubierta y excluida del grupo. Si un niño falsifica la firma de sus padres cada vez que le entregan las notas en el colegio, antes o después será descubierto y castigado por mentir.

Pues bien, cuando estás viendo que esa gente esta haciendo todas esas cosas y alguien dice que que eso está mal, que no es justo, la expresión ideal es la de hoy: No te preocupes, que a todo cerdo le llega su San Martín.

Sed buenos!

A caballo regalado, no le mires el dentado

Esta expresión española tiene un montón de variantes como «a caballo regalado no se le miran los dientes», «a caballo regalado no se le mira el dentado» o simplemente «a caballo regalado…» (la gente ya sabe cómo termina la frase y por tanto, no siempre se dice completa), pero bueno, al final es siempre la misma.

Para evaluar la calidad de los caballos, los expertos les miran los dientes para conocer su edad, su salud y muchas otras cosas que mis conocimientos no alcanzan, pero bueno, al final lo importante es saber que la mejor forma que tienen los expertos para saber el verdadero estado de un caballo es mirándole los dientes.

Pues bien, cuando alguien dice «a caballo regalado no le mires el dentado» significa que si te dan algo gratis, si te regalan algo, que no seas tan quisquilloso como para quejarte de que no te gusta o de que no es demasiado bueno. Un regalo es un regalo, y no se puede exigir mucho. Encima que te sale gratis!

Imaginad que os apuntáis a un gimnasio y os regalan una camiseta. Probablemente esa camiseta sea de la marca «Fruit of the Loom» o algo peor y, bueno, aunque a todos nos gustaría que nos hubiesen regalado una camiseta Nike de última generación, pues que queréis que os diga, es un regalo y tampoco se puede exigir más, así que… Sed buenos y dar las gracias de todas formas. Siempre le encontraréis alguna utilidad. Hay camisetas que son excelentes trapos para limpiar!  😉

Tener la mosca detrás de la oreja

Como avisé en mi post anterior, tenemos algunas expresiones españolas en las que la mosca es la principal protagonista.

En este caso, nos fijaremos en un aspecto intrínseco (es decir, inseparable) de las moscas. Lo pesadas que son, lo inagotables que son, siempre están ahí, detrás de la oreja y cuando intentas aplastarlas, escapan zigzagueantes para después volver y dejar en nuestros oídos un zumbido que suena a carcajada burlona.

Cuando alguien dice que tiene la mosca detrás de la oreja es que se teme algo, que está mosqueado por algo (je je, otra expresión mosquera), que hay algo que no le deja tranquilo, que tiene el presentimiento de que algo no va o no va a ir bien. También se usa cuando no puedes dejar de pensar en algo, cuando le das muchas vueltas a una cosa y no terminas de resolver. Realmente es como si sintieses que esa cosa que te preocupa zumba en tus oídos y no te deja pensar en otra cosa porque no puedes dejar de pensar en ella.

Si presentís que os van a echar del trabajo, que alguien está tramando algo a vuestras espaldas, que va a suceder algo inesperado… tenéis la mosca detrás de la oreja.

Por si las moscas

Las moscas son compañeras inseparables de las tardes veraniegas españolas. Por eso hacemos referencia a ellas en multitud de expresiones, libros, canciones… ya lo iréis viendo.

De momento, seamos prudentes y definamos esta expresión que también escucharéis tarde o temprano, si es que no la habéis oído ya: Por si las moscas. Esta expresión significa «por si acaso», es decir, por prudencia.

Vamos a salir con suficiente antelación hacia el aeropuerto por si las moscas. Significa que, para ser prudentes y evitar cualquier imprevisto que pueda hacernos perder un avión, saldremos con la suficiente antelación.

El origen de esta expresión más antiguo encontrado corresponde la una novela española escrita en el año 1930 por Ramón J. Sender. Su título era Imán y ella aparece el siguiente fragmento: «¡Tonterías! ¿Dicen que pué que salgamos mañana? Pues me gasto ahora ocho perras que tengo, por si las moscas.».

Así es que nada, por si las moscas, he preferido explicaros esta expresión antes de que cuando la escuchéis vayáis corriendo a comprar un insecticida.

A perro flaco, todo son pulgas

¿No os habéis fijado en que las desgracias nunca vienen solas? ¿Habéis notado que cuando falla algo, inmediatamente falla algo más? ¿No tenéis la impresión de que, cuando estáis en plena crisis de repente todo el mundo se os viene abajo porque parece como si todos los planetas se hubiesen alineado en vuestra contra?

Pues para expresar esa situación los españoles nos hemos inventado (como no) una pintoresca (rara, extravagante, estrafalaria, diferente, peculiar) expresión: A perro flaco, todo son pulgas. La verdad es que ésta es otra de esas expresiones que me gustan por su nivel de grafismo. Imaginad un perro solo, abandonado, sucio, hambriento…. Pues por si fuera poca la desgracia que el pobre perro ya lleva a sus espaldas por todo eso, pues encima las pulgas van y le atacan a él. No atacan al súper perro de la multimillonaria de la esquina, no, las muy pulgas van y se ceban con el pobre perro flaco que está pasando por la peor racha de su vida.

Pues bien, este hecho, extrapolable a las personas, define muy bien la situación arriba explicada: las desgracias nunca vienen solas y siempre atacan al más débil, así que, armaros de fuerza y valor y que todo eso no pueda con vosotros ya que, lo que no pueda con vosotros, os hará más fuertes.

Más vale pájaro en mano que ciento volando

Esta es una expresión un poco conservadora, pero que se suele utilizar en muchas ocasiones, probablemente porque solemos ser poco arriesgados en la vida.

Más vale pájaro en mano que ciento (o cien) volando significa que más vale tener poco pero que sea tuyo, que lo tengas seguro, a que haya muchas cosas buenas por el mundo, pero que ninguna te pertenezca. Me parece que en inglés la expresión equivalente sería «A bird in hand is worth two in the bush». Si hay alguien de habla inglesa que lo pueda confirmar, todos los visitantes de este blog y yo misma te estaremos muy agradecidos.

Como he dicho antes, es una expresión conservadora que iría en contra del siguiente principio: El que no arriesga, no gana.

Ahora dejo en vuestras manos si preferís tener poco pero seguro o arriesgaros por conseguir algo más.

Diálogo de besugos

Acabo de vivir un completo diálogo de besugos, por lo que, para desahogarme un poco, os contaré en qué consiste.

No se trata de ir a cantar bajo el mar con la Sirenita ni tiene que ver nada con el pescado, sino más bien consiste en mantener una conversación en la que, o las personas que participan en ella no se escuchan la una a la otra o que, directamente, se mantiene una conversación inútil, sin sentido, ya sea por el nivel intelectual de las personas involucradas o porque el tema sobre el que se habla no da más de si.

Es muy frustrante estar en un diálogo de besugos porque realmente es un auténtico fallo en cuanto a comunicación se refiere, por lo que espero que si alguna vez tenéis un diálogo de besugos, sea porque estéis a punto de comeros uno.

Matar moscas a cañonazos

Bueno, he aquí otra expresión en la que matamos algo (ya sé que muchos habréis notado que los españoles, respecto a otros europeos, somo un poco bestias, pero en realidad tampoco es para tanto) y bueno, en este caso, es otro animalillo.

La expresión «Matar moscas a cañonazos» es otra de esas expresiones que se explican por sí misma. Primero pensad en el tamaño de una mosca. Después, en el tamaño de una gran cañón, de esos que se ven las películas de guerra (también conocidas como películas bélicas). Ahora imaginaros cómo sería matar una mosca con un cañonazo. Un desperdicio, ¿verdad? Pues esa frase significa precisamente eso, despilfarrar un montón de recursos para conseguir algo que no necesita tantos. En este caso, se podría decir que matar moscas a cañonazos en muy eficaz (la mosca al final muere) pero no es muy eficiente (se consumen muchos recursos de forma totalmente innecesaria).

Pues lo dicho, si algún día en el trabajo os dicen «Ale, eso es matar moscas a cañonazos» pensar que seguro que hay una forma mucho más óptima y/o económica de hacerlo y veréis como vuestros jefes os agradecen mucho que cambieis de estrategia.

Matar el gusanillo

A lo mejor alguno de vosotros ha visto el anuncio de Donuts mini o en la Universidad o en la empresa donde hayáis empezado a trabajar habéis escuchado a alguien decir: voy a comer algo para matar el gusanillo. Tranquilos, no os asustéis, nadie tiene ninguna enfermedad tropical ni contagiosa en la que haya que comer algo para matar un gusano que tengamos en el estómago.

Matar el gusanillo es tomar un poco de comida o algo ligero cuando se tiene algo de hambre, a media mañana, por la tarde… Ya sabéis que aquí en España tenemos un horario muy diferente de comidas que el resto de Europa y es que, como podréis comprender, desde que comemos a las 2 del mediodía hasta que cenamos a las 10 de la noche pasan 8 horas y claro, a media tarde, nos entra un poquillo de hambre, y empiezas a notar un cosquilleo en el estómago, como si tuvieras una mariposa o un gusanito en el estómago y la única manera de terminar con ese cosquilleo es comer algo para poder aguantar sin desmayarnos hasta la hora de la cena. Pues bien, la acción de terminar con ese cosquilleo es lo que denominamos «matar el gusanillo» así que, os invito a que la próxima vez que alguno de vuestros compañeros españoles utilice esa expresión, en lugar de intentar evitarle, le acompañéis a disfrutar de unas buenas tapas o algo dulce para alegraros el día.