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A otra cosa, mariposa

La expresión española de hoy, la verdad es que se explica por sí sola, aunque a lo mejor hay algún elemento que os «despista» un poco y que puede haceros creer que puede llevar un significado oculto que no habéis sido capaces de interpretar.

Se dice lo de a otra cosa mariposa cuando, en tono familiar, se quiere cambiar de tema de conversación ya que se considera que por mucho que se siga hablando de él, no se va a llegar a ningún fin. Es como decir, bueno, pasemos al siguiente punto o hablemos de otra cosa, pero en un tono mucho más familiar. La verdad es que no queda bien decirlo en ambientes serios o con personas desconocidas. Es mejor guardar esta frase para cuando estemos con la familia o con los amigos.

Y seguramente os preguntaréis ¿y lo de mariposa, a qué viene? Pues la verdad es que viene a que es una palabra que rima con «cosa» y de esta manera conseguimos que la frase sea más musical y agradable al oído. Podríamos haber dicho a otra cosa, osa (que aunque rime me reconoceréis que no suena tan bien) o a otra cosa pesado (lo cual ni rima ni suena bien, ¿verdad?).

Pues bueno, aprovechando que tan bello animal protagoniza la frase de hoy, os dejo con una preciosa fotografía de nuestro amigo y colaborador habitual. Muchas gracias por la foto Yoann Grange!

A otra cosa, mariposa

En boca cerrada no entran moscas

Después de unos días de inactividad bloggera, vamos a retomar la recopilación de frases hechas y expresiones españolas con un refrán en el que las protagonitas son las moscas (espero que no os mosqueéis conmigo por eso). Tiempo atrás ya vimos otras expresiones con este «simpático» animal como tener la mosca detrás de la oreja, por si las moscas o matar moscas a cañonazos.

Pues bien dicho esto y una vez repasadas otras alusiones a nuestras amigas las moscas, vamos a explicar la expresión española de hoy. Supongo que entenderéis que el hecho de que os entre una mosca en la boca es algo muy desagradable, ¿verdad? Pues bien, hay veces en las que es más prudente saber callar o no decir algo inapropiado para evitar consecuencias desagradables. Si os fijáis, la frase es bastante gráfica: si tienes cerrada la boca, no te puede entrar una mosca en ella. Si se tiene la boca cerrada (es decir, si no se habla), se evitan posibles efectos desagradables o por lo menos no deseados.

No es que de ahora en adelante tengamos que ir mudos por la vida, pero sí que es prudente saber callar a tiempo y para indicárselo a otra persona se puede usar lo de en boca cerrada no entran moscas (si sabemos que alguien va a decir algo inapropiado, podemos decírselo sin ninguna duda).

Una frase casi casi igual a la de hoy, aunque en un entorno más acuático, es la de por la boca muere el pez. ¿La recordáis? Aunque así como la de en boca cerrada no entran moscas intenta prevenirnos para que no digamos algo que pueda meternos en un lío, la de por la boca muere el pez suele usarse más bien cuando «el daño ya está hecho».

Espero que mi retorno os sea provechoso. Que tengáis un buen día!

A palabras necias, oídos sordos

Una palabra necia es aquella que ha sido dicha con ignorancia (sin saber lo que se dice), imprudencia (en el momento en el que no se debe) o presunción (con mala intención). Normalmente son aquellas palabras que resultan críticas destructivas (en lugar de constructivas), es decir, para machacar a alguien en lugar de para intentar ayudarle, lo cual normalmente hacen nuestros enemigos y no nuestros amigos, por lo que no hay que hacerles demasiado caso porque pueden decirlas, no porque sea verdad, sino simplemente para hacer daño.

Hacer oídos sordos significa no escuchar, hacer como si no se oyese nada, como si fuésemos sordos de verdad.

Si sumamos las dos partes de la frase veremos como lo de a palabras necias, oídos sordos significa que no hay que hacer caso a la gente que habla sin conocimiento o sólo dice cosas malas de nosotros para hacernos daño, sin ningún ánimo de ayudarnos o aconsejarnos.

Así que antes de que os afecten los comentarios negativos que podáis recibir, primero mirad quién los hace y con qué ánimo (intención), porque si son palabras necias es mejor hacer oídos sordos.

Y a continuación os voy a incluir una frase equivalente a la anterior pero sólo apta para los «usuarios» avanzados: a vocablos malsonantes pronunciados por laringes atrofiadas, trompas de Eustaquio en estado letárgico. Ahí queda eso…

A buen entendedor, pocas palabras bastan

Para empezar la semana… una facilita 😉

Entender algo es comprenderlo, saber lo que significa. Hasta aquí, bien, ¿verdad?

Pues bueno, aunque la frase de hoy parezca muy evidente (a alguien que comprende bien las cosas, le hacen falta pocas explicaciones), lleva un sentido un tanto oculto que hace que esta frase se utilice tanto en sentido positivo (para alabar (elogiar) la inteligencia de alguien), como en sentido negativo (para hacer ver que si alguien no se entera de lo que intentamos explicarle, es porque no quiere o hace como que no quiere entender lo que se le intenta decir).

De esa forma, cuando lo usamos en el sentido positivo, podríamos decir, por ejemplo: En cuanto se lo comenté a Pedro lo entendió enseguida y es que a buen entendedor, pocas palabras bastan (con las pocas palabras con las que se las explicaron y con su inteligencia o con su conocimiento sobre el tema que se estaba tratando, a Pedro le fue suficiente para comprender perfectamente el asunto).

Sin embargo, también lo podríamos usar para llamar la atención de alguien a quien intentamos decirle algo y no se entera o hace como que no se entera. Así podríamos decir, chico, pues a buen entendedor pocas palabras bastan (como diciendo, si no te enteras es porque no quieres porque más claro no lo puedo explicar).

Pues eso, como sé que vosotros ya sois muy buenos entendedores y que os basta con pocas palabras, no me voy a extender más en este post, ¿ok? 😉

Que tengáis un buen día!

A mal tiempo, buena cara

Ayer empezó el otoño, y seguramente con él empezarán a llegar las lluvias, el frío, los días se irán haciendo cada vez más cortos… Pero bueno, como dice la frase de hoy, a mal tiempo, buena cara!

Y bueno, aunque sé que no tiene ningún misterio entender la frase de hoy, quería incluirla en esta recopilación no sólo porque se usa frecuentemente sino porque, además, se usa en otros ámbitos.

Aunque también puede usarse cuando hace mal tiempo (no porque llueva o haga frío tenemos que dejar de divertirnos y salir por ahí a hacer un millón de cosas), lo más común es utilizarla cuando hay cosas en general que no funcionan como nos gustaría. Es como si dijésemos, ante los reveses de la vida (ante los momentos duros, difíciles, giros inesperados, etc.) hay que sacar toda nuestra energía y hacerles frente y no dejarnos llevar por la creencia de que no podremos superarlos. Esa es la verdadera esencia de la frase de hoy.

Sé que es muy fácil decirle a alguien que lo está pasando mal que tiene que ser fuerte y pensar en positivo, pero es que la verdad es que es lo mejor que se puede hacer, ya que si contamos con todas nuestras fuerzas, seguramente podremos salir antes del «bache» en el que nos encontramos. Así que eso, a mal tiempo, buena cara!

¿Recordáis aquel fantástico post que decía que Si lloras por no haber visto el Sol las lágrimas te impedirán ver las estrellas? Pues eso.

Y para que veáis que el otoño es un momento precioso, os dejo con una impresionante fotografía de nuestro colaborador habitual que con sus fotos consigue darle un toque diferente a este blog. Una vez más… un millón de gracias Yoann Grange!

A mal tiempo buena cara

Ser pan comido

Como la frase de hoy es muy fácil, vamos a ir directamente al grano.

Decimos que algo es pan comido cuando es muy fácil. Ya está, así de simple y sencillo.

Como recordaréis en otros posts anteriores ya recogidos en este blog como no sólo de pan vive el hombre, a falta de pan buenas son tortas, pan para hoy y hambre para mañana o al pan, pan y al vino, vino, el pan es el elemento principal en muchas expresiones y refranes españoles y es que no en vano, al ser un ingrediente esencial en el día a día de los españoles (el pan fue alimento básico y fundamental, y a veces incluso único, durante mucho tiempo), es normal que en el hablar cotidiano se haga tanta referencia a él.

Cuando se inventó esta frase, había pocas cosas tan fáciles de comer como el pan, por lo que, cuando se buscó un símil para hacer referencia a facilidades, se pensó en el hecho de comer pan. Hoy en día, si lo pensáis, también tiene sentido, porque sin ninguna duda, es mucho más fácil comer pan que comerse una langosta a la que no le hayan quitado el exoesqueleto (vamos, la cáscara). Un día tuve que comer una langosta «sin pelar» en una boda y casi termina en el plato del chico de enfrente! 😀

¿A que ha sido pan comido entender la frase de hoy?

A la buena de Dios

Hoy vamos a ver una expresión bastante utilizada que hace referencia al divino al igual que otras expresiones ya vistas como a quien madruga Dios le ayuda, Dios los cría y ellos se juntan o a Dios rogando y con el mazo dando.

Pues bien, dejar algo a la buena de Dios es descuidar algo, despreocuparse por algo, dejarlo «a la deriva» como un barco sin timón ni capitán en el mar. Se dice que se deja a la buena de Dios porque como nadie atiende a lo dejado, sólo queda Dios (ser omnipresente) para que lo ayude. Como a Dios se le supone que va a aplicar su buena voluntad para que lo abandonado consiga un buen término, se dice lo de «a la buena», siendo una forma abreviada de decir «a la buena voluntad».

Y ahora… sí! los ejemplos (bueno, yo creo que con uno hoy será suficiente): Pedro dejó a su aprendiz a la buena de Dios: ni se preocupa por él, ni le enseña el oficio… (con esta frase queremos decir que Pedro desatendió totalmente a su aprendiz, dejando el futuro de éste al aire, sin ninguna seguridad, sino a lo que quiera el destino).

¿Captado? Espero que sí! Y que nunca me puedan decir que dejo a los Erasmus a la buena de Dios…

Adonde fueres haz lo que vieres

Es posible que muchos de los estudiantes que hayan decidido participar en el programa Erasmus este año ya estén en su lugar de destino y si alguno de vosotros cae por primera vez en este blog… BIENVENIDOS!

Hoy, además de explicar un nuevo refrán español, os voy a dar un consejo que seguro que os será muy útil, estéis en el lugar en el que estéis, aunque es solamente un consejo o sugerencia, luego ya cada uno que haga lo que quiera 😉

En español decimos lo de adonde fueres haz lo que vieres o lo que es lo mismo, allá donde vayas haz lo que veas (sé que la primera estructura es mucho más complicada y rara que la segunda, pero como tiene rima, queda más elegante usarla). Aunque supongo que con la segunda forma de decir la frase de hoy ya habréis entendido más o menos lo que quiere decir, para estar totalmente seguros os diré que este dicho no es nada más que una sugerencia para que a las personas que salen de su entorno habitual les resulte más fácil ser aceptadas en su nuevo destino. Es bueno observar las costumbres del lugar para saber cómo comportarse o qué hacer ante cualquier situación (por lo menos al principio, hasta que cojais confianza).

Si algunos de vosotros habéis viajado desde algún país de Europa hacia España, pronto observaréis que tenemos algunas costumbres diferentes a las vuestras, y aunque al principio algunas de ellas os resulten «raras», muy pronto las veréis de forma natural. Así que nada, si no sabéis cómo actuar ante una determinada situación, cómo vestiros, cómo saludar a la gente, etc., observad lo que hace la gente a vuestro alrededor, seguid su ejemplo y así seguro que no actuareis de forma inapropiada. Por lo que si veis una fiesta como la que se están pegando los de la foto de abajo, uniros a ella! Como ya dije en su día, carpe diem y a vivir, que son dos días!

Y bueno, os dejo con una foto de Yoann Grange, un antiguo estudiante Erasmus, durante las fiestas de San Jorge en Cáceres.

Adonde fueres haz lo que vieres

Cuando a uno le quedan 2 telediarios

¿Sabéis lo que es un Telediario? Es un programa de televisión, que suele durar unos 30 minutos y durante el cual se relatan las noticias más relevantes del día. Si bien hoy en día el telediario es un programa que se realiza varias veces al día (normalmente en turnos de mañana, mediodía y noche), anteriormente sólo se realizaba una vez al día, momento en el cual toda la familia se sentaba frente al televisor para conocer las noticias que sucedían a su alrededor.

Pues bien, si alguna vez escucháis a alguien decir lo de «a este le quedan 2 telediarios» es como decir que queda muy poco tiempo para que algo llegue a su fin, como si esa situación que está a punto de terminar sólo pudiese durar un par de días más (se cogía como referente lo de los telediarios por ser algo que se repite a diario, pero si os sirve de ayuda, también se podría decir, a este le quedan 2 días, le quedan 2 amaneceres, le quedan 2 puestas de sol… etc.).

Ejemplo 1: A esta camisa le quedan 2 telediarios (significa que está ya muy usada, o que ha perdido color y su dueño está pensando en renovarla pronto).

Ejemplo 2: A Juan le quedan 2 telediarios en esta empresa (por algún motivo, Juan no seguirá por mucho más tiempo en la empresa en la que actualmente trabaja).

Ejemplo 3: A estos dos les quedan 2 telediarios juntos (se podría usar esta frase cuando se ve que una pareja no va bien y que probablemente se separarán en un breve espacio de tiempo).

Ojo, no hay que tomarse al pie de la letra lo de 2 (puede ser que pasen 3, 5 , 10 días hasta que realmente llegue el fin anunciado, pero normalmente se usa cuando falta un corto espacio de tiempo).

Curioso, ¿verdad? Pues a vivir que son dos días!

Hasta el rabo todo es toro

Seguro que teniendo en cuenta que esto es un blog de expresiones españolas, ya eschabais de menos alguna expresión en la que el toro fuese el protagonista. Pues bien, tanto si es así como si no, aquí llega!

Como creo que entenderéis todas las palabras que se usan en la expresión de hoy (el rabo es la cola del animal y un toro es el animal que se muestra en la foto de más abajo) vamos a ir al grano y explicar directamente cuándo podemos usar lo de hasta el rabo todo es toro.

En casi cualquier cosa en la vida (un trabajo, una tarea, un viaje, un negocio, una carrera universitaria) no debe cantarse victoria (es decir, no debe celebrarse el triunfo) hasta que no ha terminado completamente la situación, ya que antes de que llegue a su fin cualquiera de las cosas anteriomente anunciadas, puede surgir cualquier imprevisto que convierta nuestro posible éxito en una gran derrota. Aunque vayan bien las cosas y estemos contentos por ello, no hay que adelantar acontecimientos sino que hay que saber esperar a que cada proceso termine por completo para celebrar la posible victoria. ¿Y eso por qué? Pues porque hasta el rabo, todo es toro 😉

Como podréis imaginar, el origen se debe al ámbito taurino (de los toros), señalando que en cada pase de muleta del torero, éste no debe despitarse ni un solo momento mientras el toro hace su recorrido ya que, hasta que no ha pasado por completo, en cualquier instante puede darse media vuelta y cornear (clavar sus cuernos) al torero. Por eso, hasta que el torero no le ve el rabo al toro (lo último que se ve de él), no debe celebrar el éxito de cada pase, ni el público celebrar el éxito del mismo.

Pues con una dedicación a Diego por sugerir el post de hoy y un agradecimiento a Yoann Grange por ilustrar con una magnífica foto el post de hoy me despido hasta mañana. Que tengáis un buen día.

Hasta el rabo todo es toro