A fin de cuentas

Para empezar el día de hoy, una frase que es más común de lo que parece y que ya veréis como es muy sencilla de entender.

Seguramente en alguna ocasión habéis visto el balance de una empresa o en general, las cuentas de algo. Supongo que también os habréis fijado en que al final de esas cuentas siempre aparece la conclusión, el resumen de cómo queda el balance, si positivo o negativo (es decir, si tengo beneficios o pérdidas). Pues por eso, como al final de las cuentas hay un resumen, una conclusión de cómo estamos, decir lo de a fin de cuentas, es sinónimo de decir: resumiendo, como conclusión, en definitiva.

Vamos a ver algún ejemplo: Juan ha dejado su trabajo. A fin de cuentas, lo que más le importaba era su familia, y como su trabajo no le permitía pasar tiempo con ella, prefirió dejarlo.

Otro ejemplo: ¿Qué es un móvil? Pues a fin de cuentas, es un medio para comunicarse desde cualquier lugar del mundo sin necesidad de estar enchufado físicamente a ningún sitio.

Bueno pues, espero que hayáis entendido el significado de la expresión española de hoy porque, a fin de cuentas, esa es mi intención.

Mucho ruido y pocas nueces

He aquí una expresión que, si bien usamos los españoles, su origen se debe a la obra de William Shakespeare Much Ado About Nothing, pero como viene siendo habitual, la hemos traducido «a nuestra manera».

Con la expresión de mucho ruido y pocas nueces se quiere hacer notar que, a pesar de haber un gran alboroto o revolución, al final no hay ningún resultado real ni positivo, se hace mucho ruido pero al final no se hace nada, todo es artificio. Es como cuando un político hace una gran campaña electoral con multitud de promesas y propuestas pero que, cuando llega la hora de la verdad, no hace nada de nada. Es cuando hay mucho «bla bla bla» pero poca acción. Como en el efecto 2000, que parecía que al llegar el fin del segundo milenio se iba a acabar el mundo y al final lo único que ocurrió es que algunos vídeos decían que era lunes cuando estábamos en jueves. O como cuando en un partido de fútbol hay un jugador que hace muchas filigranas (muchas piruetas, mucho jogo bonito) pero a la hora de la verdad no marca ningún gol. Pues eso, mucho ruido y pocas nueces.

La de hoy también ha sido facilita, ¿verdad?

El quinto pino

Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado eso de: Uf, eso está en el quinto pino. Pero… ¿qué sentido tiene? ¿Acaso está colgado de un pino? ¿Por qué siempre del que hace número 5? Pues bien, todas esas dudas, se resolverán (o por lo menos eso espero) en el día de hoy.

Decimos que algo está en el quinto pino cuando está muy lejos. Ya está. Sin más complicación. Por ejemplo, la casa de un amigo puede estar en el quinto pino, la panadería en la que venden esos pasteles que tanto nos gustan puede estar en el quinto pino o la oficina de correos a la que tenemos que ir a buscar un paquete puede estar también en el quinto pino. Y seguramente junto a ninguno de esos lugares haya ningún pino. Entonces, ¿de dónde viene la expresión española de hoy para designar que algo está lejos?

Pues bien, resulta que a principios del siglo XX, entre Recoletos y la calle de Alcalá (2 calles muy famosas de la capital de España, Madrid), había 5 maravillosos pinos muy frondosos que formaban una fila perfecta. Según parece, en torno al gran tronco del último de ellos, los enamorados madrileños se escondían para besarse y abrazarse (cosa que en aquellos tiempos no estaba bien visto hacer en público, por lo que los enamorados tenían que ir a un sitio lejano y poco concurrido para poder demostrarse su amor). De ahí que irse al quinto pino era como irse a un lugar lejano a donde nadie llegaba, expresión que se ha mantenido hasta el día de hoy con el sentido explicado. Curioso, ¿verdad? Pues para rematar la faena de hoy, os dejo con una nueva imagen en la que, se muestra un bello pinar.

El quinto pino

Gracias a Yoann Grange por la foto de hoy.

Zapatero a tus zapatos

Como ocurría con otras expresiones como en casa de herrero, cuchillo de palo, hoy vamos a analizar una expresión española cuyo origen proviene de los oficios artesanos.

Hay mucha gente que, sin saber o sin tener demasiado conocimiento sobre algo, se atreve a opinar y a criticar el trabajo de otras personas, lo cual puede afectar muy negativamente a quien con todo el esfuerzo y la buena voluntad han hecho un buen trabajo. Pues bien, precisamente para ahuyentar (alejar, evitar) esas opiniones y críticas de personas que no conocen una determinada materia se inventó la expresión española de hoy: zapatero a tus zapatos, como queriendo decir que cada uno se ocupe de lo que sabe, cada uno a lo suyo.

Bueno, como la de hoy ha sido cortita, os dejo con una bonita foto del zapato (bueno, más bien la zapatilla) de un muy buen colega.

Zapatero a tus zapatos

Dedicado a Yoann Grange y a Pau.

El talón de Aquiles

Para empezar el día, una expresión con una gran dosis de mitología.

En la actualidad asociamos el talón de Aquiles a cualquier punto vulnerable de una persona (su punto débil). El talón de Aquiles de alguien puede ser madrugar, los idiomas, la familia, su pareja, la estabilidad emocional, etc. Si lo escribimos en una frase quedaría como: El talón de Aquiles de Juan son los idiomas. No hay manera de que los aprenda y como siga así, tendrá problemas para ascender en su trabajo.

Otro ejemplo: El talón de Aquiles de María es su familia. Si haces alguna referencia a ésta, a María le afecta muchísimo.

Y bueno, aunque probablemente todos sabréis lo que es un talón ¿quién era ese tal Aquiles? Pues bien, Aquiles es un personaje bastante importante de la mitología greco-romana, hijo de Peleo (rey de Tesalia) y Tetis.

Según cuenta la mitología, con el fin de hacer a su hijo invulnerable, la madre de Aquiles le sumergió completamente en la laguna Estigia sujetándolo exclusivamente por el talón, zona que, al no quedar impregnada por las poderosas aguas de la laguna, se quedó sin poder disfrutar de la invulnerabilidad que adquirió el resto de su cuerpo. Nadie fue consciente de este hecho hasta que en el intento de la toma de Troya, Priamo clavó a Aquiles una flecha en el talón, la cual acabó con la vida del invencible guerrero. A partir de ese momento la expresión «el talón de Aquiles» se usa para hacer alusión a ese punto débil que todos tenemos.

Y si con mis palabras no os ha sido suficiente, os animo (sobretodo a las chicas) a que veáis la película Troya (Título original: Troy. Dirigida por Wolfgang Petersen en 2004), en la que un guapísimo Brad Pitt encarna al mitológico guerrero Aquiles. Que lo disfrutéis!

Cantar las cuarenta

Ya que uno de los seguidores así lo ha solicitado (gracias Nir, este post va por ti) vamos a explicar 2 expresiones interesantes, ambas relacionadas con los juegos de cartas: Cantar las cuarenta y Pintan bastos. Hoy, veremos la primera parte: cantar las cuarenta.

Cantar las cuarenta se utiliza cuando alguien amenaza con regañar o regaña a otra persona por algo que ha hecho, y normalmente con tanta razón que el regañado no tendrá excusa para defenderse ante las acusaciones recibidas. Hay otra expresión muy similar a esta a la que dedicaremos otro post: leer la cartilla. Pero bueno, no desviemos nuestra atención. A ver si me vais a tener que cantar las cuarenta por irme por los cerros de Úbeda! 😉

Pero… ¿de dónde viene la expresión española de hoy? Pues proviene de algo tan español como el tute, un juego de cartas (naipes) en el que gana quien más puntos acumula (a cada carta se le da un valor, y al final del juego se cuentan los puntos que cada uno ha podido reunir). Pues bien, al principio del juego, se saca una carta cuyo palo (de entre los 4 posibles de la baraja española, es decir, oros, copas, espadas y bastos) hace de triunfo (es decir, las cartas de ese palo son las que tienen más valor). Y durante la partida, quien consigue reunir el caballo y el rey (la dama (Q) y el rey (K) para quien no conozca la baraja española) del palo de triunfo, consigue 40 puntos, los cuales se «cantan» (de dicen en voz alta) para que el resto de jugadores lo sepa. Así, durante el juego se amenaza a los demás jugadores con frases como «cuidado que te voy a cantar las cuarenta», siendo una amenaza para los demás, la cual se ha extendido al lenguaje cotidiano tal y como habréis podido apreciar.

Espero que os haya sido útil el post de hoy!

Nunca digas de esta agua no beberé

¿Nunca os ha pasado que, a pesar de que alguna vez dijisteis que no haríais algo al final habéis terminado haciéndolo? O si no vosotros, ¿no le ha ocurrido eso a ninguna persona de vuestro alrededor?

La cuestión es que la vida da muchas vueltas y nunca podemos saber lo que nos depara el destino (lo que nos espera en el futuro). Es posible que hoy pensemos que nunca haríamos una determinada cosa, pero al final, por cosas de la vida, la terminemos haciendo. Por eso más vale no decir nunca que no vamos a hacer algo.

Con la frase de hoy, que en su forma completa es nunca digas de esta agua no beberé por muy turbia que esté, precisamente se hace alusión a ese hecho de cambiar rotundamente de opinión ante una creencia o una sentencia anteriomente dicha. Es posible que hoy tengamos agua suficiente como para poder prescindir del agua ajena, un agua turbia de la que hoy no beberíais jamás. Pero, ¿que ocurriría si no hubiese más agua que esa? Pues que para sobrevivir tendríais que terminar bebiendo de ella, por lo que, para no incumplir vuestra palabra, lo mejor es no prometer cosas que no sabéis con seguridad si podréis o no cumplir porque no se sabe lo que sucederá el día de mañana.

¿Os acordáis del post otro gallo cantaría? Pues bien, en él incluía un buen ejemplo en el que a Pedro se le podría aplicar la expresión española de hoy: nunca digas de este agua no beberé:

La Biblia, en la parte en la que se relatan las últimas horas de la vida de Jesucristo, se dijo que éste predijo que el apóstol Pedro, antes de que cantase el gallo (antes de que amaneciese), le habría negado tres veces (negar a alguien es decir que no le conoces, que no tienes nada que ver con él). Pedro le dijo a Jesús que eso no era posible, que el jamás haría tal cosa, pero lo cierto es que así fue y antes de que cantase el gallo (símbolo del momento en el que amanece) efectivamente Pedro había negado a Jesús 3 veces.

¿Lo véis? Pues eso, que la vida da muchas vueltas y nunca se puede decir que de esta agua no beberé. Buen fin de semana!

Ahogarse en un vaso de agua

Despúes de un tiempo sin tener que hacer demasiado uso de ella, vamos a explicar hoy una expresión para la que necesito que pongáis en marcha vuestra imaginación.

Imaginad lo que sería ahogarse en un vaso de agua. Es posible ahogarse en una piscina en la que el agua nos cubre, pero ahogarse en un vaso de agua es casi imposible ya que no hay suficiente agua para ello. Lo que ocurre es que hay personas que sin ni siquiera plantearse cuánta agua pueda haber en el vaso, ya desisten en su intento por sobrevivir y se ahogan (en un sentido figurado). Para los usuarios avanzados podríamos decir que ahogarse en un vaso de agua es amilanarse, apurarse, afligirse, abatirse o desalentarse enseguida.

Pues bien, decimos que alguien que se ahoga en un vaso de agua a aquellos que se agobian enseguida, a quien desiste de su empeño ante la primera dificultad, quien tira la toalla enseguida, a quien le supera enseguida cualquier situación. Seguro que en más de una ocasión os habéis encontrado a alguien que, cuando ya tiene 2 cosas que hacer ya se agobia y no sabe por dónde empezar, o que cuando se queda solo no sabe cómo reaccionar, o que enseguida que le quitan algo que suele utilizar ya no sabe cómo seguir haciendo su labor. Pues bien, a todas esas personas se les podría decir que se ahogan en un vaso de agua.

Bastante gráfico, ¿verdad? Pues no dejéis que nadie os diga que os ahogáis en un vaso de agua y mucho ánimo, que seguro que en peores garitas habéis hecho guardia!

Cambiar de chaqueta o Ser un chaquetero

Seguro que alguna vez habéis conocido a alguien que cambia de opinión según lo que dice su jefe, estando siempre de acuerdo con él aunque antes os haya dicho a vosotros en privado lo contrario. O a lo mejor habéis conocido a alguien que cada año cambia de opinión respecto a su equipo de fútbol favorito (y justamente el que le gusta cada año es el que va mejor en la liga o quien gana más títulos). A esto se le llama tener cambios oportunistas de opinión o también cambiar de chaqueta o ser un chaquetero. ¿Y de dónde saldría una expresión así? ¿Por qué no se dice cambiar de bufanda o de pantalones? Pues bien, ahí es donde entro yo 😉

Resulta que en época de la reforma luterana (Siglo XVI), los partidarios de cada tendencia se distinguían de los demás por el color externo de sus chaquetas. Sólo con ver de qué color vestían ya se les podía asociar a sus creencias políticas y convicciones en general. Lo que ocurría es que el forro interior de dichas chaquetas solía ser de un color diferente al exterior por lo que más de uno en alguna ocasión en la que quería pasar inadvertido (no quería llamar la atención o ser visto), o en un momento en el que estaba en un entorno hostil (un entorno que no le era favorable) giraba su chaqueta dejando el forro por fuera, escondiendo así su auténtica convicción. Por eso y desde hace ya 5 siglos, a aquel que en un momento determinado cambia de opinión según las circunstancias se le dice que cambia de chaqueta (porque es como si quisiera ocultar sus verdaderas creencias o pensamientos por conveniencia).

Bueno, últimamente estamos dando un buen repaso histórico gracias a las expresiones, ¿verdad? Espero que os resulte interesante!

Esto es Jauja

Uf, seguro que aquí en España, sin saberlo, muchas cosas os parezcan Jauja. Y seguro que, a partir de que sepáis el significado de la expresión española de hoy, la utilizáis en más de una ocasión.

Se dice que algo es Jauja cuando es genial, como es como el paraíso, cuando no hay nada malo, todo es alegría y felicidad, facilidades, etc.

Por ejemplo: Esto es Jauja! Qué gran fiesta. No hemos tenido que pagar nada y hay barra libre y un montón de cosas para picar. (pues eso, que la fiesta es una pasada, un pequeño paraíso).

Otro ejemplo: Este empleo es Jauja. No tengo horarios fijos, tengo coche de empresa, puedo viajar un montón… Me encanta! (pues eso, que está genial en su trabajo).

Y eso de Jauja, ¿de donde viene? ¿De una mezcla de risas (ja ja) y sustos (u)? Jeje, pues no. Jauja es una provincia en medio del altiplano del Perú, muy célebre por la fertilidad del suelo, su paisaje verde y el aire saludable que se puede respirar allí. Y claro, con esas condiciones no es de extrañar que se cuando se quiera hacer referencia a algo equivalente a un paraíso terrenal, se utilice Jauja en su lugar.