Ojos que no ven, corazón que no siente

He aquí otro resumen gráfico de una verdad absoluta. Si no ves algo (o no te enteras de algo) no sufres por ello, es decir, tu corazón no siente nada de lo que pasa, porque simplemente lo desconoces.

Hay veces que es mejor no decir toda la verdad a alguien (aunque no decir toda la verdad tampoco significa mentir, lo cual no hay que hacer nunca) ya que de esa manera le evitaremos un posible sufrimiento que tal vez no sea necesario.

Y hay otras veces que por cobardía o egoísmo hay cosas que preferimos no ver para no lamentarnos por ello: el hambre en el mundo, las injusticias sociales, el abuso de poder…

Sea cual sea el caso, lo cierto es que «ojos que no ven, corazón que no siente».

Una vez explicado el siginificado real de este refrán, pasaremos a comentar una variación que también se ha hecho muy popular ya que encierra tanta verdad como el refrán original: «Ojos que no ven, batacazo que te pegas». Esta no hace falta comentarla, ¿no? 😉

Los huevos, ingrediente indispensable de muchas expresiones españolas

He aquí un homenaje a los huevos, esa palabra sobre la que tantas y tan variadas expresiones se han creado en la lengua castellana. Y bueno, antes de empezar, este post no es apto para menores de 7 años. Dicho esto… empezamos!

Si se dice «vale (o cuesta) un huevo» significa que es algo que vale mucho o que cuesta mucho esfuerzo. También podemos usar la expresión «y un huevo!» que significa que ni hablar, que no, que no y que no.

Si decimos «tiene un par de huevos» significa que muestra gran valentía en sus acciones.

Junto al número 3, como en la frase «me importa 3 huevos (o también, me importa 3 cojones)» significa que no me importa nada, que paso totalmente del tema.

Y si ascendemos el número a mil pares obtendremos «le costó mil pares de huevos», lo cual denota una gran dificultad para conseguir algo.

Además de con los números, dependiendo el verbo que acompañe a los huevos, su significado varía enormemente. Así, no es lo mismo «tener huevos» (lo que indica gran valentía) que «tiene huevos la cosa» lo que denota sorpresa y admiración, además de importancia.

Si probamos ahora con el verbo «poner» nos inclinamos más hacia un reto: «poner los huevos sobre la mesa» es como retar a alguien a hacer algo.

Otra variedad que cambia mucho el significado es el tiempo verbal utilizado. Así, el tiempo presente «me toca los huevos» indica molestia o fastidio. El reflexivo, «tocarse los huevos» indica pereza o vaguería, y el imperativo «tócate los huevos» es una exclamación de sorpresa.

Si pasamos ahora a un sinónimo suyo, cojones, también encontraremos una gran variedad de usos y significados. Los prefijos o sufijos cambian su sentido: si utilizamos el prefijo a- como en «acojonado», expresa miedo. Si usamos el prefijo des-, como en «descojonarse», significa reírse mucho mucho. Con el sufijo –udo, como en «cojonudo», indica algo muy bueno que roza la perfección.

Las preposiciones también nos ayudan a matizar la expresión. De significa éxito como en «me salió de cojones», aunque en otros casos también puede denotar cantidad, como en «hacía un frío de cojones», es decir, que hacía mucho frío. Por expresa voluntariedad como en «lo haré por cojones» y hasta expresa el límite de aguante (estoy hasta los cojones).

Bueno, pues he aquí unas cuantas expresiones más que, seguramente, ya habréis escuchado en alguna ocasión. Si encontráis alguna otra variedad que no esté incluida en este post, os invito a que incluyáis vuestros comentarios.

A Dios rogando y con el mazo dando… o reza, pero sigue remando

Bueno, antes de escribir este nuevo post, quiero pedir perdón por adelantado a todos aquellos fieles creyentes de los milagros del Divino, por si, la explicación de este refrán les pudiese herir sus sentimientos.

Dicho esto, pasemos a la acción. En este post hemos juntado 2 expresiones que son sinónimas y que pasaremos a explicar por separado.

1. A Dios rogando y con el mazo dando. El español utilizado en esta frase parece un poco anticuado, pero es que así, suena mejor (es decir, rima, cómo si fuese una mini-poesía).

2. Reza pero sigue remando. Este caso es más claro (seguro que la habéis entendido a la primera), y como decimos los españoles, no rima pero es verdad.

Ambas frases tienen el mismo significado: si alguna vez te pasa algo malo, está muy bien que te encomiendes a Dios, que empieces a rogarle, a pedirle, rezando, que no te pase nada malo, que te saque de esa situación, pero, si de verdad quieres salir, por si acaso pídele también ayuda a alguien más terrenal (de la Tierra, humano) o trabaja para solucionar el problema. No te quedes de brazos cruzados mientras esperas que venga Dios y a través de un milagro solucione todos tus problemas. Si Dios, cuando va a ayudarte, te pilla trabajando o esforzándote por salir de esa situación, seguro que te ayuda más que si no lo haces.

En este caso también he encontrado un origen que describe muy bien el significado y uso de estas frases: Dicen que un día iba un hombre por un camino con un carro lleno de comida y de repente, el carró se rompió, sin posibilidad de llegar al destino. El carretero (el dueño del carro) se quedó mirando su carro allí parado en el camino y de repente tuvo la suerte de encontrarse con San Bernando que, cosas de la vida, iba paseando por allí. Entonces, el carretero le rogó al santo que le pidiese a Dios que reparase su carro para que puediese continuar su camino a lo que San Bernardo respondió: «yo rogaré a Dios por ti, amigo mío, pero mientras tanto, coge un mazo y empieza a reparar la rueda rota del carro». Pues lo dicho, es posible que alguna vez un milagro os saque de un apuro, pero por si acaso y mientras tanto, haced todo lo posible para solucionarlo vosotros con vuestro esfuerzo y trabajo.

Irse por los cerros de Úbeda

Bueno, he aquí otra expresión que es posible también que alguien os diga alguna vez o que la escuchéis referida a otra persona. Cuando alguien se va por los cerros de Úbeda significa que, o bien empieza a divagar (empezar hablando de una cosa y terminar hablando de otras muy distintas sin llegar a saber muy bien cómo se ha llegado a ese punto) o bien intentar evitar responder una pregunta directa hablando sobre otra cosa no relacionada (estrategia que dominan perfectamente la mayor parte de los políticos y que también se conoce como «salirse por la tangente»).

En este caso sí hay un hecho histórico que parece ser que fue el origen de esta expresión. Resulta que allá por el siglo XII, durante la Reconquista Española, cuando las tropas del rey Fernando III estaban a punto de atacar Úbeda (una ciudad cerca de Baeza, en la provincia de Jaén), uno de los capitanes del ejército desapareció antes de que empezase la lucha y justamente después de la conquista, reapareció. Cuando le preguntaron que dónde se había metido durante toda la batalla él alegó que se había perdido por los cerros de Úbeda y desde entonces dicha frase se asoció primero a la cobardía y poco después a los significados que he incluido al principio de este post.

Y bueno, como ya vais siendo unos expertos en expresiones españolas, os habréis dado cuenta de que la expresión que hoy ocupa este post es justamente lo contrario de «Ir al grano«. Como ya dije en una ocasión anterior, los españoles tenemos frases para todo…

Matar moscas a cañonazos

Bueno, he aquí otra expresión en la que matamos algo (ya sé que muchos habréis notado que los españoles, respecto a otros europeos, somo un poco bestias, pero en realidad tampoco es para tanto) y bueno, en este caso, es otro animalillo.

La expresión «Matar moscas a cañonazos» es otra de esas expresiones que se explican por sí misma. Primero pensad en el tamaño de una mosca. Después, en el tamaño de una gran cañón, de esos que se ven las películas de guerra (también conocidas como películas bélicas). Ahora imaginaros cómo sería matar una mosca con un cañonazo. Un desperdicio, ¿verdad? Pues esa frase significa precisamente eso, despilfarrar un montón de recursos para conseguir algo que no necesita tantos. En este caso, se podría decir que matar moscas a cañonazos en muy eficaz (la mosca al final muere) pero no es muy eficiente (se consumen muchos recursos de forma totalmente innecesaria).

Pues lo dicho, si algún día en el trabajo os dicen «Ale, eso es matar moscas a cañonazos» pensar que seguro que hay una forma mucho más óptima y/o económica de hacerlo y veréis como vuestros jefes os agradecen mucho que cambieis de estrategia.

No por mucho madrugar, amanece más temprano

Pues bien, hoy nos toca un refrán muy español: No por mucho madrugar, amanece más temprano, o lo que es lo mismo, hay veces que las cosas tienen un proceso y duran un tiempo y no porque nosotros intentemos acelerarlas o que sucedan antes, lo harán.

Como bien dice el refrán (y no me negaréis que éste también es bastante gráfico) por muy temprano que nos levantemos por la mañana, el Sol no saldrá antes a relucir. Con esto, no queremos decir que lo dejéis todo para el final, pero sí que a veces hay que tener un poco de paciencia en la vida y esperar a que los acontecimientos sucedan en su momento.

Tal vez os encontréis a algún freaky que os diga «No por mucho tempranar, amanece más madruga». Si os apetece, reiros un poco para hacerle sentir bien, pero que no os engañe, eso no significa nada más que la frase original.

Y bueno, para que no digan que los españoles somos unos vagos y que inventamos frases como esa para no levantarnos pronto ni apresurarnos en hacer las cosas, para terminar os desvelaré otro refrán magistral también español: A quien madruga, Dios le ayuda. Como veis, tenemos refranes para todos los gustos….

Le ha salido el tiro por la culata

Si alguna vez escuchas: «Le ha salido el tiro por la culata», tranquilo, no estamos en el lejano oeste ni en una disputa que se resuelve a tiros de pistola, si bien, el origen de la frase sí tiene algo de relación con las armas.

Si alguna vez escuchas esa expresión simplemente significa que algo no ha salido como esperabas, es decir, que has hecho algo esperando un resultado y, no sólo no has conseguido el resultado que esperabas sino que además el resultado ha sido todo lo contrario a lo que habías soñado.

Esta expresión es en sí misma como otras muchas en España: muy gráfica. Es fácil imaginarse a alguien disparando con una pistola y que, al apretar el gatillo, la bala, en lugar de salir por el cañón de la pistola, haga todo lo contrario, salir por la parte trasera de la pistola, probablemente hiriendo a quien ha realizado el disparo.

Pues bien, ese es el significado exacto de esta expresión que, la verdad, es bastante usual en la lengua castellana… que la uséis bien y que nunca os la tenga que aplicar nadie.

Ir al grano

Si alguna vez habéis oído esta expresión, no penséis que tenéis que ir al campo a segar, ni a la playa a buscar un grano de arena ni nada por el estilo. Lo que realmente os están diciendo es que hay que ir a lo importante, a lo realmente válido, no hablar por hablar, sino centrarse en lo básico y esencial.

Hay veces que todos, sobretodo cuando hemos hecho un trabajo escrito o una exposición de un trabajo oral, hemos empezado a divagar (separarse del asunto de que se trata, hablar o escribir sin propósito fijo ni determinado) para dar mayor extensión a los contenidos y que parezca que sabemos mucho del tema, pero lo que realmente estamos haciendo es llenar de paja (he aquí otra expresión) el trabajo, es decir, empezar a decir cosas sin importancia ni gran relevancia. Pues nada chicos, si en algún momento os dicen, «oye, ve al grano» pues nada, ya sabéis lo que tenéis que hacer: explicar lo realmente importante y dejar el resto a un lado.

Matar el gusanillo

A lo mejor alguno de vosotros ha visto el anuncio de Donuts mini o en la Universidad o en la empresa donde hayáis empezado a trabajar habéis escuchado a alguien decir: voy a comer algo para matar el gusanillo. Tranquilos, no os asustéis, nadie tiene ninguna enfermedad tropical ni contagiosa en la que haya que comer algo para matar un gusano que tengamos en el estómago.

Matar el gusanillo es tomar un poco de comida o algo ligero cuando se tiene algo de hambre, a media mañana, por la tarde… Ya sabéis que aquí en España tenemos un horario muy diferente de comidas que el resto de Europa y es que, como podréis comprender, desde que comemos a las 2 del mediodía hasta que cenamos a las 10 de la noche pasan 8 horas y claro, a media tarde, nos entra un poquillo de hambre, y empiezas a notar un cosquilleo en el estómago, como si tuvieras una mariposa o un gusanito en el estómago y la única manera de terminar con ese cosquilleo es comer algo para poder aguantar sin desmayarnos hasta la hora de la cena. Pues bien, la acción de terminar con ese cosquilleo es lo que denominamos «matar el gusanillo» así que, os invito a que la próxima vez que alguno de vuestros compañeros españoles utilice esa expresión, en lugar de intentar evitarle, le acompañéis a disfrutar de unas buenas tapas o algo dulce para alegraros el día.

Antes de nada… digamos qué es «estar en apuros»

Casi sin darme cuenta, ya empecé a usar una expresión para el título de mi blog, lo cual, para los propios Erasmus ya puede ser un problema ya que si no entendéis qué quiero hacer para ayudaros… vamos mal. En fin, por ello me he decidido a explicar exactamente lo que significa estar en apuros.

Un apuro es un aprieto, un conflicto, una dificultad, es decir, uno de esos momentos de la vida en los que nos gustaría que nos tragase la tierra (desaparecer) porque por un conflicto idiomático no sabemos qué nos están diciendo y no sabemos qué hacer ni qué decir.

Pues bueno, si en algún momento os sentís así por no entender algún mensaje que os están intentando transmitir, seguir visitando este blog, seguro que os será de gran ayuda.