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Dormirse en los laureles

Para empezar la semana vamos a analizar una locución que a primera vista no suena nada mal, ¿verdad? ¿Os imagináis durmiendo sobre un manto de laurel? No muy seco claro, porque si no, no sería muy cómodo, pero bueno, la imagen de verse a uno mismo sobre un lecho de hojas verdes y aromáticas es muy evocador, ¿verdad? Pues no os relajéis demasiado que si no os va a pasar lo que significa la expresión española de hoy 😉 .

Según la RAE, dormirse en los laureles es “descuidarse o abandonarse en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ha logrado”, es decir, que después de haber conseguido algún éxito, nos relajamos, ya no nos esforzamos más porque pretendemos que siempre se nos valore y se nos recuerde por lo buenos que fuimos algún día. Lo malo es que la vida es muy dura y eso no puede ser así, si queremos seguir siendo considerados buenos, tenemos que seguir demostrando que lo somos cada día.

Si os explico ahora el origen de esta frase, seguro que os queda mucho más claro y os será más fácil recordar su significado.

Resulta que el laurel era considerado por griegos y romanos como un árbol protector y curativo y lo tomaron como representación de gloria, así como de símbolo de resurrección ya que sus hojas tardan en marchitarse una vez cortadas (se secan bien sin hacer mucho esfuerzo y después pueden ser utilizadas para elaborar ricos platos como la paella).

Para encontrar el uso de la corona de laurel para honrar a los vencedores de las pruebas atléticas, debemos remontarnos a los Juegos Píticos que se desarrollaban junto al santuario de Delfos de forma similar a los Juegos Olímpicos que se celebraban en Olimpia. Para distinguir a unos y otros vencedores, por motivos mitológicos los vencedores de los Juegos Píticos eran condecorados con coronas de laurel mientras que los vencedores olímpicos eran premiados con ramas de olivo. Tanto unos juegos como otros tenían una cierta periodicidad (al final, ambos se repetían cada 4 años) y el que era laureado un año no tenía por qué repetir su triunfo en la siguiente edición de juegos, sino que tenía que volver a demostrar que era el mejor para volver a ser condecorado con tal distinción.

Una vez visto el origen, vamos a incluir un par de ejemplos para que veáis más claramente su uso.

Ejemplo 1: Desde que han ascendido a Juan, se ha dormido en los laureles. (Juan se esforzó muchísimo por conseguir su puesto y trabajaba muy duro, pero cuando ha conseguido su nuevo puesto, apenas se esfuerza y no hace casi nada).

Ejemplo 2: Los políticos siempre se duermen en los laureles. Una vez han conseguido ganar las elecciones, apenas hacen nada hasta que empieza la campaña electoral de las siguientes elecciones. (¿Hace falta que lo explique?).

Pues nada, después de un larguísimo post que espero que os haya servido para entender lo que significa lo de dormirse en los laureles, os dejo con una aplicación moderna de la corona de laurel que seguro que le alegra el día a más de una (Arantxa, te dedico la foto de este guapo italiano 😀 ).

Dormirse en los laureles
Muchas gracias a Chiara Ferragni por la foto de hoy.

Hacer leña del árbol caído

Hacer leña del árbol caído es una frase española que me crea una contradicción. Me apena su significado pero me encanta la fuerza gráfica que tiene. Así que, antes de me ponga melodramática, vamos a empezar a analizarla.

Primero me gustaría que visualizaseis un árbol caído. Ya sea porque ha sido talado, derribado por una fuerte tormenta o afectado por una fuerte sequía, imaginad un árbol que ha perecido y que se encuentra postrado en el suelo. Y ahora imaginad que tras la muerte de ese pobre árbol, alguien coge un hacha y empieza a golpearlo sin piedad hasta ir convirtiéndolo en pequeños trozos de madera, fragmentándolo hasta convertirlo en leña que después será arrojada al fuego y arderá. Madre mía, tengo la impresión de acabar de narrar un asesinato. En fin, lo único que pretendía era que entendieseis la escena en su contexto.

Si trasladamos ahora esa metáfora de la naturaleza al mundo humano decimos que hacemos leña del árbol caído cuando, ante una situación en la que alguien ha sido víctima de una desgracia, nos cebamos con esa persona y todavía queremos que se sienta peor y la atacamos más en lugar de entender que ya tiene bastante con lo que ha sufrido y no debemos hacerla sufrir más. Sobre todo porque siempre es fácil atacar al débil y el pobre ya tiene bastante con serlo como para que encima intentemos parecer más fuertes atacándolo.

Y ahora, todavía con un nudo en la garganta, intentaré poneros algún ejemplo. Imaginad que un niño, después de mucho mucho, pero que mucho estudiar, suspende un examen. En ese momento, lo peor que se puede hacer es decirle que es tonto, que no vale para nada, que no va a ser nadie en la vida. Si le decimos esas cosas, estaremos haciendo leña del árbol caído.

Bueno, espero que hayáis entendido la expresión española de hoy y que no haya sido muy traumático leer este post. Por si acaso y para intentar arreglar el día, os dejo con una bella imagen de un bosque precioso.

Muchas gracias a Forpawsgrooming por la foto de hoy

Me sabe mal

¡Hola de nuevo! Hoy empezamos la semana con una nueva expresión que no sé si habréis escuchado mucho, pero que no podía faltar en este blog: me sabe mal.

Cuando algo nos sabe mal, además de tener el sentido típico y lógico de demostrar que algo que hemos comido o bebido no es de nuestro agrado, también significa de un modo más metafórico que sentimos mucho algo (sentir de sorry, no de feel ;)). Si os pongo un ejemplo, seguro que lo veis mucho más claro. Una persona se acerca a una librería y pregunta: ¿Tienen alguna obra de Francisco Umbral?, a lo que la dependienta responde: Me sabe mal, pero actualmente no disponemos de ninguna obra suya. Como podréis ver en el ejemplo, si sustituis «me sabe mal» por «lo siento mucho», la frase sigue manteniendo su mismo significado.

Y vosotros os preguntaréis ¿por qué se dice lo de me sabe mal? Pues probablemente sea porque ante una situación en la que te ves impotente, que no puedes hacer nada por solucionarla aunque quisieras, también se dice que te queda mal sabor de boca y de ahí a que esa situación te sepa mal. Y bueno, sin ánimo de repetirme, me sabe mal, pero no sé qué más contaros para explicaros la expresión española de hoy. Así que, ahora os dejo con el lado más amable de mis posts. Efectivamente, ¡la foto! Espero que os guste, aunque de lo que estoy segura es de que ¡os quitará el mal sabor de boca! A mí al verla, se me hace la boca agua.

Muchas gracias a Katherine Wu por la foto de hoy.

Dedicado a Miriam.

Ni fu ni fa

Empezamos el día con una nueva expresión que a más de uno le dejará indiferente y es que es eso lo que significa. ¿Cómoooooooooooooo? ¿Que ya está? No desesperéis que para los que con este inicio se hayan quedado a cuadros volveremos a empezar.

Tal vez hayáis presenciado alguna vez la siguiente situación: una persona le pregunta a otra: ¿qué te ha parecido la película que acabamos de ver? A lo que el preguntado responde: «pues ni fu ni fa». Esta divertida locución indica que ni nos ha gustado ni nos ha disgustado, que no está ni bien ni mal, que no nos ha parecido ni buena ni mala, sino que nos ha dejado indiferentes.

Según la RAE, ni fu ni fa es una expresión coloquial usada para indicar que algo es indiferente, que no es ni bueno ni malo, tal y como acabo de intentaros explicar con un breve ejemplo.

Y bueno, hoy tampoco voy a extenderme mucho más porque, al margen de lo divertida que me parezca la frase de hoy por cómo suena, no tiene mucho más significado escondido. Aunque sí que no quiero despedirme sin una de esas bonitas fotos que se pueden encontrar por la red y que han sido realizadas por personas que piensan que una imagen vale más que mil palabras (aunque cualquier informático sabe que ocupan 100 veces más ;))

Indiferencia absoluta

Gracias a iNyar por una imagen que refleja tan bien la indiferencia.

Dedicado a Diego por sugerir la frase de hoy

Como un libro abierto

Hoy empiezo el día con una nueva expresión relacionada con los libros, no por casualidad, sino gracias a Víctor, un buen amigo de un amigo mío, quien no sólo me animó a proseguir con mi actividad bloguera, sino que me hizo caer en la cuenta de que no había prestado atención a todas aquellas expresiones en las que el libro es el protagonista. Por todo ello, por el conocimiento que expresas y por los buenos ratos que pasamos durante tu visita, muchas gracias.

Dicho esto… ¡empezamos!

Si alguna vez habéis escuchado que alguien es como un libro abierto, probablemente habréis pensado ¿y dónde tiene las hojas? ¿es que va tan tieso como el lomo de un libro? ¿acaso se refiere a su peinado? En este caso, no hay que pensar tanto en la imagen real de un libro abierto como en su significado. Cuando un libro está abierto nos desvela todo lo que en sus páginas habita, no esconde nada, muestra todo su contenido, su conocimiento… Pensad en uno de esos diarios en los que una chica adolescente escribe cada día sus más íntimos secretos. Normalmente ese diario es guardado bajo llave, tiene un candado, porque no quiere que se descubran los secretos que en él se esconden. Sin embargo, cuando ese diario está abierto, ya no esconde nada, sino que al pasar nuestra mirada sobre él vamos descubriendo todos esos pensamientos que su autora ha ido plasmando día a día sobre las páginas.

Por tanto, cuando decimos que una persona es como un libro abierto significa que es una persona que no oculta nada, que se muestra tal y como es, que expresa sus verdaderos sentimientos. También podemos escuchar que alguien se expresa como un libro abierto, queriendo decir que habla con claridad, que se le entiende perfectamente, que no deja dudas sobre sus afirmaciones y es que no es lo mismo hablar que comunicar. Se puede hablar mucho sin decir nada y hay veces que pocas palabras tienen un gran significado, pero ese es un tema del que ya hablaremos otro día.

Y para terminar, os dejo con una bella imagen que representa la divulgación al mundo de las palabras que esconde un libro.


Muchas gracias a Rebeca Cygnus por tan bella imagen

PD: Aunque sé que a más de uno le da pereza, los libros están llenos de historias y están deseando que los abráis para que os las puedan contar.

Pasar página

Hoy vamos a analizar otra de esas frases que me encantan por su alto contenido gráfico, con lo que espero que seáis capaces de captar el sentido que esconde esta frase que a continuación y sin más dilación pasaré a explicar.

Pasar página significa dejar algo atrás, intentar olvidarlo, dar algo por terminado y seguir adelante, caminando hacia el frente. Esta expresión suele utilizarse tras un desengaño amoroso, tras una situación trágica, dolorosa o traumática o, en general, ante cualquier situación que suponga un antes y un después (ups, otra expresión :)). Como decíamos hace mucho tiempo, sería algo equivalente a “A otra cosa mariposa”.

Ahora voy a intentar que esta expresión se fije en vuestra memoria utilizando su grafismo. Imaginad que estáis leyendo un libro y que acabáis de leer el contenido de una de sus páginas. Esa página ya terminada no tiene nada nuevo que ofreceros, por lo que lo mejor es pasar página y ver lo que esconde la siguiente, porque siempre hay otra página detrás con nuevos conocimientos, experiencias y aventuras y siempre debemos tener la ilusión de pasar a la siguiente página porque un montón de nuevas situaciones nos esperan.

Y para no romper mi dinámica habitual, ahora incluiré un par de ejemplos.

Ejemplo 1: Tras varios intentos de reconciliación, Juan ha decidido pasar página y olvidar a María (Juan y María estaban juntos y aunque tras su ruptura Juan intentó arreglar las cosas entre ellos, tras varios intentos fallidos de reconciliación ha decidido aceptar que no volverán a ser pareja y a seguir su vida sin ella).

Ejemplo 2: Después de varios años de desenfreno, Antonio ha decidió pasar página y ser un poco más responsable (pues eso, que ha decidido cambiar y ser alguien más responsable después de haber sido un bala perdida casi toda su vida).

Y por último, os dejo con una bella imagen de un libro.

Pasar página

Muchas gracias a Ally Campbell por tan bonita imagen.

Llevarse el gato al agua

A pesar de que cada vez me cuesta más continuar con mi rutina bloguera, lo cierto es que gracias a vuestros comentarios y últimamente gracias a personas como Javi y Kasia, no puedo evitar encontrar un hueco de donde sea para seguir incluyendo nuevas entradas que sigan completando esta colección de expresiones españolas. Así que… ¡allá voy!

Siempre se ha comentado que los gatos son como el aceite: no les gusta mezclarse con el agua :D. Habrá algunos que se dejen mojar, pero en general huyen de cualquier baño, charco… agua en cualquier formato en general. Pues bien, en honor a ese capricho de la naturaleza, nació la expresión «Llevarse el gato al agua» cuando queremos expresar que hemos conseguido algo muy difícil. También se dice eso de «Me he salido con la mía» o refiriéndose a otro decimos que «Se ha salido con la suya», pero siempre refiriéndonos a conseguir algo que en principio supone dificultad.

Vamos a poner algún ejemplo: Mira a Alberto, parecía que no lo iba a conseguir, pero al final se ha llevado el gato al agua: ha conseguido salir con esa chica tan guapa que al principio tanto se le resistía.

Otro ejemplo: Mario es un hacha con los negocios. A pesar de que las negociaciones eran muy complicadas y las exigencias del cliente eran muy elevadas, se ha llevado el gato al agua: ha conseguido firmar un buen contrato con ellos para los próximos 2 años.

Y bueno, ya que de gatos va la cosa, a continuación os dejo con una preciosa foto de 2 lindos gatitos: Minnie y Henning.

Dedicado a Javi y Kasia, una encantadora pareja que actualmente residen en Polonia y que han creado el magnífico blog http://encantoespanol.blogspot.com/ en «polañol», es decir, una mezcla de polaco y español. Os deseo mucha suerte en vuestro proyecto y un millón de gracias por hacerme partícipe de él 😀

Morir de éxito

Es posible que en alguna ocasión en el lugar de trabajo hayais escuchado la expresión «ojalá que muramos de éxito». Para todos los que os hayáis quedado a cuadros escuchando esa frase va dedicado el post de hoy.

Morir de éxito significa que las cosas van tan bien que no somos capaces de asumir la demanda extra que supone ese éxito, es decir, que tanta gente quiere acceder a lo que ofrecéis, que no sois capaces de poder satisfacer a todas esas personas. Suele ser un problema debido a que no hemos sabido estimar bien cuál iba a ser nuestro éxito (cuánta gente o cuántas unidades nos iba a comprar) y por tanto no hemos podido prever los recursos que necesitaríamos para poder cubrir esa demanda. ¿Ha quedado demasiada técnica la explicación? Pues pasemos a lo que mejor se me da, poner ejemplos! 😀

Ejemplo 1. Imaginemos que nuestra madre, una gran cocinera, de repente abre una pequeña tienda de pasteles. De repente, sus pasteles empiezan a tener tanto éxito que todos los vecinos del barrio y otras personas que vienen con su propio coche desde lugares más lejanos compran a diario todos los pasteles que ella produce, acabándose estos a las 12 de la mañana, con lo que ella decide ampliar su horario de cocinera para poder hacer más, pero aunque se quede toda la noche no es capaz de producir todo lo que sería capaz de vender. Total, que nuestra madre termina cerrando el negocio, estresadísima. A este fin se le podría llamar «morir de éxito».

Ejemplo 2, más relacionado con el mundo de Internet. Imaginemos que tenemos una página web, que hasta el momento no ha tenido muchas visitas. Para conseguir que nuestra página sea más popular, enviamos un email a un grupo de contactos y de repente todos ellos se conectan a nuestra página interesados por el contenido que anunciamos en el mail. Son tantas las personas que se conectan a la vez a nuestra página web que nuestro servidor no es capaz de gestionar tantas visitas y se cae (no se puede acceder a la página porque el servidor está saturado). En ese caso, también podríamos decir que «morimos de éxito».

Como podréis entender, no siempre es malo morir de éxito, ya que si sabemos reaccionar a tiempo, podemos convertir nuestro éxito puntual en un éxito continuado.

¿Ahora lo tenéis más claro? Espero que sí! Aunque bueno, tampoco me importaría morir de éxito debido a la gran cantidad de comentarios que dejéis… 😉

Se me ha ido el santo al cielo

Bueno, bueno, bueno… creo que después de casi un año de no escribir nada (madre mía, cómo pasa el tiempo) ya va siendo hora de retomar mi actividad blogera, la cual se ha vuelto a despertar gracias a vuestro apoyo, a vuestras continuas visitas y vuestros comentarios que no han dejado de llegar en todo este tiempo a pesar de que no añadiese contenido extra a este blog. Por todos vosotros… aquí estoy de nuevo!

Y para volver a empezar, usaremos una expresión que no sé cómo aún no había incluido en este blog. Gracias a Carla Márcia Parisi Checchia por sugerirme que la incluyera. Para ti va dedicado este post.

Cuando alguien dice que se le ha ido el santo al cielo es que se le ha olvidado algo, ya sea algo que tenía que hacer o algo que iba a decir. Así, nos podemos encontrar esta expresión en momentos como… ¿María, has ido a la tintorería? Y María nos dice, ay, se me ha ido el santo al cielo y no fui (es decir, que se le ha olvidado pasar por la tintorería para ir a recoger la ropa que había dejado para lavar y planchar). Otro caso en el que se puede escuchar esa expresión y que, según parece, se acerca más al origen de la expresión, es cuando alguien va a decir algo y de repente se queda en blanco (mira, otra expresión), se queda sin saber qué decir. Al verle así la otra persona, le pregunta ¿qué querías decir?, a lo que el primero responde: «ay, no lo sé, se me ha ido el santo al cielo», o lo que es lo mismo, se le ha olvidado lo que iba a decir.

Como os comentaba y, según parece, la expresión de hoy proviene de que durante una misa un predicador hacía alusión a la historia de algún santo cuyo nombre olvidó en aquel momento y para salir del apuro dijo: se me ha ido el santo al cielo (adónde si no van los santos y durante aquel momento en que le estaba citando, como el santo no se quedó con él hasta terminar su sermón sino que salió de su mente, por eso dijo lo de que se le había ido el santo al cielo). Curioso, ¿verdad? Pues bueno, si conocéis a alguien interesado en el significado de esta expresión o de otras similares, espero que no se os vaya el santo al cielo y que le recomendéis este blog. Hasta pronto!

Arrimar el hombro

Para hoy, una expresión española que veréis que, en cuanto expliquemos las bases de la misma, seguro que entendéis a la primera sin ningún problema. Y para ello, voy a empezar dándoos la clave de la frase: el significado del verbo arrimar. Arrimar significa acercar, aproximar. Así que arrimar el hombro sería algo equivalente a acercar el hombro.

Para entender la frase de hoy, necesito vuestra imaginación. Imaginad que estáis solos, trabajando. Hay demasiado trabajo para una sola persona y de repente alguien se acerca a vosotros (arrima (acerca) su hombro al vuestro) y se pone a ayudaros. Pues bien, ese es el verdadero y sencillo significado de la expresión española de hoy. Arrimar el hombro no es nada más que ayudar a alguien, apoyarlo en sus tareas, para intentar hacer su labor más llevadera.

Como os podréis imaginar, esta expresión viene del campo, cuando se trabajaba con las manos labrando el campo, recogiendo las cosechas o sembrando las nuevas y cuando se veía a alguien ocioso (sin hacer nada) se le decía: ven aquí a arrimar el hombro (lo cual era equivalente a decir, ven aquí a ayudar un poco).

Y para terminar el post de hoy, hoy dejo con una bella imagen de un campo mallorquín.

Arrimar el hombro
Muchas gracias a Yoann Grange por la foto de hoy.

Dedicado a Anny